Alto costo humano, material y ambiental deja la guerra contra Irán

Activistas pacifistas y ambientalistas despliegan, sobre un gran aviso comercial, una pancarta en rechazo a la guerra contra Irán, el pasado marzo en Madrid. Además del costo en vidas y en personas heridas y desplazadas, el conflicto que ya lleva seis meses causa enormes daños materiales, impactos negativos en la economía global, incremento del gasto militar y daños ambientales. Imagen: Greenpeace

AMSTERDAM – La guerra contra Irán, lanzada hace seis meses por Estados Unidos e Israel, ha tenido un costo humano resaltado en la pérdida de más de 8000 vidas, pero además daños materiales a la infraestructura y a la economía internacional, y también impactos ambientales.

Un reporte de la organización ambientalista Greenpeace señaló que solo en los primeros 40 días de guerra perecieron más de 3500 personas en Irán, desde líderes del Estado hasta niñas en una escuela bombardeada.

En los seis meses de conflicto murieron 18 militares estadounidenses y decenas de personas en los países de la región del golfo Pérsico. Y, al extenderse la guerra hacia el Líbano, se han sumado más de 4000 víctimas fatales, miles de heridos y centenares de miles de personas forzosamente desplazadas de sus hogares.

La guerra ha dejado más de 50 000 personas heridas, entre ellas numerosos soldados estadounidenses en las bases objeto de contraataques iraníes.

Numerosas instalaciones han sufrido daños en Irán, Líbano y países del Golfo atacados por Teherán, ya que albergan bases estadounidenses o son aliados de Washington. Trabajadores civiles engrosan las listas de muertos y heridos.

Los despachos de petróleo, gas y fertilizantes -bienes de los cuales la región es una gran exportadora- se interrumpieron al quedar bloqueado el estrecho de Ormuz -salida del golfo Pérsico al de Omán y al océano Índico-, con considerable impacto sobre la actividad económica internacional.

Como ejemplo, el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (Crea en inglés) señaló que los países importadores de petróleo han debido pagar 330 000 millones de dólares adicionales por sus importaciones petroleras debido al impacto de la guerra en Irán.

A lo largo del semestre, el petróleo crudo, que se cotizaba a un promedio de 69 dólares por barril de 159 litros, pasó a costar 93 dólares; el combustible diésel y el gasóleo, de 101 a 161 dólares; la gasolina, de 93 a 133 dólares por barril, y el gas natural de 10,65 a 16,99 dólares por millón de BTU en la cuenca atlántica.

La mayoría de las economías industrializadas son importadoras de petróleo, así como China, India y, en América Latina, naciones como Brasil, Chile, Cuba, República Dominicana, Uruguay y países de América Central y del Caribe anglohablante.

Las autoridades de las Naciones Unidas, en medio de sus llamados a detener los ataques y contraataques, y negociar una solución al conflicto, destacaron la situación de miles de marineros varados en la región del Golfo junto a sus navíos, con exposición de sus vidas y seguridad e imposibilitados de salir del área.

Por otra parte, están los derrames de petróleo que siguen a los ataques sobre las instalaciones e incluso sobre los tanqueros. Greenpeace indicó que el impacto ambiental es tan grave que algunas de esas manchas ya son visibles desde el espacio.

Un ejemplo es el derrame que se extiende a lo largo de más de ocho kilómetros al sur de la isla de Qeshm, junto a la costa sur de Irán, tras los daños sufridos por un buque en aguas cercanas al estrecho de Ormuz.

“A pesar de los esfuerzos de limpieza, esto ha puesto en riesgo los manglares, los hábitats costeros y a las personas cuyo sustento depende del mar”, deploró Greenpeace.

Otro incidente ocurrió cuando la fragata iraní Iris Dena fue torpedeada y hundida por la Armada estadounidense en el océano Índico. Tres días después apareció una mancha de petróleo cerca de la costa de Sri Lanka.

En mayo, un derrame de petróleo, presuntamente causado por ataques a una refinería, llegó a las costas de la isla de Shidvar, también en el Golfo e importante reserva natural protegida, refugio de arrecifes de coral, tortugas marinas en peligro de extinción, delfines y aves, que quedaron atrapadas en el alquitrán.

Greenpeace agrega la contaminación del agua potable, el aire y los alimentos. Tan solo en las dos primeras semanas de la guerra contra Irán. Los ataques a las instalaciones petroleras provocaron “lluvia negra” (mezcla de petróleo y agua de lluvia) y densas columnas de humo tóxico.

El informe de la organización ambientalista también alude al costo de la maquinaria de guerra, que terminan pagando los ciudadanos de los países confrontados. Según el secretario de Defensa de Estados Unidos, Peter Hegseth, los primeros cinco meses de la guerra costaron 37 000 millones de dólares, 260 millones por día.

La guerra contra Irán podría desencadenar el mayor gasto militar anual de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Si el Congreso aprueba el presupuesto de defensa que el gobierno del presidente Donal Trump propuso, llegará a la suma de 1,5 billones (millones de millones) de dólares.

A-E/HM

 

 

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