Nueva carrera armamentística amenaza con despegar, esta vez en el espacio exterior

Estados Unidos ha reconocido públicamente por primera vez tener fuerza militar en el espacio exterior. Imagen: Adobe Stock / Alones

NACIONES UNIDAS – La actual carrera armamentística mundial amenaza con extenderse más allá del planeta Tierra y llegar hasta el espacio exterior.

Estados Unidos ha desplegado armas en el espacio y las utilizará para defender a las fuerzas estadounidenses, según reconoció el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink. Sus comentarios supusieron el primer reconocimiento público de tales capacidades, aunque no ofreció detalles sobre las armas ni sobre cuándo se pusieron en órbita.

«Hoy seguimos asegurándonos de estar preparados para hacer frente a los retos que plantean las amenazas en constante evolución, dondequiera que se encuentren», declaró Meink en la Conferencia sobre Aire, Espacio y Cibernética, un encuentro anual organizado por la Asociación de las Fuerzas Aéreas y Espaciales, que esta vez se celebró del 14 al 16 de septiembre en National Harbor, en el estado de Maryland.

Esta revelación se produce en un momento en que Estados Unidos se enfrenta a una carrera armamentística espacial cada vez más intensa con China y Rusia, que están probando sofisticadas capacidades ofensivas.

Concretamente, funcionarios estadounidenses han afirmado que están vigilando el desarrollo por parte de China de un misil hipersónico de órbita parcial con capacidad nuclear.

Los servicios de inteligencia estadounidenses también han sugerido que Rusia está desarrollando un arma nuclear espacial que podría inutilizar satélites fundamentales para la predicción meteorológica, la navegación, la banca, el transporte marítimo y los servicios de emergencia. Una afirmación que Moscú niega.

El diario The New York Times citó a Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, quien afirmó: «Instamos a la parte estadounidense a que deje de ampliar su fuerza militar y de prepararse para la guerra en el espacio exterior».

También ha habido informes de que «Rusia podría estar planeando colocar un arma nuclear en el espacio, una amenaza que podría interrumpir las redes de satélites que son vitales para todo, desde las comunicaciones hasta las operaciones militares».

Las múltiples Conferencias de las Naciones Unidas sobre la Exploración y los Usos Pacíficos del Espacio Exterior (Unispace, en inglés) han servido como cumbres mundiales de referencia para dar forma a la cooperación internacional y a la política de exploración espacial.

Celebrada en el Palacio de Hofburg de Viena del 14 al 27 de agosto de 1968, la Unispace 1 se centró en los beneficios prácticos de la tecnología espacial y el intercambio científico

Tariq Rauf, antiguo jefe de Verificación y Política de Seguridad del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena, dijo a IPS que valora la transparencia mostrada por Estados Unidos.

Pero, añadió, esta revelación constituye el reconocimiento público más trascendental por parte de cualquier Estado con programas espaciales de su capacidad armamentística en órbita desde que se erosionó el tabú informal sobre las armas espaciales tras la Guerra Fría.

Las pruebas comenzaron con el ensayo antisatélite (Asat, en inglés) chino de 2007 y los ensayos Asat rusos de 2008 y 2021, las pruebas Asat estadounidenses de 2008 y rusas de 2021, y la prueba Asat «Misión Shakti» de la India de 2019.

Se basaron en anteriores programas Asat de ascenso directo llevados a cabo por Estados Unidos y la Unión Soviética (Sucedida por Rusia) entre las décadas de los 60 y los 80.

Rauf consideró que el despliegue estadounidense convierte una brecha de capacidad que se sospechaba desde hacía tiempo en un hecho declarado.

A su juicio, otras delegaciones lo interpretarán como la confirmación de que al menos una gran potencia ha pasado de manera decisiva de la doctrina del «control» espacial al despliegue operativo.

Para el Comité de las Naciones Unidas sobre la Utilización del Espacio Exterior con Fines Pacíficos (Copuos, en inglés) y el Comité Ad Hoc de la Conferencia de Desarme sobre la Prevención de una Carrera de Armamento en el Espacio Exterior (Paros), el anuncio plantea cuatro cuestiones inmediatas:

(1) si el despliegue es compatible con el régimen vigente del Tratado del Espacio Ultraterrestre;

(2) qué implicaciones tiene para el proyecto de Tratado sobre la Prevención de la Colocación de Armas en el Espacio Ultraterrestre, la Amenaza o el Uso de la Fuerza contra Objetos Espaciales, actualmente estancado, y para el Código de Conducta de la Unión Europea (UE) (Código Internacional de Conducta de la UE para las Actividades Espaciales);

(3) cómo interpretan esta medida los expertos y la comunidad política;

y (4) qué medidas prácticas pueden recomendar los comités para evitar una carrera armamentística en cadena en el espacio.

