NACIONES UNIDAS — Tras siete meses de guerra en Irán, las amenazas de una mayor escalada militar y el estancamiento de los esfuerzos para reabrir el estrecho de Ormuz han agravado los temores de un incremento del sufrimiento humanitario y de la inestabilidad regional.
Pedro Abramovay, vicepresidente de Open Society Foundations (OSF), declaró a IPS que la comunidad internacional debería empoderar a los actores locales y a las potencias medias para que trabajen juntos en busca de una resolución pacífica del conflicto.
«Una de las situaciones a las que nos enfrentamos en estos momentos es una de las mayores crisis de seguridad alimentaria del mundo», afirmó Abramovay, quien calificó esta perspectiva de «especialmente alarmante».
IPS sostuvo una entrevista con Abramovay durante un receso de la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU 81), que prosigue en Nueva York una vez concluidas las sesiones de alto nivel.
Esa crisis alimentaria sin precedentes «es consecuencia de tres factores: el cierre de Ormuz, la disponibilidad de fertilizantes y el coste de los alimentos», señaló el vicepresidente de una red internacional de fundaciones creada por el inversor, magnate y filántropo de origen húngaro George Soros.
Abramovay señaló que la guerra en Ucrania ya ha tenido un impacto duradero en la producción de trigo y cereales, mientras que las previsiones de un fuerte fenómeno de El Niño —que podría provocar graves perturbaciones meteorológicas y calor extremo— se suman a los riesgos económicos.
Estas presiones son especialmente agudas para los países en desarrollo, donde el aumento de los costes del combustible y los fertilizantes podría reducir el rendimiento de las cosechas y amenazar los medios de vida de los pequeños agricultores.
«Tenemos que encontrar soluciones específicas que permitan que los fertilizantes superen el bloqueo en el estrecho de Ormuz por ambas partes», señaló Abramovay.
Además, dijo, «debemos encontrar soluciones en el mar Negro para que los cereales puedan transportarse por vía marítima, y tenemos que proteger a los pequeños agricultores de diferentes partes del mundo de los efectos de El Niño».
Todos estos «son ejemplos de problemas que solo el multilateralismo puede resolver», remarcó.
Expresó su preocupación por que las dimensiones geopolíticas más amplias del conflicto puedan desencadenar una mayor inestabilidad.
«Es difícil imaginar que un conflicto —que está entrelazado con tensiones geopolíticas que van mucho más allá de Israel, Irán y Estados Unidos— no genere otras nuevas», señaló Abramovay. «Esto conlleva el deber de la comunidad internacional de empoderar a los actores locales para que trabajen juntos en pro de la paz», consideró.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha subrayado en repetidas ocasiones la importancia de la diplomacia, el respeto a la Carta de las Naciones Unidas y la reapertura del estrecho de Ormuz como prioridades para la comunidad internacional.
Michael Fuchs, director de Política Exterior de Estados Unidos en la OSF, ha argumentado que el mantenimiento de la presencia militar estadounidense en Irán no garantizará una seguridad duradera y ha instado a Washington a reconsiderar su papel a largo plazo en Medio Oriente en general.
Abramovay se hizo eco de estas preocupaciones cuando dijo a IPS que el enfoque unilateral del presidente Donald Trump había «fracasado» a la hora de rebajar la tensión del conflicto, agravando las tensiones geopolíticas y debilitando la influencia de Washington en los asuntos exteriores.
«La gente entiende que Estados Unidos está pagando un precio a nivel interno. Esto demuestra que el unilateralismo no solo es moralmente incorrecto, sino también trágico desde el punto de vista pragmático», afirmó.
Sostuvo que una solución sostenible debería estar impulsada por las potencias medias y los actores locales, en lugar de depender únicamente de Washington.
Señaló que el creciente debate estadounidense sobre el conflicto ponía de manifiesto las dificultades políticas que entraña llevar a cabo una acción militar unilateral y podría dar lugar a una reevaluación más amplia de la política exterior estadounidense.
«Lo que realmente esperamos… es que Estados Unidos se replantee su enfoque de política exterior… y abandone la perspectiva ilusoria de que era posible resolver unilateralmente los problemas globales», dijo Abramovay.
Abramovay advirtió de que la capacidad de Irán y de toda la región para «reconstruirse y generar prosperidad» depende, en última instancia, de un esfuerzo internacional oportuno para resolver el conflicto.
También expresó su esperanza de que la elección de un secretario general de la ONU, que asumirá sus funciones el primer día de 2027 y que podría por primera vez una mujer, pudiera generar un «nuevo impulso» para los enfoques multilaterales destinados a resolver los conflictos globales.
OSF se enfoca en promover la sociedad civil, la democracia y las iniciativas regionales, además de impulsar áreas de desarrollo claves, como la educación, la salud pública, el periodismo independiente, las reformas legales y la inclusión de grupos marginados.
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