¿Es real el dilema de Zelenski: Expulsar a Rusia o preparar el cierre de la ONU?

Vista de la sala del Consejo de Seguridad mientras el presidente Volodímir Zelensky (en la pantalla) se dirigía al Consejo de Seguridad, en un duro alegato contra la inacción de la ONU ante la guerra en Ucrania, el 5 de abril. Foto: Loey Felipe / ONU

NACIONES UNIDAS –  Una legendaria cita atribuida a Joseph Stalin se aplica probablemente también a las Naciones Unidas. “¿Cuántas divisiones tiene el Papa?», preguntó el líder soviético, interrumpiendo un discurso del británico Winston Churchill en una época pasada.

Si no tienes un ejército propio, o una fuerza militar detrás de tus edictos o tus resoluciones, según ese argumento, luchas en una batalla perdida.

Eso parece sucederle a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que permanece impotente ante las miles de muertes de civiles y la asoladora destrucción de ciudades densamente pobladas por los militares rusos en Ucrania, desde su invasión el 24 de febrero.

Cuando se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU por videoconferencia, el 5 de abril, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky no se anduvo con rodeos cuando dijo que la Carta de la ONU, especialmente el artículo I, de mantener la paz y la seguridad internacionales, está siendo violada flagrantemente por la Rusia de Vladimir Putin.

“¿Qué sentido tienen todos los demás artículos (de la Carta de la ONU)?”, fue una de las preguntas que lanzó el presidente ucraniano, elocuentemente frustrado,  a los representantes de los 15 miembros del directorio de la ONU.

Tras describir las atrocidades contra la población civil de los invasores rusos, en lo que describió como “los peores crímenes de guerra desde la Segunda Guerra Mundial”, Zelenski aseguró que el derecho de veto de Rusia en el Consejo de Seguridad es el “derecho de matar”.

Para apoyar la paz en Ucrania, argumentó, el Consejo de Seguridad debe retirar a la Federación Rusa de la ONU, tanto como agresor como fuente de guerra, para que no pueda bloquear las decisiones tomadas sobre su propia guerra.

Si no lo hace, subrayó, el Consejo puede «disolverse por completo» si no hay nada que pueda hacer más que entablar un diálogo y forzar el cese de la agresión en la nación europea.

“Ucrania necesita la paz.  Europa necesita la paz.  El mundo necesita la paz», insistió.

“¿Están listos para clausurar la ONU? ¿Creen que el tiempo del derecho internacional ha pasado? Si su respuesta es no, entonces deben actuar de inmediato”, sentenció el líder ucraniano.

Pero lo que Zelensky no percibió fue una realidad política de larga data: Los cinco miembros con poder de veto en el Consejo de Seguridad, son “miembros permanentes”, vale decir, lo son de por vida, ya sea su vida como Estado miembro o la vida de la ONU, la que se extinga primero.

Estados Unidos sí lideró una exitosa campaña para suspender a Rusia del Consejo de Derechos Humanos (CDH), con una resolución que obtuvo una mayoría de dos tercios en la Asamblea General el 7 de abril, en una votación con 93 síes, 24 noes y 58 abstenciones.

Zelenski y en general la invasión rusa a Ucrania y las atrocidades contra la población civil observadas por la comunidad internacional, desencadenan una pregunta clave: ¿puede Rusia ser suspendida de su condición de miembro de la Asamblea General (AG) de la ONU, de 193 miembros?

Thomas G. Weiss, miembro distinguido del Consejo de Asuntos Globales de Chicago, dijo a IPS: «La Asamblea General suspendió a la Sudáfrica del apartheid durante 20 años, desde 1974 hasta después de las elecciones de 1994. Rusia es un paria comparable con su guerra ilegal y no provocada en Ucrania. Sería un nuevo e importante precedente decir ‘nyet (no, en ruso)’ a la recolonización”.

“El precedente en el Consejo de Derechos Humanos es Libia, que el CDH votó para suspender y luego de que la AG por consenso votó para suspender ese régimen”, dijo Weiss, también profesor de Ciencias Políticas y director emérito del  Instituto Ralph Bunche de Estudios Internacionales, en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

En un recién publicado artículo de opinión para IPS, el paquistaní Anwarul K. Chowdhury, expresidente del Consejo de Seguridad y secretario general adjunto de la ONU, señaló que la Asamblea General ya suspendió a tres Estados miembros de la ONU en tres ocasiones diferentes: Camboya en 1997, Yugoslavia en 1992 y Sudáfrica en 1974.

Pero destacó que la suspensión o expulsión de Rusia es «casi imposible» según la Carta de la ONU. A esto añadió, no obstante, que se trata de “un punto muerto”, pero no un callejón sin salida.

Algunos observadores de la ONU, escribió, son de la opinión de que todavía hay formas de limitar la presencia de Rusia en la ONU más allá del Consejo de Seguridad, como demostró la Asamblea General al suspender su pertenencia al Consejo de Derechos Humanos.

Louis Charbonneau, director para las Naciones Unidas en la organización Human Rights Watch, dijo a IPS: «Dada la evidencia de los crímenes de guerra y las graves violaciones de los derechos humanos cometidos por las fuerzas rusas en Bucha y en otros lugares de Ucrania, es esencial que la ONU y la Corte Penal Internacional avancen rápidamente en sus investigaciones para reunir y preservar las pruebas».

