Ayuda humanitaria a Cuba: el «despertar» de las izquierdas internacionales

Integrantes del Convoy Nuestra América navegan a bordo de una embarcación que transporta ayuda humanitaria para el pueblo cubano, en la bahía de La Habana. Esta primera embarcación, llamada “Granma 2.0”, atracó el martes 24, con tres días de retraso debido a los fuertes vientos en el Caribe. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

LA HABANA – El primer barco de tres de una flotilla internacional organizada por grupos de activistas llegó el martes 24 a La Habana proveniente de México, con suministros médicos, alimentos y paneles solares como ayuda humanitaria, mientras Cuba soporta una agotadora crisis energética, agudizada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde enero.

Con tres días de retraso debido a fuertes vientos, corrientes y un motor a veces sobrecalentado, llegó al puerto capitalino el “Granma 2.0”, el barco insignia del Convoy Nuestra América –iniciativa que busca traer a la isla 50 toneladas de ayuda–, rebautizado así en honor al yate usado por el grupo de expedicionarios liderado por Fidel Castro para iniciar su revolución en 1956.

Los 32 tripulantes procedentes de 11 países formaron parte del total de más de 650 participantes –activistas y políticos de 33 países, cuya mayoría arribó por vía aérea– y que estuvieron presentes en la nación insular caribeña desde el miércoles 18.

Los otros dos veleros de la flotilla zarparon de Isla Mujeres, en el sureste de México, el sábado 21, pero su arribo se ha retrasado por la climatología adversa en su ruta hacia Cuba, y su día de arribo a La Habana aún no es preciso.

“Me parece bien que se ayude a Cuba en momentos difíciles como este, y que se sepa de las dificultades que sufre el pueblo cubano. Ojalá visiten nuestros barrios”, dijo a IPS María Cabrera, una jubilada de 72 años del sector tabacalero, residente en La Habana.

“Yo diría que una gran parte de la izquierda internacional ha perdido su visión. Está andando en la oscuridad. Porque no pueden ver los faros en la distancia. Cuba siempre ha sido un faro. Estamos aquí para reencender esa luz del faro”: David Adler.

En el capitalino Palacio de las Convenciones, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se reunió el viernes 20 a la avanzada de los miembros de la flotilla, en una jornada donde participaron los más altos funcionarios del Estado cubano.

“Con la presencia de ustedes se ve y se siente la solidaridad internacional”, dijo el mandatario en el salón plenario.

Los primeros envíos ya habían arribado desde Europa y Estados Unidos a partir del día 18.

Un donativo de medicamentos e insumos médicos se entregó el mismo 18 a varios hospitales de La Habana, entre los cuales estuvo el Hospital Pediátrico Borrás-Marfán, cuya directora, la doctora Yanelis Aldama, recibió y agradeció el envío.

En entrevista con IPS ese mismo día, Aldama dijo que, si bien este centro hospitalario no sufre cortes eléctricos y cuenta con generadores de respaldo, ha tenido que retrasar operaciones cuando se ha caído por completo el sistema eléctrico nacional.

El sábado 21, se produjo el segundo apagón total del país en menos de una semana, que se restableció en los días siguientes. Cuba ha sufrido siete apagones nacionales desde finales de 2024, debido al envejecimiento de sus centrales termoeléctricas y a la cada vez más profunda escasez de combustible.

Ya el presidente cubano había declarado el 13 de marzo que “decenas de miles de personas esperan por una operación quirúrgica que no se puede desarrollar por la falta de energía eléctrica”.

Asimismo, la escasez de combustible dificulta que niños fuera de la capital puedan someterse a cirugías que solo se hacen en este hospital pediátrico, como, por ejemplo, los implantes cocleares para infantes con discapacidad auditiva, dijo Aldama.

“No hay vehículos (con combustible) para trasladarlos. A veces los pacientes pierden el turno y hay que reprogramar la consulta médica”, agregó.

Cuba solo puede satisfacer internamente 40 % de su demanda energética y su crisis se volvió calamitosa calamitosa tras la suspensión de abastecimiento de crudo desde Venezuela tras el secuestro del hasta entonces presidente Nicolás Maduro por tropas estadounidenses el 3 de enero y la amenaza de Washington de sancionar a los países que vendan combustible a la isla, desde finales de enero.

