Biden quiere más democracia pero menos migración en América

El presidente estadounidense, Joe Biden, anfitrión de la novena Cumbre de las Américas, planteó a sus pares que la inmigración ilegal es inaceptable y pidió trabajar por más democracia en el hemisferio. Imagen: captura de la transmisión

LOS ÁNGELES, Estados Unidos – El presidente estadounidense Joe Biden propuso a sus pares del hemisferio una alianza que trabaje por la democracia y detenga la migración hacia su país, al inaugurar la noche del miércoles 8 la fase presidencial de la novena Cumbre de las Américas, en esta ciudad cercana a la frontera con México.

La democracia “está siendo atacada en todo el mundo, y renovamos nuestra convicción de que la democracia no solo es el rasgo definitorio de la historia de América, sino también un ingrediente esencial de su futuro”, dijo el mandatario.

“No siempre estamos de acuerdo en todo. Pero como somos una democracia, resolvemos nuestros desacuerdos con respeto mutuo y diálogo”, agregó para enfatizar el talante democrático de los congregados y la exclusión expresa que hizo –sin nombrarlas- de Cuba, Nicaragua y Venezuela en la convocatoria.

Y frente al otro tema, álgido para su país, Biden dijo que “la inmigración segura y ordenada es buena para nuestras economías, incluida la de Estados Unidos, donde puede ser un catalizador para el crecimiento sostenible. Pero la inmigración irregular es inaceptable”.

Mientras el mandatario hablaba en una ceremonia amenizada con música y niños provistos de banderitas de los países participantes, una caravana con miles de migrantes latinoamericanos y caribeños avanzaba desde el sur hacia el norte de México para alcanzar la frontera y tratar de ingresar a Estados Unidos.

“La democracia está siendo atacada en todo el mundo, y renovamos nuestra convicción de que la democracia no solo es el rasgo definitorio de la historia de América, sino también un ingrediente esencial de su futuro”: Joe Biden.

Washington reunía consenso para que se apruebe una declaración o compromiso sobre el tema migratorio, que involucre a otros países que reciben grandes flujos de migrantes, como el caso de México a donde fluyen centroamericanos, o los vecinos sudamericanos a donde han ido millones de venezolanos.

La vicepresidenta estadounidense Kamala Harris, quien también intervino en la ceremonia inaugural en el Microsoft Theatre de Los Ángeles, pidió nuevas alianzas ante los desafíos compartidos, citando entre ellos “la crisis climática, la inseguridad alimentaria, la desigualdad económica, la corrupción y la violencia de género”.

Así, se propone una nueva “Alianza para la prosperidad económica de las Américas”, un programa en salud que permita la formación de medio millón de nuevos trabajadores sanitarios –bajo el impacto de los millones de abatidos por la pandemia covid-19- y una iniciativa de sostenibilidad ambiental para el Caribe.

La iniciativa económica incluiría reforzar el papel y los recursos del Banco Interamericano de Desarrollo, y Harris dijo que el sector privado estadounidense prevé inversiones de unos 1900 millones de dólares en los países centroamericanos que generan el mayor flujo de migrantes hacia su país.

El presidente peruano, Pedro Castillo, también intervino en la sesión inaugural –pasando el testigo, ya que Lima acogió la octava cumbre en 2018- y expresó satisfacción con la agenda propuesta por Estados Unidos para esta novena cita, que consideró “valioso espacio para la acción conjunta”.

Otros temas agendados son la seguridad hemisférica –un capitulo recurrente versa sobre cooperación en la lucha contra el narcotráfico-, la corrupción, el cambio climático y la energía, incluida la transición al empleo de energías limpias.

La agenda había quedado prácticamente sepultada en el debate político y mediático que precedió a la cumbre, enteramente dominado por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela y la decisión de un grupo de mandatarios de no asistir en persona si se excluía a esos gobiernos repudiados por Washington.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador lideró esa postura y no acudió a Los Ángeles. Tampoco están los mandatarios de otros países origen de grandes flujos migratorios, como Guatemala, Honduras y El Salvador.

En total asisten 22 jefes de Estado o de gobierno, incluido Biden, y otros ocho de los 35 países del hemisferio están representados por sus cancilleres u otro ministro.

El mandatario estadounidense prevé reuniones bilaterales con algunos de sus pares, entre ellos el argentino Alberto Fernández y el brasileño Jair Bolsonaro.

Caso aparte fue Venezuela, pues Washington desconoce formalmente al gobernante Nicolás Maduro y considera “presidente legítimo” al dirigente opositor Juan Guaidó, no invitado a la cumbre pero a quien reiteró apoyo Biden en una llamada telefónica mientras volaba hacia Los Ángeles.

De fuera de la región, el gobierno de España fue especialmente invitado, atribuyéndosele un papel importante en un nuevo esquema para trabajar el tema migratorio.

La novena cumbre concluirá formalmente sus trabajos este viernes 10.

A-E/HM

 

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