ESTADOS UNIDOS-SIRIA: Hora del bombardeo
El ala más derechista del oficialismo estadounidense exige al presidente George W. Bush que tome medidas más severas con Siria, justo cuando ese país da señales de paz sin precedentes.
Las conflictos bélicos, las guerras civiles, los alzamientos y golpes de Estado, los genocidios y la violencia étnica y política están a la orden del día en buena parte del mundo. La lista de zonas turbulentas es extensa, y los más afectados son siempre los pobres, las mujeres, las niñas y los niños. Lea más en IPS Noticias.
El ala más derechista del oficialismo estadounidense exige al presidente George W. Bush que tome medidas más severas con Siria, justo cuando ese país da señales de paz sin precedentes.
Cada vez más voces se alzan en África en respaldo del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, en el ojo de la tormenta por las denuncias de corrupción contra el programa Petróleo por Alimentos
La ONU revirtió su posición de negarse a enviar funcionarios adicionales a Iraq y decidió desplegar más personal internacional en ese país asolado por la violencia para organizar las elecciones del 30 de enero.
Aunque el presidente George W. Bush le pidió que permaneciera en su puesto, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, está en problemas. No lo ayuda la publicación de nuevos documentos sobre torturas de detenidos en la guerra contra el terrorismo.
El gobierno de Iraq está determinado a realizar elecciones en enero pese a las reservas de la ONU sobre la legitimidad de los comicios y las advertencias del foro mundial sobre el deterioro de la seguridad.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) aprobó la creación de grupos de trabajo encargados de examinar la incorporación de Afganistán e Iraq, pero rechazó igual que otras 20 veces anteriores, siempre por el bloqueo de Estados Unidos, la posibilidad de
Violentos registros de hospitales en busca de insurgentes, bloqueo de esos recintos y ataques a ambulancias y personal médico por parte de las fuerzas de ocupación son moneda corriente en Iraq.
Estados Unidos está listo para dar un nuevo golpe a algunos de sus principales aliados por el respaldo que prestan a la Corte Penal Internacional (CPI) que procesa crímenes de guerra, contra la humanidad y actos de genocidio, advirtieron activistas.
El manejo de la economía de Iraq bajo la ocupación de Estados Unidos ha estado plagado de irregularidades, corrupción y mala administración de miles de millones de dólares, según analistas y auditorías de varios organismos.
Apoyado con firmeza por líderes de Occidente y de África, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, se rehusó siquiera a considerar los pedidos de renuncia que se le formulan desde la derecha de Estados Unidos.
La Ciudad Médica de Bagdad luce muy bien bajo su nueva capa de pintura, pero dentro, los pacientes mueren por falta de medicamentos.
Algunas empresas de Estados Unidos contratadas para trabajar en Iraq gastan entre 25 y 30 por ciento de sus ingresos en vehículos acorazados y en pequeños ejércitos privados para garantizar la seguridad de sus empleados.
El anuncio esta semana de que Estados Unidos aumentará de 138.000 a 150.000 la cantidad de soldados desplegados en Iraq puso fin a la sensación de triunfo por la recuperación del control de la central ciudad iraquí de Faluya, el
El Movimiento de Países No Alineados (Noal), principal agrupamiento político de la ONU, brindará un fuerte apoyo al cuestionado secretario general del foro mundial, Kofi Annan, acusado de nepotismo por políticos estadounidenses.
Miles de personas que huyeron de la central ciudad iraquí de Faluya tras la incursión militar de Estados Unidos permanecen en campamentos cercanos a Bagdad, desamparados por el gobierno interino y sin asistencia básica de salud.
Las organizaciones islámicas radicales están ganando la guerra de la propaganda contra Estados Unidos, advirtió un importante cuerpo de asesores de la Secretaría (ministerio) de Defensa.
Residentes de la central ciudad iraquí de Faluya denunciaron el uso de gases venenosos y otras armas no convencionales contra la población civil por parte de las fuerzas de ocupación de Estados Unidos y sus aliados.