A juicio de la organización defensora de derechos con su sede en Washington, las víctimas y sus familias necesitan justicia. La suspensión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos, un organismo del que claramente no puede formar parte, es un paso importante para que las autoridades rusas rindan cuentas de sus actos.

Para Charbonneau, «la Asamblea General ha enviado un mensaje muy claro a los dirigentes rusos de que un gobierno cuyo ejército comete habitualmente horribles violaciones de los derechos no tiene nada que hacer en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU».

Dijo que las espantosas imágenes de Bucha han conmocionado a personas de todo el mundo. Las víctimas y sus familias merecen que los responsables rindan cuentas. Los investigadores de la ONU y de la Corte Penal Internacional deben poner en marcha el engranaje de la justicia actuando con rapidez para reunir y preservar las pruebas de los crímenes de guerra.

En su intervención ante el Consejo de Seguridad, el presidente ucraniano también dijo que «la Carta de la ONU debe ser restaurada inmediatamente y el sistema reformado para que el poder de veto no represente el derecho a morir, y para que haya una representación justa en el Consejo de todas las regiones del mundo».

Si la tiranía en lugares desde Siria hasta Somalia hubiera recibido una respuesta, habría dejado de existir, y una “paz honesta” habría prevalecido, destacó el gobernante.

A su juicio, en consecuencia no se habría iniciado una guerra contra los ciudadanos ucranianos.  En cambio, argumentó con dureza, el mundo observó y apartó la vista de la ocupación de Crimea, la guerra contra Georgia, la toma de Transnistria de la República de Moldavia y los preparativos de las tropas rusas para otra guerra cerca de la frontera con Ucrania.

“Los militares rusos y quienes les dieron órdenes deben ser llevados ante la justicia y acusados de crímenes de guerra en Ucrania, ante un tribunal similar al creado en Nuremberg”, sentenció.

Sobre la posibilidad de expulsar a Rusia del Consejo de Seguridad, la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, recordó que ese órgano es fruto de la creación de la ONU al final de la Segunda Guerra Mundial, y que ese “es un hecho”.

“No podemos cambiar este hecho, pero sí podemos aislarlos en el Consejo de Seguridad. Podemos hacer que su presencia en ese órgano sea muy incómoda. Y lo hemos hecho», dijo.

¿Necesita el mundo tener algún tipo de órgano alternativo? Que imponga el estado de derecho, que imponga el tipo de valores que, francamente, exige la humanidad?, se le preguntó en una entrevista a Thomas-Greenfield antes de la suspensión de Rusia del CDH.

La razón, se le dijo, son las evidentes limitaciones de actuación de la ONU y de su Consejo de Seguridad, con Rusia y su aliado China, impidiendo cualquier resolución contra Moscú.

“La ONU es el organismo que tenemos, y tenemos que trabajar para mejorar la ONU y seguir utilizando este organismo para presionar a los rusos. Y aunque tienen poder de veto, no pueden vetar nuestras voces”, afirmó.

Añadió que “no pueden vetar que el presidente ucraniano se presente ante el Consejo de Seguridad y los condene. No pueden vetarte a ti, ni a otros que están informando de la verdad al mundo. Y se sienten incómodos”.

“Y en cuanto a los chinos, se sienten incómodos en esta posición en la que se encuentran defendiendo lo que hacen los rusos. Así que vamos a mantener la presión. Vamos a seguir aplicando esa presión hasta que Rusia llegue a entender que no puede continuar esta guerra desmedida contra el pueblo ucraniano”, aseguró la embajadora estadounidense.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

El miércoles 6 de abril la Secretaría General de la ONU fue interrogada en la diaria rueda de prensa sobre el hecho de que el papa Francisco haya señalado que la guerra de Ucrania es “un reflejo de la impotencia de las Naciones Unidas”.

Una afirmación parecida a las de Zelensky, quien aseguró que la ONU si quiere sobrevivir y cumplir su función debe reformarse por completo, incluso el Consejo de Seguridad.

En respuesta a la pregunta al respecto, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, dijo que la ONU y su Carta “son resistentes”.

“Hemos afrontado crisis en el pasado. Es un hecho para todos que, creo, el aspecto de la seguridad, que realmente está guiado por el Consejo de Seguridad, está dividido, y eso no es responsabilidad del secretario general”, afirmó.

La crisis originada por la guerra en Ucrania, “es un reflejo de la situación entre los Estados miembros y algunos de los Estados miembros más poderosos de esta organización que forman parte del Consejo de Seguridad”.

“Pero creo que hay que ver que la ONU es más que el Consejo de Seguridad. ¿No es así? La ONU son los 1200 o más colegas que tenemos en Ucrania. Es el personal de mantenimiento de la paz que está en primera línea en el Congo, en la RDC. Son todos los trabajadores humanitarios que tenemos en el Sahel”, dijo un incómodo Dujarric.

Defendió que “esa parte de la ONU está trabajando y está trabajando como si… está trabajando eficientemente y tratando de hacer lo que pueda para aliviar el sufrimiento de la gente en todo el mundo”.

T: MF / ED: EG

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