GINEBRA – El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró este martes 13 “horrorizado” por la violencia con la que se ha reprimido a las manifestaciones en todo Irán, tras informes según los cuales cientos de personas han sido asesinadas y miles arrestadas.
“El asesinato de manifestantes pacíficos debe cesar, y etiquetar a los manifestantes como ‘terroristas’ para justificar la violencia contra ellos es inaceptable”, dijo Türk.
Según el grupo de derechos humanos Hrana, basado en Estados Unidos, durante 16 días de protestas murieron al menos 646 personas, de las cuales 505 manifestantes (nueve niños), 133 miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, y varios transeúntes, y más de 10 000 personas han sido detenidas.
Hrana dijo que otros 579 informes de muertes siguen bajo investigación, y se reportan concentraciones y cánticos de consignas por parte de familiares de las víctimas en el cementerio Behesht Zahra de Teherán, lo que indica la continuación de las protestas incluso en el contexto del luto.
Medios occidentales dan cuenta de informes filtrados desde el gobierno iraní según los cuales la cifra de fallecidos puede ser de 2000 o aún más.
La oficina de Türk tiene informes de que varios hospitales están desbordados por la cantidad de víctimas, incluyendo niños. Los cortes de internet y telecomunicaciones a nivel nacional son uno de los principales obstáculos para la verificación completa.
Durante dos semanas el país ha registrado interrupciones de las distintas vías de comunicación, afectación de la telefonía y más de 100 horas de apagón de internet.
Las manifestaciones de protesta contra la situación económica (inflación de 40 %) se iniciaron en Teherán el 28 de diciembre, detonadas por el derrumbe en el valor de la moneda (el rial pasó en menos de un año de 430 000 a 1,4 millones por dólar) y se extendieron rápidamente a más de 100 ciudades en todo Irán.
En ese país de 90 millones de habitantes, con régimen de república islámica desde 1979, se trata de las mayores protestas desde la oleada que lo sacudió en 2022 tras la muerte en cautiverio de una joven detenida por supuestamente portar de forma inadecuada el velo islámico.
Türk dijo que “como vimos recientemente en 2022, amplios sectores de la población iraní han salido a las calles exigiendo cambios fundamentales en el gobierno de su país. Y, una vez más, la reacción de las autoridades es ejercer una fuerza brutal para reprimir las legítimas demandas de cambio”.
“Este ciclo de violencia atroz no puede continuar. El pueblo iraní y sus demandas de equidad, igualdad y justicia deben ser escuchados”, enfatizó el alto comisionado.
Añadió que todos los asesinatos, la violencia contra manifestantes y otras violaciones de derechos humanos deben investigarse de conformidad con las normas y estándares internacionales de derechos humanos, y los responsables deben rendir cuentas.
“También es extremadamente preocupante ver declaraciones de funcionarios judiciales que indican la posibilidad de que se aplique la pena de muerte contra los manifestantes a través de procedimientos judiciales acelerados”, añadió Türk.
Por su parte, un grupo de expertos, que actúan por mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en esta ciudad suiza, al condenar las violaciones de derechos durante la represión en Irán pidieron “acciones inmediatas” para proteger a los manifestantes y defender el derecho a la vida.
“El uso de fuerza letal contra manifestantes pacíficos, las detenciones arbitrarias -incluso de niños- y los ataques a instalaciones médicas representan claras violaciones del derecho internacional de los derechos humanos”, dijeron los expertos.
Se trata de Mai Sato, relatora sobre la situación de los derechos humanos en Irán; Morris Tidball-Binz, relator sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias; Irene Khan, relatora sobre el derecho a la libertad de opinión y de expresión Gina Romero, sobre los derechos a la libertad de reunión y de asociación.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha pedido a las fuerzas de seguridad mano dura ante lo que considera acciones de terroristas que actúan en favor de los intereses de naciones rivales, Estados Unidos e Israel.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó pechar con un arancel de 25 % todas las negociaciones que terceros países efectúen con Irán, y su gabinete informó que considera la posibilidad de ataques militares contra la república islámica como respuesta a la represión de los manifestantes.
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