La crisis ha agravado la programación y duración de los cortes eléctricos y multiplica los apagones imprevistos, mientras mantiene en crisis el transporte público y otros servicios dependientes de la disponibilidad de combustible, en tanto el trabajo se ha limitado a días y horarios prestablecidos.

Activistas de la embarcación Granma 2.0, la avanzada de los tres que componen el Convoy Nuestra América, descargan junto con trabajadores portuarios los donativos en el muelle Haiphong, en el puerto de La Habana. La ayuda humanitaria se ha vuelto una asistencia crucial en medio del bloqueo petrolero de Estados Unidos a Cuba. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Otras ayudas humanitarias

Los cargamentos de la flotilla humanitaria no han sido la primera asistencia solidaria que ha recibido Cuba desde el bloqueo petrolero de Estados Unidos.

México ya había enviado en febrero dos barcos con víveres que sumaron unas 2000 toneladas.

Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, reiteró el lunes 23 que seguirá brindando su apoyo a Cuba, aunque sin incluir combustible como hacía hasta el bloqueo instaurado por Washington al concluir enero. España y Rusia también manifestaron su intención de asistir a la isla.

Desde la tercera semana de marzo, diversos medios han seguido la ruta de dos buques cargados con petróleo ruso, que en un principio zarparon con destino a Cuba: el Sea Horse, con bandera de Hong Kong y 200 000 barriles (de 159 litros) de diésel, y el Anatoly Kolodkin, con bandera rusa y 730 000 barriles de crudo.

Posteriormente, ambos barcos reportaron un cambio de destino y, mientras el Sea Horse se mantenía el jueves 26 en aguas venezolanas según datos actualizados de rastreo marítimo, el Anatoly Kolodkin llegó el miércoles 25 al Caribe, tras atravesar el Atlántico, posiblemente con destino a Cuba, según infieren varios expertos.

Estados Unidos publicó una licencia general el jueves 19 en la que autoriza la “venta, entrega o descarga de petróleo crudo o productos derivados del petróleo” ruso, pero esas transacciones quedan prohibidas si involucran a Cuba u otros países como Irán y Corea del Norte.

Los 32 tripulantes de la primera de las tres embarcaciones de la flotilla solidaria arribada a Cuba partician en un encuentro celebrado en La Habana con otros activistas internacionales. La flotilla ha agrupado a unos 650 activistas procedentes de 33 países y unas 140 organizaciones internacionales. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Debate sobre Cuba y las izquierdas internacionales

“La flotilla tiene que ver con un tipo de despertar de las izquierdas internacionales. Hay una izquierda que entiende que la salvación de Cuba es parte de su batalla cultural y el freno de las ultraderechas”, dijo a IPS Iramís Rosique, miembro del consejo editorial de La Tizza, una revista cubana enfocada en debates políticos y pensamiento crítico.

Para Rosique, “las izquierdas están perdiendo la guerra cultural” y, además, la “mera existencia de Cuba hace que todas estas izquierdas parezcan moderadas, parezcan respetables, democráticas, aceptables”, porque “sí es una extrema izquierda” que “pertenece a un mundo que ya no existe (cuando existía campo socialista)”.

“Pero mañana, cuando no esté Cuba, los ‘nuevos comunistas rabiosos’ podrían ser el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), los demócratas (estadounidenses), la izquierda chilena, el PT (Partido de los Trabajadores) en Brasil, y eso se está viendo en el discurso de las nuevas derechas”, agregó.

En entrevista con IPS, el activista estadounidense David Adler, co-coordinador de la Internacional Progresista que convocó la creación de la flotilla, dijo que uno de los objetivos de esta iniciativa es “recordar a nuestros pueblos qué representa el ejemplo de Cuba”, un proyecto socialista que ha amenazado por años la existencia del capitalismo.

“Yo diría que una gran parte de la izquierda internacional ha perdido su visión. Está andando en la oscuridad. Porque no pueden ver los faros en la distancia. Cuba siempre ha sido un faro. Estamos aquí para reencender esa luz del faro”, dijo.

