Revolución solar de Pakistán le alivia ante crisis energética de Medio Oriente

El gobierno de la provincia paquistaní de Sind comenzó a distribuir sistemas solares domiciliarios a 200 000 hogares de bajos ingresos en el marco del Proyecto de Energía Solar para mejorar el acceso a la electricidad. Imagen: Gobierno de Sind

KARACHI, Pakistán – El experto en energía paquistaní Vaqar Zakaria cree que la energía solar tiene un “excelente sentido económico”, y lo demuestra con su propio ejemplo. Durante más de cinco años, los paneles en el techo de su casa redujeron sus facturas, a veces hasta cero, e incluso le permitieron vender el excedente eléctrico mediante la medición neta.

En febrero fue más allá. Tras comprar dos vehículos eléctricos, casi “declaró la independencia” de la red nacional. Con más paneles y el doble de baterías, incluso sus autos funcionan con energía solar.

“Me estoy alejando de su combustible y no necesito su energía”, dijo por teléfono desde Islamabad, la capital de Pakistán, el director ejecutivo de Hagler Bailly, Pakistán, una firma de consultoría ambiental con sede en esa ciudad.

“A esto lo llamo la mano de Dios conduciendo mi auto”, dijo Zakaria, quien vive en Karachi, la ciudad más poblada del país y capital de la sureña provincia de Sind.

Ya está viendo beneficios económicos de su inversión. “La electricidad que genero, incluidos los costos de las baterías, equivale a unas 12 rupias (0,043 dólares) por unidad, mientras que puede venderse a la Empresa de Electricidad de Islamabad por alrededor de 26 (0,092 dólares) por unidad”.

Sin embargo, añade que actualmente no aprovecha ese beneficio, ya que requiere un seguimiento considerable.

Con un cálculo rápido aproximado, comparó los vehículos a gasolina que utilizaba hasta hace unos meses con el vehículo eléctrico que compró hace un mes.

“El costo total de operar el vehículo eléctrico es de unas dos rupias (0,0071 dólares) por kilómetro (km) usando energía generada en casa, frente a las 27 rupias (0,096 dólares) por km que pagaba antes por usar vehículos con combustible fósil”. detalló.

Esta cifra no incluye los costos de mantenimiento regular que requerían sus autos anteriores, aceites lubricantes, filtros de aceite y de aire, y frenos.

“Un vehículo eléctrico requiere un mantenimiento casi nulo”, añadió.

El vehículo eléctrico blanco del paquistaní Vaqar Zakaria se carga bajo paneles solares en el techo de su casa, alimentado por el sol. Imagen: Cortesía de Vaqar Zakaria

Aunque Zakaria se puede permitir desconectarse completamente de la red, la mayoría de los hogares no puede hacerlo.

“El panorama solar seguirá sin cambios a menos que las empresas eléctricas introduzcan modelos de reparto de beneficios que conviertan a los consumidores en ‘prosumidores’, productores y usuarios de energía, respaldados por microfinanzas que ayuden a cubrir los costos iniciales”, afirmó. Lograr esto requeriría la privatización de las empresas de servicios públicos”.

Por ahora, con o sin baterías, la energía solar se convirtió en una alternativa popular para muchos hogares. “Lo que está ocurriendo en Pakistán es bastante significativo, ya que la dependencia de los consumidores de electricidad respecto de la red nacional está disminuyendo”, explicó Rabia Babar, gestora de datos en Renewables First, un centro de pensamiento y acción sobre energía y medio ambiente con sede en Islamabad.

La demanda de electricidad de la red, señaló, cayó 11 % en el año fiscal 2025 en comparación con los niveles de 2022, en gran medida porque más personas y empresas están pasando a la energía solar.

“Durante el día, se extrae mucha menos electricidad de la red, lo que significa que las centrales eléctricas a gas se utilizan mucho menos que antes”, dijo.

Más de 100 jóvenes paquistaníes de todo el país recibieron formación y certificación en instalación de paneles solares en techos por Ladiesfund Energy, a través del programa Educar a una Niña de la Fundación Dawood Global. Han solarizado un refugio para mujeres, una iglesia y un orfanato. Imagen: Cortesía de Ladiesfund Energy

El punto de inflexión

Haneea Isaad, especialista en financiación energética del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, cito a 2022 como el punto de inflexión, cuando la gente se dio cuenta de que necesitaba una alternativa más barata.

“Los precios del gas natural licuado se dispararon después de que las fuerzas rusas entraran en Ucrania y el país enfrentara una escasez de gas, lo que provocó cortes de electricidad generalizados. Los precios de la electricidad casi se triplicaron en apenas un par de años”, explicó.

Quienes podían permitírselo, dijo Isaad, optaron por una inversión única en la instalación de paneles solares en lugar de pagar por una electricidad cara y poco fiable.

Según Ember, un centro independiente de estudios sobre energía limpia, la participación de la energía solar en la matriz energética aumentó de 2,9 % en 2020 a 32,3 % a fines de 2025.

Es esta silenciosa revolución solar la que podría ayudar a sobrellevar la actual crisis energética desencadenada por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que llevó al cierre del estrecho de Ormuz, según un informe de Renewables First y el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, publicado este mes.

“La revolución solar de Pakistán está redibujando silenciosamente el mapa energético del país, reduciendo la dependencia de la red, disminuyendo la exposición al GNL y creando un colchón frente a las sacudidas del mercado global que la mayoría de sus vecinos aún no ha logrado”, dijo Babar, una de las coautoras del informe.

