El periodismo afgano bajo asedio: detenciones, censura y colapso

Estudio de grabación de televisión y video de Azadi Radio, el servicio afgano de Radio Free Europe / Radio Liberty, en Praga, la capital de República Checa. Azadi Radio transmite para Afganistán en pastún y dari. Imagen: Bashir Ahmad Gwakh / IPS

PRAGA – Ahmad Siyar trabaja en la construcción de carreteras en la provincia de Balj, en el norte de Afganistán. Lleva un casco de seguridad para protegerse de los escombros que caen constantemente de la montaña donde se está construyendo la carretera. En otra época, usaba un casco parecido por una razón muy diferente. Era reportero en varias partes del norte del país. En aquel entonces, su casco llevaba la palabra «Periodista» escrita en dari y en inglés.

«Usábamos cascos de periodistas para protegernos y para indicar a las partes beligerantes que éramos periodistas. Fue una época difícil, pero dorada. Me encantaba informar y ser la voz del pueblo. Pero después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán, las restricciones y los problemas económicos se hicieron insoportables y tuve que dejarlo», afirma.

«Ahora trabajo como obrero de la construcción. No es un trabajo fácil, pero debo hacerlo, ya que no tengo otra opción. Soy el único sustento de mi familia», explica.

Siyar, padre de tres hijos, no es el único periodista que ha sufrido bajo el régimen talibán. Desde que volvió al poder el 15 de agosto de 2021, el gobierno talibán ha emitido al menos 21 directivas que regulan la actividad de los medios de comunicación hasta junio de 2025.

Estas directivas imponen una amplia gama de restricciones, entre ellas la prohibición de que las mujeres aparezcan en la televisión y la radio estatales, así como la prohibición de cubrir las protestas y la emisión de música.

Estas restricciones, junto con la actual crisis financiera y la falta de financiación, han provocado el cierre de 350 medios de comunicación independientes bajo el régimen talibán.

Antes de agosto de 2021, había más de 600 medios de comunicación independientes en Afganistán. Según los datos revisados por IPS, estas cifras se basan en informes semanales y mensuales de organizaciones que defienden la libertad de los medios de comunicación, como la Federación Internacional de Periodistas, Reporteros sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

«Cuatro años después de la toma del poder por los talibanes, la otrora vibrante prensa libre de Afganistán es una sombra de lo que fue. La situación de la libertad de prensa sigue siendo grave en Afganistán, mientras que los periodistas afganos exiliados se enfrentan a riesgos crecientes de detenciones arbitrarias, incluso en Pakistán e Irán», declaró a IPS Beh Lih Yi, director regional para Asia-Pacífico de CJP.

La mayor cadena de noticias independiente de Afganistán, TOLOnews, tuvo que despedir a 25 periodistas en junio de 2024. Los despidos se produjeron tras una orden de los talibanes de cerrar determinados programas considerados «engañosos» y «propaganda contra el gobierno talibán», según un editor sénior de TOLOnews.  Por temor a represalias, el editor pidió permanecer en el anonimato.

«Más allá del flujo constante de órdenes restrictivas y la falta de acceso a la información, nuestros fondos se están agotando. Ya no podemos ofrecer a nuestro pueblo una cobertura informativa completa y libre», añadió.

Los talibanes han impuesto normas estrictas sobre cómo deben vestirse las mujeres y aparecer en los medios de comunicación. Se prohíbe a las mujeres participar en obras de teatro y programas de entretenimiento televisivo.

El régimen también ha prohibido las entrevistas con figuras de la oposición. Los medios de comunicación afganos ya no pueden emitir contenidos televisivos internacionales. Se ha suspendido el estreno de películas y series de televisión. Igualmente, se ha prohibido la colaboración con medios de comunicación en el exilio.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Yi cree que estos son los días más oscuros para los medios de comunicación en Afganistán.

«Desde la caída de Kabul, los talibanes han intensificado la represión contra los medios de comunicación en Afganistán con censura, agresiones, detenciones arbitrarias y restricciones a las mujeres periodistas. Los talibanes y su GDI (Dirección General de Inteligencia) siguen reprimiendo a los periodistas afganos a diario», afirmó.

La mayoría de las mujeres periodistas afganas han huido del país.

Las que se quedan viven con miedo. Farida Habibi (nombre ficticio), periodista en Kabul, decidió no huir porque no podía dejar atrás a su padre discapacitado. Ahora trabaja en medios de comunicación en línea después de que los talibanes declararan que su voz en antena era «antiislámica».

«Para ser sincera, vivimos deprimidos. El ambiente es asfixiante. No puedo salir libremente y mi salario es muy bajo», afirma.

El Ministerio para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio de los talibanes también ha prohibido la publicación de imágenes que representen seres vivos. Dado que la mayoría de estas normas no especifican sanciones, las fuerzas talibanes aprovechan esta ambigüedad para castigar arbitrariamente a los periodistas.

Un informe de 2024 del Centro de Periodistas de Afganistán (AFJC, en inglés), un organismo de control independiente, documentó 703 casos de violaciones de los derechos humanos contra profesionales de los medios de comunicación entre agosto de 2021 y diciembre de 2024.

Estas violaciones incluyeron detenciones y arrestos arbitrarios, torturas, amenazas e intimidaciones por parte de las fuerzas talibanes.

Del mismo modo, un informe de 2024 de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (Unama, en inglés) condenó a los talibanes por «desmantelar sistemáticamente el derecho a la libertad de prensa».

«Los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación en Afganistán operan bajo normas vagas, sin saber con certeza qué pueden o no pueden informar, y corren constantemente el riesgo de sufrir intimidaciones y detenciones arbitrarias por lo que se percibe como críticas», afirmó Roza Otunbayeva, jefa de la Unama.

«Para cualquier país, la libertad de prensa no es una opción, sino una necesidad. Lo que estamos presenciando en Afganistán es el desmantelamiento sistemático de esa necesidad», añadió.

Mientras tanto, el régimen talibán niega cualquier irregularidad y afirma que se compromete a apoyar a los periodistas.

En declaraciones a los periodistas en Kabul el 2 de julio, Khabib Ghafran, portavoz del Ministerio de Información y Cultura, afirmó que los talibanes apoyan la libertad de los medios de comunicación, pero advirtió que «nadie puede cruzar las líneas rojas islámicas», sin dar más detalles.

Añadió que el gobierno está trabajando en la creación de un fondo de apoyo financiero para los periodistas, sin tampoco brindar pormenores.

T: MF / ED: EG

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