Sin embargo, Rosique se muestra escéptico de que la flotilla logre conmover a la mayoría del pueblo estadounidense para presionar con el fin de su gobierno de las medidas contra Cuba, en particular las enegéticas.

Por su parte, el activista mexicano Marco Castillo, residente en Estados Unidos y codirector de Global Exchange, una de las organizaciones internacionales que apoyan a la flotilla, dijo a IPS que para los latinoamericanos que viven en el vecino norteamericano y muchos sectores progresistas, “es fundamental que las fuerzas de izquierda en Estados Unidos representen la vocación latinoamericanista”

“Desafortunadamente es una batalla cuesta arriba en este momento. Esperemos que cambie pronto. Porque de estos líderes de izquierda emergentes y jóvenes hemos escuchado declaraciones desafortunadas en relación a países no alineados a la democracia capitalista estadounidense”, añadió.

En palabras de Castillo, “la izquierda del Partido Demócrata no tiene una visión latinoamericanista, y ha decidido privilegiar una visión eurocéntrica, incluyendo a líderes como Zhoran Mandami (el alcalde de New York), Alexandra Ocasio-Cortez y el mismo Bernie Sanders (senadores demócratas)”.

“Por muy progresista que puedan ser Alexandra Ocassio Cortés, Zhoran Mandami y Bernie Sanders, Estados Unidos no se va a suicidar como potencia ni va a renunciar a su proyección de dominio sobre América Latina y sobre el hemisferio”, acotó Rosique.

Miembros del Convoy Nuestra América asisten a un encuentro de solidaridad internacional celebrado en La Habana. Uno de los objetivos del convoy es concientizar al pueblo estadounidense de los efectos negativos que causan las presiones de Washington en el pueblo cubano. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Negociaciones entre Cuba y Estados Unidos

En el encuentro del viernes 20 con los miembros de la flotilla, Díaz-Canel recalcó que “la dirección de la revolución cubana está unida” y que todas las decisiones se toman de forma “colegiada”.

En una entrevista con el académico y exvicepresidente español Pablo Iglesias, transmitida el miércoles 25 en la televisión nacional, Díaz-Canel habló sobre el estado de las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos.

“Hemos iniciado la conversación para, si hay disposición, poder entonces construir una agenda de discusión de debate que pueda llegar a negociaciones”, dijo el mandatario, quien explicó que no es la primera vez que se llevan conversaciones con Estados Unidos y la que más lejos llegó fue con el expresidente estadounidense Barack Obama, durante el deshielo de las relaciones bilaterales entre 2014 y 2017.

Primero tienen ambos países que determinar las diferencias bilaterales a las cuales se les puede encontrar solución, explicó.

“Se puede hablar de las inversiones, se puede hablar de cómo puede participar el gobierno de Estados Unidos en la economía cubana, pero están los temas migratorios, los temas de lucha contra el narcotráfico, contra el terrorismo, por la seguridad de la región, los temas medioambientales, los temas de colaboración científica, de colaboración educacional… hay miles de temáticas”, agregó.

Sin embargo, determinó como innegociable la soberanía, la independencia y el sistema político cubano: “Esas cosas no están en discusión”.


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Estas declaraciones ocurrieron en un contexto en el que, según afirman medios estadounidenses a través de fuentes anónimas cercanas a las conversaciones bilaterales,  Estados Unidos presiona para que el presidente cubano abandone el poder, en el marco de las negociaciones que sostienen ambos países.

En la entrevista con Iglesias, Díaz-Canel sostuvo que si Estados Unidos optara por escalar el conflicto hacia el plano militar, Cuba se defendería.

“En estos momentos en Cuba se está desarrollando un plan de elevación de la preparación para la defensa de todo el pueblo”, dijo.

En el encuentro del viernes 20, había mencionado que en 40 000 zonas del país se estaban ejecutando los llamados Días de la Defensa, en los que civiles realizan entrenamiento militar con armamento, acorde a la doctrina miliar defensiva cubana de la era soviética, denominada “la guerra de todo el pueblo”.

ED: EG

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