Rauf propuso cinco recomendaciones:

1. Convocar una reunión informativa conjunta urgente entre los Subcomités Científico y Técnico y Jurídico de la Copuos y el Comité Ad Hoc Paros de la Conferencia de Desarme  para elaborar un informe factual común sobre el anuncio y sus implicaciones técnicas, evitando evaluaciones duplicadas o contradictorias entre ambos órganos.

2. Tanto el Comité Ad Hoc Paros como la Copuos deberían hacer un llamamiento urgente a una moratoria sobre el despliegue de armas en el espacio, instar a Estados Unidos a retirar las armas espaciales que ha desplegado e instar a todos los Estados con actividades espaciales a preservar el espacio como patrimonio común de la humanidad y libre de armas.

3. Solicitar, a través de la Secretaría de la Conferencia de Desarme, que todos los Estados con actividades espaciales que dispongan de capacidad antiespacial -no solo Estados Unidos- proporcionen información técnica voluntaria sobre las características generales (aunque no sobre detalles clasificados) de cualquier sistema de armas en órbita, con el fin de reducir la asimetría de información que actualmente da lugar a hipótesis pesimistas.

4. Encargar a la Subcomisión Jurídica la elaboración de un documento de trabajo técnico que aclare el alcance del artículo IV del Tratado del Espacio Ultraterrestre en lo que se refiere a las armas convencionales (que no sean de destrucción masiva) en órbita, así como la interacción de los artículos III y IX con las operaciones contraespaciales, con el fin de proporcionar a las delegaciones una base jurídica común en lugar de interpretaciones unilaterales contrapuestas.

5. Alentar a las principales potencias espaciales a que reafirmen, a nivel de jefes de delegación, las moratorias voluntarias existentes sobre los ensayos destructivos cinéticos antisatélites (Asat), e invitar a otros Estados a que se sumen a dichas moratorias a la espera de que se avance en la elaboración de un instrumento vinculante.

Jonathan Granoff, presidente del Global Security Institute, declaró a IPS que colocar armas ofensivas en el espacio es una propuesta muy arriesgada.

Consideró que el Tratado del Espacio Ultraterrestre ha sido fundamental para garantizar los numerosos beneficios del espacio ultraterrestre, incluidos los satélites y la exploración.

Algo trascendente es que todas las grandes potencias son partes en él, entre ellas Estados Unidos, Rusia, China, India, Japón y todos los Estados miembros de la Agencia Espacial Europea.

El Tratado, señaló, en su artículo primero, establece que la exploración y la utilización del espacio ultraterrestre se realizarán únicamente en beneficio e interés de todos los países y serán patrimonio de toda la humanidad, garantizando un acceso libre y no discriminatorio a todos los Estados.

Añadió que el despliegue de armas en el espacio por parte de Estados Unidos podría interpretarse fácilmente como una violación de ese principio de uso pacífico.

Sin embargo, remarcó Granoff, «existe el argumento de que colocar armas en el espacio con fines defensivos solo ayuda a protegerse contra los abusos de la paz, lo cual redunda en interés de todas las naciones. Esto no es una tontería».

«El problema de ese argumento es que las armas utilizadas con fines defensivos también pueden emplearse de forma ofensiva, y el despliegue de tales armas violaría, de hecho, el Tratado. Además, un despliegue de este tipo por parte de una sola nación estimularía sin duda una carrera armamentística», agregó.

Granoff afirmó que «hay varias cuestiones importantes».

¿Debería el mundo entero confiar en que las armas que Estados Unidos coloque en el espacio solo se utilizarían de forma defensiva para preservar la paz?, inquirió.

Si Estados Unidos colocara armas en el espacio, , se siguió preguntando¿esta nueva interpretación del Tratado animaría a otras naciones a hacer lo mismo? ¿Sería prudente confiar en que solo utilizarían sus armas con fines defensivos?

Hay que recordar que el presidente estadounidense Ronald Reagan, al abordar estas cuestiones, se ofreció a compartir con la entonces Unión Soviética sus despliegues del programa «Guerra de las Galaxias (Star Wars)».

Se trata de un sistema de defensa antimisiles basado en el espacio. ¿Sería una buena idea que Estados Unidos compartiera tecnologías de armamento espacial con otras naciones?

«El mundo entero se beneficia enormemente de los actuales usos militares del espacio exterior, que permiten la observación de las actividades militares de todas las naciones, contribuyendo así a la estabilidad», recordó Granoff.

A su juicio, «dichos usos deben protegerse y fomentarse de forma activa. Otros usos que conduzcan a una nueva carrera armamentística deben prohibirse».

«Debe elaborarse un protocolo del Tratado sobre el Espacio Exterior para prohibir las armas ofensivas en el espacio, así como cualquier arma antisatélite», concluyó Granoff.

 

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