Conflictos actuales resaltan diferencias entre Estados nucleares y no nucleares

Civiles heridos, tras escapar del furioso infierno desatado en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, tras lanzar Estados Unidos la primera bomba atómica. Imagen: Yoshito Matsushige / Archivo de la ONU

NACIONES UNIDAS –  Los dos conflictos actuales, que se han cobrado la vida de cientos y miles de personas, son entre Estados nucleares y no nucleares: Rusia contra Ucrania e Israel contra Palestina, mientras que algunos de los posibles conflictos entre Estados nucleares y no nucleares incluyen China contra Taiwán, Corea del Norte contra Corea del Sur y Estados Unidos contra Irán (Venezuela, México, Colombia, Cuba y Dinamarca).

La creciente lista incluye ahora otro conflicto potencial: China nuclear contra Japón no nuclear, el único país del mundo devastado por las bombas atómicas estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, que mataron a entre 150 000 y 246 000 personas, en su mayoría civiles.

En una declaración realizada en diciembre, la derechista primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtió de que su país podría intervenir militarmente si China atacara Taiwán, una declaración que podría desencadenar un nuevo conflicto en Asia.

Según The New York Times, Beijing ha «respondido con furia» afirmando que Taiwán, que se gobierna a sí misma, es parte integrante del territorio chino. El gobierno chino también ha instado a sus millones de turistas a evitar Japón, ha restringido las importaciones de marisco y ha aumentado las patrullas militares.

Mientras tanto, en medio de la creciente tensión militar, Takaichi ha convocado elecciones generales anticipadas en Japón para el 8 de febrero, con la intención de obtener un mandato surgido de las urnas para proseguir su administración.

Ella llegó al cargo solo en octubre de 2025 al convertirse en la líder del gobernante Partido Liberal Democrático, al vencer en unos comicios partidistas al hasta entonces primer ministro, Shinjirō Koizumi.

En un artículo titulado «Una nación inquieta vuelve a poner en marcha una de sus mayores centrales nucleares», el Times afirmaba el 22 de enero que «Tokyo Electric Power (Tepco), la misma empresa que operaba la central de Fukushima, ha vuelto a poner en marcha el primer reactor, la unidad 6, de su complejo de Kashiwazaki-Kariwa, una de las instalaciones nucleares más grandes del mundo».

Esa central sufrió un accidente en marzo de 2011, a raíz de un terremoto y un consecuente tsunami que inundó sus instalaciones.

Antes de ese año,  la energía nuclear proporcionaba alrededor de 30 % de la electricidad de Japón, señaló el Times.

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), el presupuesto militar de Japón en 2024 había crecido hasta situarse en el décimo lugar del mundo. El presupuesto militar de China también ha ido creciendo, hasta situarse en 2024 en segundo lugar, solo por detrás del de Estados Unidos.

Jackie Cabasso, directora ejecutiva de la estadounidense Fundación Legal de los Estados del Oeste,  con sede en la ciudad occidental de Oakland, dijo a IPS que las declaraciones de Takaichi de que un ataque armado de China contra Taiwán podría constituir una «amenaza existencial» para Japón es realmente muy preocupante.

La también para Estados Unidos de la organización «Alcaldes por la Paz», explicó que en 1967, el entonces primer ministro japonés Eisaku introdujo los Tres Principios Antinucleares de no poseer, no producir y no permitir la introducción de armas nucleares.

Esos principios fueron adoptados por una resolución formal en 1971 de la Dieta Nacional, el parlamento japonés.

«Sin embargo, el compromiso de Japón con estos principios se ha puesto en duda a lo largo de los años, y se cree ampliamente que Japón tiene la capacidad de producir rápidamente armas nucleares, si se tomara la decisión de hacerlo», dijo Cabasso.

Por su parte, Beijing está intensificando esa retórica.

Sea cierto o no, un informe reciente de la Asociación China para el Control de Armas y el Desarme y el Instituto de Investigación de Planificación Estratégica Nuclear, un grupo de expertos afiliado a la Corporación Nuclear Nacional de China, afirma que Japón está llevando a cabo un programa secreto de armas nucleares y supone una grave amenaza para la paz mundial.

Mientras tanto, China está modernizando rápidamente y aumentando el tamaño de su propio arsenal nuclear, dijo Cabasso.

«Japón, como único país del mundo que ha sufrido el uso de armas nucleares en una guerra, tiene una posición moral única para ser un defensor del diálogo y la diplomacia, la paz y el desarme nuclear», consideró.

Los líderes de Japón y China —y, de hecho, todos los líderes mundiales— deberían escuchar a los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki, que el 20 de enero emitieron un llamamiento conjunto en nombre de los 8560 miembros de Alcaldes por la Paz de 166 países y territorios.

En ese llamado plantean: «Instamos a todos los responsables políticos a que hagan todos los esfuerzos diplomáticos posibles para buscar la resolución pacífica de los conflictos a través del diálogo y a que adopten medidas concretas para lograr un mundo pacífico libre de armas nucleares».

M.V. Ramana, profesor y titular de la cátedra Simons de Desarme, Seguridad Global y Humana y director pro tempore de la Escuela de Política Pública y Asuntos Globales de la Universidad de Columbia Británica, en la ciudad canadiense de Vancouver, dijo a IPS que, incluso sin utilizar armas nucleares, el uso de la fuerza militar en Taiwán sería desastroso para la seguridad mundial y, en especial, para su población insular.

«Cualquier resolución de la disputa sobre Taiwán debe seguir dos principios fundamentales: debe resolverse mediante el diálogo y el debate, y debe dar prioridad a los deseos de los habitantes de Taiwán. Por último, todas las partes deben evitar comentarios provocativos», remarcó.

El tema también se trató durante un encuentro del portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, con periodistas este mismo mes, en el que este fue el intercambio textual.

Pregunta: Sabemos que existe una política de larga data de Japón, denominada los tres principios antinucleares, que básicamente establece que Japón no poseerá ni fabricará armas nucleares, ni permitirá su introducción en territorio japonés. Sin embargo, en la actualidad, el Gobierno japonés está debatiendo la revisión de algunos de esos documentos de seguridad, incluida esta política, lo que ha provocado la ira de la población de Hiroshima y Nagasaki y de algunos de los ganadores del Premio Nobel de la Paz. ¿Cuál es la posición de la ONU?

Stephane Dujarric: Mire, creo que la posición del secretario general sobre la desnuclearización ha sido clara y la ha expresado en numerosas ocasiones. Obviamente, los Estados miembros establecerán la política que deseen. Lo importante para nosotros es que las tensiones actuales entre la República Popular China y Japón se resuelvan mediante el diálogo, a fin de reducir las tensiones que estamos viendo actualmente… Creo que la postura del secretario general sobre la desnuclearización y la no proliferación es bien conocida y no ha cambiado.

En un debate entre líderes de partidos japoneses celebrado en noviembre, Tetsuo Saito, representante del Nuevo Partido Komei, fundado en 1964 por Daisaku Ikeda, líder del movimiento budista Soka Gakkai de Japón, cuestionó a la primera ministra Takaichi en la Dieta sobre la postura del gobierno respecto a los Tres Principios Antinucleares y la política de seguridad de Japón.

Criticó las declaraciones de un alto funcionario del gobierno que sugería que Japón debería poseer armas nucleares, calificándolas de contrarias a la política de posguerra de Japón y perjudiciales para los esfuerzos diplomáticos y de seguridad.

Hizo hincapié en que los principios —no poseer, no producir y no permitir armas nucleares en territorio japonés— y las obligaciones de Japón en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear son fundamentales y deben seguir siendo inquebrantables.

Saito afirmó que la postura del Gobierno de Takaichi deja margen para la ambigüedad, especialmente cuando las respuestas de la primera ministra se percibieron como evasivas en cuanto al mantenimiento de los principios.

Expresó su preocupación por que esta ambigüedad pudiera abrir la puerta a futuras revisiones y afirmó que su movimiento seguirá presionando al gobierno para que mantenga los principios sin reservas en futuras sesiones de la Dieta.

Antes, en diciembre de 2025, Saito había reiterado en declaraciones públicas que deben preservarse los tres principios antinucleares y la política de Japón contra las armas nucleares.

Ha instado al gobierno a reafirmar claramente este compromiso tanto ante la opinión pública nacional como internacional, y a escuchar las voces de los hibakusha (supervivientes de la bomba atómica) y de la sociedad civil que abogan por la abolición nuclear.

Cabasso, por su parte, añadió que, dada la brutal invasión de China por parte de Japón durante la Segunda Guerra Mundial y las crecientes amenazas de China de recuperar Taiwán, han resurgido las peligrosas tensiones que durante mucho tiempo han estado latentes entre ambos países.

A su juicio, en un mundo geopolítico cada vez más inestable e impredecible, la guerra de palabras entre Japón y China es un desastre anunciado.

El artículo 9 de la Constitución de Paz de Japón de 1947, impuesta a Japón por Estados Unidos en un acto de justicia del vencedor, establece que «el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano y a la amenaza del uso de la fuerza como medio para resolver disputas», y que «nunca se mantendrán fuerzas armadas».

Sin embargo, estas disposiciones se han ido erosionando en el siglo XXI, y en 2004 Japón envió por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial a sus Fuerzas de Autodefensa fuera de su territorio, concretamente a Iraq.

Y en 2014, el entonces primer ministro Shinzo Abe reinterpretó el artículo 9, permitiendo a Japón participar en acciones militares si uno de sus aliados era atacado.

Al año siguiente, recordó Cabasso, la Dieta japonesa promulgó una serie de leyes que permitían a las Fuerzas de Autodefensa proporcionar apoyo material a los aliados que participaran en combates internacionales en una «situación de crisis existencial» para Japón.

La justificación era que no defender o apoyar a un aliado debilitaría las alianzas y pondría en peligro a Japón.

T: MF / ED: EG

 

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