Drones ayudarán a evitar conflictos fronterizos en el lago Victoria

Gracias a la Universidad Técnica de Kenia, los pescadores del lago Victoria pronto podrán contar con un dron que los vigile y se asegure de ser víctimas de los conflictos fronterizos. Foto: TUK

NAIROBI – Pasaron exactamente dos años desde el brutal enfrentamiento entre George Omuodo y pescadores de Uganda, y que le dejó hospitalizado, con un brazo roto y costillas magulladas. Después de escuchar su calvario, uno se pregunta de dónde saca el valor para volver al lago cada día.

«Tengo que alimentar a mi familia», sentenció Omuodo en diálogo con IPS.

Omuodo es un pescador de 28 años del condado de Homabay, un lugar famoso por sus actividades pesqueras, su gran puerto y su cadena de barcos de pesca alineados en las orillas del lago Victoria.

Omuodo y la mayoría de sus amigos dependen de la pesca, una fuente de alimentos e ingresos para sus familias. El único problema de este humilde estilo de vida es que de repente se ha convertido en una actividad de alto riesgo.

Los conflictos fronterizos han sido un problema permanente para las autoridades locales del lago Victoria; incluso algunos pescadores perdieron la vida ejerciendo su oficio. La tristemente célebre isla de Migingo es un ejemplo del conflicto fronterizo que ha hecho sufrir a muchos pescadores kenianos a manos de las autoridades ugandesas. Estos se quejaron del acoso de las patrullas fronterizas, algunas de las cuales los han obligado a dejar sus equipos, sus capturas e incluso su libertad debido a las leyes sobre intrusión.

George Omuodo, quien depende de la pesca en el lago Victoria, tuvo un violento enfrentamiento con pescadores de Uganda. Ahora, un proyecto piloto que utiliza un dron para alejar a los pescadores de los conflictos fronterizos podría ayudarle a mantenerse a salvo. Foto: Wilson Odhiambo/IPS

«La zona que rodea a Migingo es buena para la pesca y por eso vamos allí. Sin embargo, el gobierno ugandés cree que la isla de Migingo es su territorio y que todos los peces de la zona le pertenecen. Su patrulla fronteriza y sus pescadores nos acosan», relató Omuodo.

«Como esta es nuestra única fuente de ingresos, no tenemos más remedio que arriesgar constantemente nuestras vidas para lograr un sustento», se lamentó.

Pero ahora Omuodo y sus amigos podrían, por fin, tener a alguien que los cuide mientras hacen su trabajo.

Gracias a la Universidad Técnica de Kenia (TUK), los pescadores del lago Victoria pronto podrán contar con un dron que los vigile y se asegure de que no sean víctimas de conflictos fronterizos.

En 2018, TUK se embarcó en un proyecto en el que desarrolló su nanosatélite apodado «TUKSat-1», cuyo objetivo era garantizar la seguridad en el lago Victoria, e incluso ayudar a las autoridades locales en las operaciones de rescate.

Según TUK, el satélite transmite las coordenadas, e incluso imágenes, al personal pertinente, lo que ayuda a rastrear las embarcaciones y las personas desaparecidas en el lago.

El TUKSat-1 pretende mitigar este problema haciendo sonar una alarma cada vez que una embarcación keniana se acerca demasiado a la frontera entre Kenia y Tanzania o entre Kenia y Uganda.

El profesor Paul Baki, investigador principal del proyecto, dijo a IPS que el programa de nanosatélites fue un esfuerzo conjunto en el que participaron disciplinas de varias facultades, como ingeniería mecánica y de procesos, topografía y tecnologías geoespaciales, ingeniería aeroespacial y aeronáutica, ingeniería eléctrica y electrónica, así como física y ciencias de la tierra.

«El programa TUKSat-1 se inició en la Universidad en 2018 e implicó la colaboración entre TUK e instituciones extranjeras», dijo Baki a IPS. «Pudimos obtener financiamiento de la Agencia Espacial de Kenia en 2020 y construimos el nanosatélite de 1U (10 cm3 de volumen) entre octubre de 2020 y octubre de 2021», agregó.

Baki dijo que las piezas utilizadas para construir el satélite fueron compradas en el ámbito local, y todo el trabajo se realizó en el laboratorio de física de TUK.

La exploración espacial no es ajena a Kenia, ya que la NASA lanzó una vez un satélite desde el centro de lanzamiento de San Marco, en Malindi, en 1970. A pesar de que el satélite (bautizado como Pequeño Satélite Astronómico 1, SAS-1) no era de propiedad keniana, sí llevaba el lema keniano «UHURU», y el lanzamiento fue un momento histórico para un país que acababa de obtener su independencia. El satélite fue también el primero de su clase dedicado a la astronomía de rayos X.

Cinco décadas más tarde, la Universidad de Nairobi pudo construir el primer satélite de propiedad keniana 1KUNS – PF (1st Kenyan University Nanosatellite-Precursor Flight), que fue lanzado desde la estación espacial internacional de Estados Unidos.

El CubeSat, montado por estudiantes de ingeniería de la Universidad de Nairobi (UON) en colaboración con la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), fue lanzado a la estación espacial internacional el 11 de mayo de 2018. Su objetivo fue realizar pruebas tecnológicas a la vez que registrar detalles sobre la Tierra.

La UON consiguió 120 millones de chelines (alrededor de un millón de dólares estadounidenses), del programa espacial conjunto entre la JAXA y la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA) en 2016.

Sin embargo, a diferencia del 1KUNS-PF, que actualmente está suspendido en el espacio, el TUKSat-1, que lanzó mediante un dron, está destinado a probar la tecnología como forma de preparación para lanzamientos más técnicos.

«La tecnología y la exploración espaciales pronto influirán en nuestra economía y nuestros medios de vida», afirmó Seth Odhiambo Nyawacha, experto en aplicaciones geomáticas de Locate IT Limited. Es hora de que África empiece a producir las mentes necesarias para los avances tecnológicos», subrayó.


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Nyawacha explicó que África se convirtió con rapidez en consumidora de tecnología y productos espaciales, lo que requiere inversiones de las partes interesadas, especialmente en educación y formación en materia de tecnología espacial y su exploración.

«Con el desarrollo de la Agencia Espacial Africana, que pronto tendrá su sede en Egipto, el continente necesitará técnicos e ingenieros locales para impulsar nuestros satélites al espacio, que van desde satélites de comunicación, para pronósticos meteorológicos debido al cambio climático, entre otros tipos de satélites», explicó Nyawacha a IPS. También aplaudió el esfuerzo de JAXA y UNOOSA para ayudar a financiar y formar ingenieros en el África subsahariana.

Un informe de 2021 de Kenyan-Spaceport decía que la posición de Kenia en el Ecuador la convertía en un centro adecuado para el lanzamiento de cohetes, y se eligió Marsabit como lugar para establecer un puerto espacial.

La Universidad de Agricultura y Tecnología Jomo Kenyatta y la Universidad Moi son otras instituciones kenianas interesadas en la exploración espacial.

«Kenia ha demostrado un gran potencial en materia de tecnología espacial, y deberíamos aprovechar esta oportunidad para crear una industria espacial nacional a pequeña escala. Como país, tenemos que aprovechar las mentes brillantes de nuestras universidades y ayudarles a impulsar a Kenia hacia las fronteras de la tecnología espacial», añadió Baki.

Por su parte, Omuodo no entiende mucho de satélites, pero aplaude cualquier medida que les ayude a ejercer su oficio en paz.

T: VF

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