BRASIL: Frijol puede neutralizar resistencias a transgénicos

La polémica sobre los organismos genéticamente modificados puede sortear el callejón sin salida en que la puso la soja, al menos en Brasil, si es satisfactoria la evaluación de cultivos de frijoles obtenidos por esta nueva técnica y ahora sometidos a pruebas de campo.

Por primera vez se hace un examen tan amplio y meticuloso de la siembra de un transgénico, incluyendo un análisis del suelo y sus microorganismos para averiguar si sufren alteraciones a causa del frijol modificado.

Es una novedad en el mundo, pues ”Europa aún discute como hacer la evaluación” del impacto ambiental de los cultivos de transgénicos, señaló a IPS Norma Gouvea Rumjanek, bioquímica del Centro de Agrobiología de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

La investigadora recoge desde el lunes material del suelo en el campo experimental del Centro de Arroz y Frijol de Embrapa, en la centroccidental región brasileña de Santo Antonio de Goias, donde se sembraron hace tres semanas 1.500 plantas de frijoles convencionales y transgénicos para comparar sus desarrollos y efectos.

El nuevo tipo de frijol es resistente al mosaico dorado, la enfermedad que mas daña ese cultivo. Para eso se le introdujo un gen del mismo virus que provoca la enfermedad, ”con una modificación para engañar al virus”, explicó Francisco Aragao, uno de los coordinadores del proyecto de creación de esta leguminosa.

El gen produce una proteína ”no funcional para el virus” pero éste ”sí 'cree' que se trata de su proteína”, haciéndose innocuo, indicó a IPS este investigador del Centro de Recursos Genéticos y Biotecnología de Embrapa. La modificación opera así como una vacuna.

Es una estrategia que se puede aplicar también en el tomate, que es atacado por el mismo tipo de virus. ”Y ahora, que aprendimos cómo modificar la genética del frijol, que es más complejo que la soja, pensamos agregarle también un gen tolerante a la sequía”, acotó Aragao.

Pero el frijol resistente al mosaico dorado tiene que pasar por la prueba de bioseguridad en el campo, a ver si repite las características presentadas en condiciones de laboratorio.

El análisis del suelo durante el desarrollo de la siembra indicará si la modificación genética afecta también a la población de microorganismos e invertebrados, como miñocas (lombrices de tierra) y hormigas, importantes para la nutrición y la sanidad de las plantas en una interacción activa, observó Rumjanek.

Los científicos no esperan efectos en estos seres vivos del suelo, pero si ocurren, es porque hay alteraciones indeseadas en la planta. El gen introducido es bien conocido, pero en este proceso ”no se controla dónde se inserta el gen”, admitió Rumjanek.

Además se examinará si los frijoles mantienen igual su metabolismo, especialmente su capacidad de absorber y fijar el nitrógeno del aire. Esta es una propiedad que también presenta la soja, incluso con mayor intensidad, y es importante mantener en el mismo nivel para ahorrar fertilizantes.

Los análisis a cargo del Centro de Agrobiología forman parte de un gran esfuerzo del sistema Embrapa, compuesto de 40 unidades de investigación distribuidos por varias partes del país, para asegurar y evaluar la bioseguridad de los productos transgénicos. Cerca de 600 investigadores fueron movilizados a efecto.

Es que existen numerosos proyectos de modificación genética de cultivos importantes en Brasil, algunos con objetivos alcanzados en laboratorios, pero hasta ahora las autoridades ambientales solo autorizaron la siembra en el campo, experimental, del frijol y de una papaya transgénica.

Empero, los cuidados adoptados en la prueba de campo y en la evaluación en estos dos casos no ablandaron las críticas de quienes rechazan los productos transgénicos, por restricciones ambientales y posibles riesgos para la salud humana.

No se puede restringir la cuestión a sus ”aspectos biológicos, los efectos sobre el suelo, insectos, microorganismos y polen”. Es necesario considerar ”dos otras dimensiones, las alternativas como la agricultura orgánica y los impactos socioeconómicos”, señaló a IPS David Hathaway, consultor de organizaciones no gubernamentales especializado en el tema.

Antes de aprobar el frijol resistente al mosaico dorado se debe evaluar alternativas viables económicamente y de menor impacto ambiental, como la posibilidad de control biológico de la mosca blanca, que transmite el virus, o de otras formas de resistencia y de convivir con la plaga, argumentó.

Además la biotecnología implica en general el pago de derechos de patentes, la dependencia de genes y tecnologías del exterior, con costos y condiciones, como la prohibición de que el agricultor produzca sus propias semillas, añadió Hathaway.

Sin embargo, el crítico de los transgénicos reconoció como ”un avance, aunque insuficiente”, la amplia y minuciosa evaluación que se está haciendo en el caso del frijol.

Los investigadores esperan una superación de la confrontación en que desembocó la polémica. La soja transgénica de la empresa estadounidense Monsanto es hoy ”más una cuestión jurídica”, observó Rumjanek, refiriéndose a su siembra ilegal en el sur de Brasil, autorizada por legislaciones excepcionales desde inicio de 2003.

Pero el frijol es un producto de amplio consumo en Brasil, especialmente en las capas pobres, y su modificación genética solo surgió como alternativa después de comprobarse que el mejoramiento tradicional no le agrega resistencia al mosaico dorado, argumentó Aragao.

Después de pruebas sin éxito con 45.000 accesos (unidades de germoplasma) de frijoles silvestres y comerciales, la ingeniería genético se impuso como herramienta necesaria en este caso, sentenció.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe