Tensión en relaciones entre Cuba y EEUU entra en una etapa incierta

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, asiste a un acto político en apoyo a Venezuela, celebrado en La Habana, tras el ataque militar estadounidense en Caracas y el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro. El mandatario cubano afirmó que Cuba está “dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre”. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

LA HABANA – Las calles de la capital de Cuba exhiben, con cierta tensión solapada, su paisaje cotidiano tras el secuestro del mandatario venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero, pese a las declaraciones de Estados Unidos que amenazan con enturbiar aún más la estabilidad y la economía de esta nación insular caribeña.

“Hay mucha incertidumbre. Trump afirmó Cuba caerá sola, y que no habrá acciones militares, pero tampoco se le puede creer mucho lo que dice”, dijo a IPS Yuliet González, camarera de un restaurante en La Habana.

El presidente estadounidense Donald Trump aseguró el 4 de enero, un día después de del ataque a Venezuela y la captura de Maduro, donde murieron 32 militares cubanos,  que este país insular caribeño colapsaría sin el apoyo de su aliado histórico.

“Creo que simplemente va a caer. No creo que necesitemos ninguna acción. Parece que se está viniendo abajo… Cuba siempre sobrevivió gracias a Venezuela. Ahora no tendrán esos ingresos”, dijo a bordo del Air Force One.

Mientras Delcy Rodríguez se investía como presidenta encargada el día 5 y empezaba un tenso acercamiento diplomático con Estados Unidos, Trump seguía anunciando futuras presiones contra Cuba.

El domingo 11, escribió en su red Truth Social que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba” de Venezuela, a menos que la isla llegue a un acuerdo con su país. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió en X que “Cuba es una nación libre, independiente y soberana” y que estaba “dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre”.

“Yo no tengo ningún conocimiento de guerra, ninguno. Ni tampoco quiero”: Rodolfo Jiménez.

El gobierno de Venezuela, por su parte, publicó horas después un comunicado a favor del “libre ejercicio de la autodeterminación y de la soberanía nacional”, en un tono que contrastaba, por su cautela, con el del gobierno de Maduro, en el poder desde 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, quien había presidido el país desde 1999.

“Todo está muy oscuro, porque la reacción de Venezuela es rara”, comentó a IPS Carlos Alzugaray, diplomático cubano y embajador ya retirado, que ha cumplido diferentes funciones en países como Japón, Bulgaria, Etiopía y Canadá.

Según Alzugaray, la situación en Venezuela y sus efectos en las relaciones diplomáticas con Cuba es “un caso inédito”, sin precedentes a los que se pueda apelar.

“Hay que ver, estamos en un proceso que todavía no se ha terminado. Creo que Delcy (Rodríguez) está tratando de ganar tiempo. Y dándole cuerda a esto para ver si se quita de encima el yugo que le han puesto encima. Tiene que arreglar los asuntos internos. Pero vaya, con este acuerdo con los americanos, puede empezar a arreglar los asuntos internos, siempre que logre resistir la presión que le va a meter Estados Unidos”, dijo.

Aun así, no queda claro qué pasará con el intercambio de servicios médicos cubanos por petróleo venezolano que había entre ambos, aunque Trump, quien se ha autodenominado como gobernante interino de Venezuela, dijo que todos esos acuerdos no seguirán.

En el año 2000, los fallecidos Hugo Chávez y Fidel Castro firmaron el llamado Convenio Integral de Cooperación entre Venezuela y Cuba, con un pacto cuyo artículo 3 establece que Caracas se comprometía a enviar 53 000 barriles diarios (bd) de petróleo a cambio de que la isla le suministrara servicios médicos y otros tipos de apoyos.

Si bien varios especialistas aseguran que Venezuela ha llegado a entregar unos 100 000 bd a Cuba, muchos coinciden en que esa cifra empezó a caer desde 2016, y se hundió  en el último lustro. Pero no hay cifras oficiales al respecto en La Habana.

Un buque petrolero permanece atracado en el muelle de la refinería Ñico López, en La Habana. Cuba depende de más de la importación de más de la mitad del petróleo que consume. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Petróleo foráneo

Cuba depende en gran medida de la importación de petróleo para el funcionamiento del sistema eléctrico, de la industria y de la propia vida de la ciudadanía cubana.

De acuerdo a los datos más recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en 2023 extrajo 2,3 millones de toneladas de petróleo crudo (que se usó totalmente para energía eléctrica) e importó 2,5 millones.

Según Jorge Piñón, director del Programa de Energía para América Latina y el Caribe de la estadounidense Universidad de Texas, en el último semestre de 2025, la isla ha importado entre 30000 y 35000 bd de petróleo.

De los 100 000 bd que consume Cuba, los cuales calculó Piñón a partir de los datos de la Onei, 40 000 bd son de producción interna y el resto importados, afirmó.

Por lo tanto, según Piñón, Venezuela constituye el principal suministrador de petróleo a Cuba, por delante de México (con unos 22 000 bd entre enero y septiembre 2025) y, en tercer lugar, Rusia, aunque aclara que es complicado dar con cifras exactas, al no hacerlas públicas el gobierno cubano.

Petróleos Mexicanos (Pemex), la petrolera estatal mexicana que empezó a exportar petróleo a Cuba en 2023, impulsado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), declaró a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos que, en el segundo semestre de ese año, vendió 16 800 bd de crudo y 3300 bd de derivados petrolíferos a la isla.

