TRABAJO-EGIPTO: Nueva batalla por salarios dignos
El obrero Mohamed El-Abyad recibió un aumento de sueldo de 20 por ciento, pero no le alcanza para pagar la escuela de sus hijos, un problema que sufren muchas personas en Egipto.
El empleo decente es una necesidad en todas partes del mundo. Las distintas realidades económicas de los países inciden en las posibilidades de encontrar uno. A pesar de los logros de los movimientos sociales en materia laboral, todavía quedan muchos desafíos por delante: discriminación de género, trabajo infantil, migración, brecha digital, pensiones que se esfuman, condiciones laborales inseguras, presión corporativa contra la organización de sindicatos, impactos negativos de los acuerdos comerciales e informalidad, entre muchos otros. IPS cubre la lucha de trabajadores y trabajadoras con reportajes sobre sus conquistas y sus retrocesos.
El obrero Mohamed El-Abyad recibió un aumento de sueldo de 20 por ciento, pero no le alcanza para pagar la escuela de sus hijos, un problema que sufren muchas personas en Egipto.
Cuando Mary Clinton, de 25 años, organizó junto con otros activistas estadounidenses la movilización Ocupa Wall Street el 17 de septiembre, nunca imaginó que la iniciativa se transformaría en un «movimiento popular de izquierda del siglo XXI».
La expresión «empleo verde», creada para definir los puestos de trabajo que contribuyen de algún modo a preservar o restaurar el ambiente, está cada vez más presente en el vocabulario de las empresas dispuestas a atender la demanda social de
José Domingo Guariglia entrevista a PAULINE GREEN
En el borde del asentamiento irregular de Old Fadama, en la capital de Ghana, Mariana Sayitou, de 67 años, vende nueces de kola y puñados de frijoles a los transeúntes, a la sombra de un parasol.
Aunque Ocupa Wall Street y protestas similares que sacuden a Estados Unidos se han vuelto casi sinónimos de democracia, procesos basados en el consenso y otros símbolos de unidad, el lenguaje y las tácticas que emplean los aíslan de muchas
La frase «Somos el 99 por ciento», acuñada por los manifestantes del neoyorquino parque Zuccotti, es motivo de controversia entre las minorías que conforman el movimiento que cuestiona el sistema capitalista de Estados Unidos, país de una arraigada segregación racial
Consideradas económicamente viables y socialmente responsables, las cooperativas operan en sectores que van desde la agricultura hasta las finanzas y la salud. Sin embargo, ocupan un lugar marginal en el interés de los gobiernos.
La capital de Grecia ve cómo se multiplican problemas sociales derivados de la grave crisis económica. La desnutrición, el sida, la prostitución, la adicción a las drogas y los suicidios son crecientes amenazas.
«Una encrucijada de continentes y antiguos imperios, un lugar donde la historia cobra vida a través de extraordinarios monumentos a orillas del mar», dice una popular guía turística sobre Libia. Todo sigue allí. Solo falta que vuelvan los visitantes.
El movimiento de indignados y perjudicados por la crisis financiera se propaga por Estados Unidos y el mundo. Los desafíos que los activistas afrontan en el sur de este país son únicos.
Los territorios palestinos ocupados de Gaza y Cisjordania dependen drásticamente de la asistencia de los donantes, señala un estudio del Banco Mundial, que llama la atención sobre los estragos causados por uno de los conflictos contemporáneos más prolongados.
Thalif Deen entrevista a DILIP RATHA, del Banco Mundial
El campamento de jóvenes manifestantes desencantados en el distrito financiero neoyorquino puso de relieve la creciente indignación que brota en Estados Unidos en torno a la desigualdad y a la persistente crisis laboral, dando lugar a comparaciones con hechos históricos
Adelaida Avelino, de 60 años, aún no se repone de la tristeza por la pérdida de su siembra de maíz y trigo debido a la helada que un mes atrás golpeó al estado mexicano de Tlaxcala, donde vive. Pero al
Casi dos tercios de la población migrante vive en países ricos del Norte y el Sur, y envía remesas a casa por unos 300.000 millones de dólares anuales, realizando casi siempre trabajos sucios, peligrosos y difíciles.
Casi la mitad de los médicos de los hospitales de Eslovaquia presentaron su renuncia en protesta por las condiciones laborales y los bajos salarios, una medida que en caso de cumplirse haría colapsar el sistema de atención médica del país.