La OMS resalta el déficit de salud de los migrantes

Una funcionaria de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados instruye sobre aspectos sanitarios a niñas migrantes en Brasil. Factores como la educación y las barreras lingüísticas colocan a los migrantes del mundo en inferioridad de condiciones para acceder a servicios de salud. Foto: Felipe Irnaldo/Acnur

GINEBRA – Millones de migrantes esparcidos por el planeta viven en situación de vulnerabilidad y tienen peor salud que la población de sus países de acogida, comprobó un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgado este miércoles 20.

La migración “afecta enormemente la salud y el bienestar, y los refugiados y migrantes continúan siendo uno de los grupos más vulnerables y desatendidos en muchos países”, dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, al presentar el informe en su sede en esta ciudad suiza.

El “Informe mundial sobre la salud de los refugiados y migrantes”, primero de su tipo que elabora la OMS, destaca la situación de los trabajadores migrantes poco calificados, quienes “tienen peor salud que la población de sus países de acogida, sobre todo cuando sus condiciones de vida y de trabajo son deficientes”.

Entre las “nefastas consecuencias” de esa situación, está la dificultad para que se alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), fijados en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y relacionados con la salud de esas poblaciones.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los migrantes internacionales en el mundo eran 281 millones en 2020 (3,6% de la población total), y de ellos 164 millones eran trabajadores que aportaban a la economía global un flujo de 717 millones de dólares anuales en forma de remesas.

El estudio de la OMS demuestra que la salud de los refugiados y migrantes no es en principio inferior que la de las poblaciones de acogida, sino que el empeoramiento de su salud se debe más bien a las repercusiones de varios factores.

Destaca las deficiencias en educación, ingresos, vivienda y acceso a los servicios, los cuales se ven agravados por las barreras lingüísticas, culturales, jurídicas y aún la xenofobia, y por la interconexión de todos estos factores a lo largo de la vida.

El informe reafirma que la experiencia de la migración y el desplazamiento determina en gran medida la salud y el bienestar de las personas, sobre todo cuando se combina con otros factores.

Por ejemplo, en un reciente análisis que incluyó a más de 17 millones de participantes de 16 países, en cinco regiones de la OMS, se constató que, en comparación con sus homólogos no migrantes, los trabajadores migrantes utilizaban menos los servicios de salud y corrían más riesgo de sufrir accidentes laborales.

Además, los datos indican que muchos de los trabajadores migrantes que hay en el mundo desempeñan trabajos sucios, peligrosos y exigentes, y tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes laborales, lesiones y problemas de salud relacionados con el trabajo que los trabajadores locales.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que, a menudo, tienen poco acceso a los servicios de salud.

Por otro lado, el informe muestra importantes carencias en los datos y los sistemas de información sobre la salud de los refugiados y migrantes; aunque hay una gran cantidad de datos y pruebas, están fragmentados y no permiten hacer comparaciones entre países y a lo largo del tiempo.

Según el informe de la OMS, en América hay 72,6 millones de migrantes (35,4 millones de hombres y 37,2 millones de mujeres), en Europa, Asia central y Turquía 100,8 millones (49,9 millones hombres y 51,9 millones mujeres) y en Medio Oriente y Norte de África 46,9 millones (30,8 millones hombres y 16,1 millones de mujeres).

En el resto de África hay 22 millones de migrantes (11,5 millones de hombres y 10,5 millones de mujeres), en el sur y sureste asiático 11,7 millones (5,7 millones de hombres y seis millones de mujeres), y en la región del Pacífico occidental 24,6 millones, a partes iguales entre hombres y mujeres.

El informe destaca las contribuciones que los trabajadores refugiados y migrantes del sector de la salud han realizado en la primera línea de respuesta a la covid-19, y tal  es su importancia que, en algunos países, hasta la mitad del personal médico y de enfermería es extranjero.

También se afirma que “la solidez de los sistemas de salud depende de su eslabón más débil, y la inclusión de los refugiados y migrantes es una inversión que merece la pena realizar para contribuir al desarrollo y el bienestar de las sociedades”.

Tedros subrayó que el informe “insta a actuar de forma urgente y coordinada para que los refugiados y migrantes de todo el mundo puedan disfrutar de servicios sanitarios que tengan en cuenta sus necesidades”.

Además “se pone de manifiesto la necesidad apremiante de atajar las causas profundas de las migraciones y de reorientar radicalmente los sistemas de salud para que se adapten al dinamismo creciente de nuestro mundo”, concluyó el director general de la OMS.

A-E/HM

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