Asimismo, en 2024, Pemex reportó una exportación de 20 100 bd del crudo y 2700 bd de los productos derivados y, en 2025, 17 200 bd de crudo y 2000 de derivados.

Sin embargo, el medio británico Financial Times, con base en la firma de datos de transporte marítimo ​Kpler, sostiene que México desplazó a Venezuela en 2025 como principal proveedor de petróleo de Cuba.

Según el reporte, desestimado por Piñón, México exportó el año pasado 12 284 bd, un incremento de 56 % respecto a 2024, mientras que Venezuela, apenas aportó 9528 bd.

La presidenta mexicana Claudia Schainbaum aseguró el día 7 que no se está despachando a Cuba “más petróleo del que se había enviado históricamente” y que los envíos habían ocurrido durante años por “distintas razones”, algunos de ellos bajo contratos de exportación o un esquema de “ayuda humanitaria”.

Con la declaración de Trump del domingo 11 respecto al bloqueo de petróleo venezolano a Cuba, muchos analistas concluyeron que se agudizarían presiones a México para el cese del suministro petrolero a La Habana. Estos análisis los alentaban pronunciamientos en ese sentido de algunos políticos de Washington, como la congresista republicana de Florida, María Elvira Salazar.

Pero el lunes 12 la cadena estadounidense CBS reportó que el secretario de Energía, Chris Wright, y otro funcionario estadounidense, dijeron que la política actual de Estados Unidos es permitir que México continúe proporcionando petróleo a la isla.

De todas formas, tenga Cuba un menor o mayor grado de dependencia del petróleo venezolano, dejar de recibirlo seguirá siendo muy perjudicial para el país.

Una familia permanece en el exterior de una vivienda mientras se alumbra con una lámpara durante uno de los recurrentes cortes eléctricos que agobian a los residentes en La Habana. Los cubanos temen que las nuevas presiones de Estados Unidos ahonden aún más el déficit eléctrico. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS.

Ante las presiones de Estados Unidos

Un escenario sin el crudo venezolano remite a una imagen similar en la mente de muchos cubanos: más cortes eléctricos, cuando ya país sufre crecientes apagones anticipados o no, por un déficit en la generación eléctrica superior a la mitad de la demanda nacional, con repercusiones en el bombeo de agua a la población, entre otros.

“Si Venezuela no nos da más petróleo, eso afectará muchísimo. Somos países hermanos que nos estamos supuestamente ayudando, entonces si nos van a cerrar varias puertas, vamos a vernos bastante afectados”, dijo a IPS Salet Caridad, una estudiante de enseñanza media, de 18 años, quien prefirió no dar su apellido.

Salet proyecta emigrar del país a la primera oportunidad que se le presente: “Me encanta mi país, pero no es menos cierto que aquí, ahora mismo, no podré crecer todo lo que necesito crecer, y siento que se va a apretar mucho la cosa con este tema de Venezuela”, dijo.

Ante una perspectiva de más apagones, varios cubanos entrevistados por IPS, temiendo la amenaza de Trump de “cero” petróleo y la posibilidad de una escalada militar, llegan a valorar algún tipo de acuerdo con el presidente estadounidense.


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“Cuba debería de negociar y aprender a aflojar un poco el cinturón. Sabiendo cómo son (el gobierno), no lo harán, pero entonces la situación irá decayendo cada vez más”, dijo a IPS el médico Lázaro Díaz, de 25 años y residente en La Habana.

Por su parte, el también habanero Rodolfo Jiménez, un jubilado guardia de seguridad de 70 años, dijo a IPS que siempre habría que valorar el grado de dependencia del petróleo venezolano, porque no hay suficiente transparencia al respecto.

“Pero hay que ver cuáles son los términos de la negociación, porque tampoco se puede aceptar que nos vayan a imponer una cosa”, agregó.

Alzugaray no cree que, por ahora, haya una negociación detrás del telón, debido a la influencia negativa del secretario de Estado, Marco Rubio –de origen cubano y opositor acérrimo del gobierno de la isla–, a abrir una mesa de diálogo.

Rubio ya ha dicho que solo vendría a La Habana a negociar “la caída del gobierno”.

El exembajador opinó también que Cuba puede contar con el apoyo de China para esta situación conflictiva: “Los chinos están comprometidos fuertemente con Cuba y son los que más pueden presionar a Trump”.

Asimismo, “en los últimos días, Rubio introdujo un elemento nuevo a la hora de hablar de Cuba, el de la estabilidad”, agregó.

El viernes 9, durante una reunión con los directores ejecutivos de varias compañías petroleras estadounidenses para hablar sobre inversiones en Venezuela, Rubio afirmó que la administración “no estaba interesada en una Cuba desestabilizada”, pero que los líderes cubanos tienen que tomar una decisión:

“Pueden tener un país real, con una economía real, donde su gente pueda prosperar, o pueden continuar con su dictadura fallida que conducirá al colapso sistémico y social. Esperamos que tomen la decisión correcta”, dijo.

Alzugaray opinó que la administración estadounidense está teniendo en cuenta que, si el gobierno cubano “cayera” debido a sus presiones, su país tendría que ocuparse de las secuelas en la nación caribeña, las cuales pueden conllevar a una entrada de tropas estadunidenses para estabilizar el país, junto a riesgos políticos, económicos y militares.

“Yo no tengo ningún conocimiento de guerra, ninguno. Ni tampoco quiero”, dijo el jubilado Jiménez.

ED: EG

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