LA HABANA – “Agua que llega, confianza que se queda”, así finaliza un aviso en Revolico, un portal de anuncios clasificados para Cuba, uno de tantos que, en medio de la escasez generalizada de agua en el país, oferta transportar el recurso a domicilio mediante un camión cisterna.
“La escasez de agua durante este año no tiene nombre. Aquí en la zona llegaba antes un día sí, y un día, no. Pero ya llevo como dos semanas sin ella. En el desespero me dio por averiguar cuánto cuesta traer una pipa (camión cisterna) a la casa, pero son demasiado caras”, dijo a IPS Yunaisy Pupo, una encargada de recursos humanos de 48 años.
Las ofertas divulgadas dentro de la web de Revolico, las redes sociales y a viva voz pueden costar fácilmente más de 15 dólares por llenar las cisternas de la casa.
Pupo gana al mes, en una entidad pública, poco menos que el equivalente a nueve dólares, el salario medio en Cuba para el sector estatal, que emplea a 68,5 % de los 4,1 millones de cubanos ocupados.
Problemas por averías en redes hidráulicas, líquido que se pierde por fugas en los conductos, cortes eléctricos y hasta escasez de combustible siempre han dificultado en Cuba el acceso de la población servicio de abastecimiento de agua, históricamente subvencionado por el Estado y a precios irrisorios.
“Esto ya se convirtió en un ‘sálvese quien pueda’. Es la guerra por el agua”: Reinier Sotolongo.
El presidente cubano. Miguel Díaz-Canel, dijo el miércoles 4 en el espacio radial “Criterio Compartido”, que el problema del agua, el cual describió como “real, grave y complejo”, tiene “raíces estructurales, redes con décadas de explotación, inversiones que no hemos podido hacer en la magnitud que se necesitaba”.
El año pasado, 20 % de los 9,4 millones de la población cubana sufría a diario algún tipo de afectación en el servicio de agua, según un informe presentado el 19 de diciembre a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el unicameral parlamento cubano.
En 2026, con el bloqueo petrolero de Estados Unidos a la isla, instaurado el 29 de enero, la situación de la crisis crónica de suministro empeoró aún más.
En el mismo programa radiofónico del miércoles 4, Antonio Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, informó que el desabastecimiento de agua por redes perjudica a más de 2,6 millones de personas en Cuba y 66 % del problema se vincula con la crisis eléctrica, mientras 25 % obedece a fallas en los equipos de bombeo.
Rodríguez especificó que solo en La Habana se registran 536 000 personas afectadas, cifra que duplica a las de las demás provincias.
“No tenemos combustible para bombear y, además de eso, no tenemos todo el combustible para generar electricidad y no hay quien distribuya agua sin generación eléctrica”, dijo el mandatario cubano en la emisión radial.

La guerra del agua
La escasez de agua obliga a muchos cubanos a cargarla y transportarla hacia sus viviendas, en carretillas, bicicletas, automóviles o triciclos eléctricos, a veces recorriendo kilómetros en comunidades rurales o suburbanas.
Yunior Machado, un desocupado de 37 años residente en el casco histórico de La Habana, cuando pasaba días sin recibir nada por las redes hidráulicas, solía llenar de agua sus dos tanquetas de 20 litros en la fuga de una tubería cercana, que sobresalía directamente de la calle mientras expulsaba agua. Allí, decenas de personas hacían fila para llenar sus recipientes.
“Ya arreglaron la tubería, supongo, porque pavimentaron la calle. Ahora tengo que caminar más lejos” en búsqueda de otra fuga de agua o alguna fuente, dijo a IPS.
En un edificio de Arroyo Naranjo, uno de los 15 municipios de la capital, ubicado en las afueras de la urbe, empezó una guerra silenciosa cuando comenzó a llegar el agua a sus apartamentos con mucha menos presión y previsibilidad.
O no tan silenciosa, porque todo comenzó cuando un primer vecino instaló en mayo un ruidoso “ladrón de agua”, como se llama en la isla a las bombas que succionan el poco fluido de la red hidráulica y lo impulsa con mayor presión hacia una vivienda determinada.
La instalación de esos motores en un mismo barrio reduce la presión en la red y dificulta aún más el acceso a los hogares que no dispongan de esos equipos.
Como los vecinos más inmediatos son los más afectados, el resto de las familias en el edificio pronto empezaron a comprar sus propios ladrones de agua, en una suerte de contienda en la que el ganador es el que posee la turbina más potente y se lo lleva todo.
“Esto ya se convirtió en un ‘sálvese quien pueda’. Es la guerra por el agua. Y yo todavía no me he comprado una bomba para eso. Entonces me llega agua solo cuando no hay luz, porque entonces no funciona ningún motor”, dijo Reinier Sotolongo, un mensajero de paquetería de 25 años.
La situación fuera de la capital es aún peor, porque algunas localidades rurales no están conectadas a las redes de distribución y dependen de camiones cisterna que proporciona el Estado, también subvencionados.
Los apagones, que son más prolongados fuera de La Habana con periodos habituales de incluso 48 o 72 horas sin electricidad, deprimen más el bombeo de agua.
A comienzos de 2026, Hilda Freyre, una residente de la ciudad de Gibara, en la oriental provincia de Holguín, dedicada a su hogar, estuvo casi tres meses sin recibir agua.
“Hemos tenido que comprar más cubos y tanquetas”, dijo a IPS esta mujer de 61 años, en una entrevista realizada en julio.
De acuerdo con Freyre, algunos vecinos resuelven la escasez de agua mediante unos pozos artesanos que tienen en sus patios, pero en su caso, fue gracias a una gran cisterna subterránea del tamaño de su terraza, que nunca logra ni vaciarse ni llenarse del todo.
Su cisterna casi tocó fondo durante esos tres meses. No creía que fuera a llenarse nunca con las tres o cuatro horas de suministro de agua que recibía de vez en cuando. “Necesitaría al menos tres días de agua constante”, dijo.

Paneles solares para el servicio de agua
El miércoles 4 de noviembre, el mismo día del espacio radial con Díaz-Canel, el centro de abasto Cuenca Sur tuvo un paro de emergencia y afectó el suministro de agua en seis de los 15 municipios capitalinos, informó la estatal empresa Aguas de La Habana, la encargada de ese servicio en la ciudad.
El suceso ocurrió pocos días después de que, el 29 de octubre, la empresa advirtiera de diversas interrupciones en varias fuentes de abastecimiento por el déficit energético, que obligó a espaciar los ciclos de suministro en todos los municipios habaneros.
En los últimos meses, esas noticias se han vuelto habituales hasta cierto punto.
La solución a ese problema, proyectada por el gobierno, consiste en independizar de la red eléctrica nacional el bombeo de agua de las tres principales fuentes de abasto fundamentales en la capital, la cuenca de Ariguanabo, la Cuenca Sur y El Gato.
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Rodríguez, el titular de los Recursos Hidráulicos, anunció que, para agosto de 2027, se terminaría la construcción de 10 parques solares con capacidad de 200 megavatios, junto a baterías que proporcionen respaldo energético.
Asimismo, anunció la próxima llegada de equipos de bombeo que beneficiarán a varios territorios del país, con prioridad para La Habana, Santiago de Cuba, Holguín, Matanzas, Artemisa y Pinar del Río, las provincias más afectadas del país.
“La crisis nos tiene que dar la oportunidad de salir adelante; no solo de resolver los problemas inmediatos, sino de resolver los acumulados que también tenemos en estos temas de abasto de agua”, dijo Díaz-Canel.
ED: EG


