LÍBANO: La larga sombra de Irán
Si bien muchos libaneses comparten el resentimiento contra Israel por atacar a su país, están divididos en sus opiniones sobre Hezbolá, y sobre Irán, uno de los principales apoyos de ese grupo armado.
Las conflictos bélicos, las guerras civiles, los alzamientos y golpes de Estado, los genocidios y la violencia étnica y política están a la orden del día en buena parte del mundo. La lista de zonas turbulentas es extensa, y los más afectados son siempre los pobres, las mujeres, las niñas y los niños. Lea más en IPS Noticias.
Si bien muchos libaneses comparten el resentimiento contra Israel por atacar a su país, están divididos en sus opiniones sobre Hezbolá, y sobre Irán, uno de los principales apoyos de ese grupo armado.
Ante la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reclamando el cese de hostilidades en Líbano, Israel podría adherirse a su tradición de ignorar ese tipo de mandatos, o interpretar a su favor un texto ambiguo. En cualquier caso,
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU emitió una enérgica condena a Israel por las violaciones de esas garantías y por las infracciones al derecho internacional humanitario que comete en el marco de sus operaciones militares en Líbano.
La alarma aumenta en Estados Unidos, y no sólo porque la policía británica detuvo esta semana a 24 personas acusadas de participar en un frustrado plan para hacer explotar 10 aviones de pasajeros en vuelo hacia ciudades estadounidenses.
Los sectores más antibelicistas del opositor Partido Demócrata de Estados Unidos se vieron fortalecidos luego de la derrota en unas elecciones internas del «favorito» del presidente George W. Bush: el senador Joseph Lieberman.
Científicos aseguran que la enorme cantidad de desechos tóxicos liberados por el bombardeo israelí sobre Líbano continuarán afectando la vida humana y el ambiente mucho después del fin de los combates.
Las discrepancias en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre una resolución que llame a un cese del fuego en Líbano se incrementaron tras la intervención de la Liga Árabe, que defiende los intereses
Cada vez que se abre un frente de guerra en Medio Oriente, las embajadas israelíes y las comunidades judías organizadas de todo el mundo ejercen la defensa de la causa de Israel. Su argumento más persuasivo es el antisemitismo de
En su guerra contra Hezbolá, Israel apunta, más que a defenderse de las amenazas del partido chiita libanés, a eliminar los elementos que disuaden a Estados Unidos de atacar las centrales nucleares de Irán, según diversas evidencias.
Israel ganó la reputación de ser la invencible potencia militar de Medio Oriente luego de sus victorias contra tres ejércitos árabes unidos en 1967 y contra Egipto en 1973. Pero el actual conflicto en Líbano podría socavar ese prestigio.
Los cristianos de Líbano son rehenes de un conflicto en el que dicen tener mucho para perder y poco para ganar: la guerra que desde hace casi un mes enfrenta a Israel con el libanés Partido de Dios (Hezbolá), chiita
Analistas libaneses destacaron la unidad mostrada por los cancilleres de la Liga Árabe, que decidieron enviar una delegación conjunta a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para representar los intereses de Líbano en el conflicto con Israel.
El bombardeo israelí contra Líbano no es prenda de unidad en el mundo musulmán, a pesar del consenso en las demandas de un inmediato cese del fuego y de una intervención de la ONU.
El libanés Partido de Dios (Hezbolá) parece fortalecerse dentro de fronteras y en el resto del mundo árabe en el marco de la guerra con Israel, cuyo bombardeo indiscriminado ya devastó parte de este país árabe.
La mayoría de los residentes en Sidón y de los desplazados por los bombardeos israelíes que llegaron a esta ciudad, la mayor del sur de Líbano, no tienen planes de abandonarla, a pesar de las renovadas amenazas.
La comunidad chiita, mayoritaria en Iraq, ejerce presión para consagrar la autonomía de la región meridional del país, tras el fracaso del gobierno en alcanzar un acuerdo de reconciliación nacional con insurgentes de esa rama del Islam.
Un célebre cartel cerca de la Universidad Estadounidense de Beirut muestra a una mujer vestida con la tradicional túnica islámica negra junto a otra de bikini. Juntas, representan el rostro de la capital de Líbano.