De hecho, el informe señala que Pakistán evitó más de 12 000 millones de dólares en importaciones de petróleo y gas desde 2020 gracias a su rápido crecimiento solar, y podría ahorrar otros 6300 millones de dólares solo en 2026 a precios actuales.

El analista principal Lauri Myllyvirta, cofundador de Crea, dijo que el auge solar redujo la factura de importaciones y ahora actúa “como una póliza de seguro” frente a las sacudidas del petróleo y el gas natural licuado (GNL) provenientes del Golfo.

Las industrias también están recurriendo a la energía solar, reduciendo significativamente su necesidad de GNL.

“Este cambio tuvo un impacto directo en la política gubernamental. Pakistán volvió a sus proveedores de GNL para renegociar contratos a largo plazo y desviar los cargamentos excedentes hacia los mercados internacionales, que ahora están sobreabastecidos debido a la fuerte reducción del consumo de gas”, explicó Babar.

Pakistán importa GNL desde 2015, tras la caída de las reservas nacionales. Se utilizó principalmente en el sector eléctrico, representando casi una cuarta parte del suministro eléctrico del país, seguido por el sector industrial.

Suministrado desde Qatar a través del estrecho de Ormuz, el GNL se volvió menos atractivo debido a los altos precios para la industria y al creciente cambio hacia la energía solar en los hogares.

Con algunos cargamentos de GNL que llegaron a Pakistán antes de que comenzara la guerra, el 28 de febrero, y el gas doméstico cubriendo el déficit de los cargamentos afectados, los suministros podrían alcanzar hasta mediados de abril.

“Pakistán ha sido históricamente vulnerable a los volátiles precios globales del GNL, que ejercen presión sobre las reservas de divisas cuando los precios se disparan”, dijo Babar.

Isaad coincidió. “La energía solar ha proporcionado un colchón. Dado que el sector eléctrico también depende de importaciones de carbón desde Indonesia y Sudáfrica, es poco probable que las presiones de suministro representen un problema a corto plazo. La hidroelectricidad estacional y el clima templado también probablemente eviten un aumento inmediato de la demanda de energía basada en GNL».

«Por ahora, Pakistán se salvó, a diferencia de Bangladés e India, que han sido los más afectados en Asia meridional”, destacó.

Paneles solares destacan sobre el techo de una casa en un área rural de la ciudad de Gilgit, en la norteña y autonóma región paquistaní de Gilgit-Baltistán. Imagen: Shama Solar

No fuera de peligro todavía

Pero los paneles solares no protegieron a los paquistaníes del aumento de los precios del petróleo. El país registró un incremento de 20 %, el más alto de su historia, con la gasolina y el diésel a 1,15 y 1,20 dólares por litro, respectivamente. Dado que el transporte impulsa la economía, el aumento de los precios del petróleo elevó rápidamente las tarifas y el costo de los alimentos.

En respuesta, el experto Zakaria señaló que la crisis marca un camino claro hacia adelante: adoptar vehículos eléctricos, reducir la dependencia del diésel y ampliar las energías renovables.

“Empecemos por los vehículos de dos ruedas”, sugirió, aunque un sistema de transporte masivo totalmente eléctrico sería ideal para Pakistán. Añadió que trasladar la carga de los camiones al ferrocarril podría reducir significativamente los costos de combustible.

Dijo que apoya el racionamiento de combustible y las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno.

En un mensaje televisado a la nación, el primer ministro Shehbaz Sharif anunció estas drásticas medidas el 10 de marzo.

“Toda la región se encuentra actualmente en estado de guerra”, dijo, al detallar medidas que incluyen una semana laboral de cuatro días para los empleados públicos y vacaciones de primavera para las escuelas desde el 16 de marzo hasta fin de mes. También indicó que 50 % del personal estatal trabajará desde casa de forma rotativa y recomendó acuerdos similares para el sector privado.

Las instituciones de educación superior pasaron a clases en línea para ahorrar combustible, al igual que las reuniones en los gobiernos federal y provinciales. También se redujeron las asignaciones de combustible para las oficinas públicas.

En el marco de las medidas de austeridad del gobierno, los miembros del gabinete federal y provincial renunciarán a dos meses de salarios y asignaciones, mientras que la remuneración de los legisladores se reducirá en 25 %.

Ministros, parlamentarios y funcionarios solo podrán viajar al extranjero cuando sea esencial y deberán hacerlo en clase económica. Las bodas se limitarán a 200 invitados y se servirá un único plato.

El costo humano

Pero estas medidas trajeron poco alivio a las finanzas del hogar de Saba Nasreen. La mujer de 52 años, madre de dos hijos y trabajadora doméstica, dijo: “El aumento de los precios del combustible nos ha dejado prácticamente paralizados; cuando sube el combustible, suben los alimentos. Casi no compramos fruta ni carne; ahora incluso la leche y las verduras están fuera de nuestro alcance”.

Sobre el Eid ul-Fitr, la festividad musulmana que marca el final del Ramadán, que se produjo el 19 de marzo, dijo: “Este ha sido el primer Eid en todo el tiempo que recuerdo en que no preparé sheer khurma para mis hijas”, en referencia al tradicional plato dulce de fideos que se prepara en muchos hogares musulmanes del subcontinente.

“El precio de una caja de fideos se duplicó este año, de 150 rupias (0,53 dólares) a 300 (1,07 dólares)”, dijo, y añadió: “De todos modos, el ataque a Irán ya empañó nuestras celebraciones; no me siento feliz, tengo el corazón pesado”.

Para muchos, la revolución solar ofrece esperanza, pero para hogares como el de Nasreen, la lucha continúa.

T: GM / ED: EG

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