Sudán del Sur: Petróleo bajo tierra, sangre sobre ella

La violencia sexual generalizada contra las mujeres y las niñas en los conflictos está siendo alimentada en el caso de Sudán del Sur por la impunidad sistémica, informa la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en ese país. Foto: Jared Ferrie / IPS

MADRID –  Varios políticos -y medios de comunicación- han considerado el actual conflicto armado en Sudán del Sur como una “guerra civil” entre grupos étnicos rivales, por lo que no hay de qué preocuparse. Pero hay algunos hechos clave que deberían considerarse en aras de tener un panorama más amplio y preciso. Uno de ellos es que ese país es rico en petróleo.

Muchos políticos y medios de comunicación también han culpado a la corrupción generalizada como una de las principales causas de las inhumanas condiciones de vida de los sursudaneses, pero dejando de lado algo evidente, de que si hay corruptos es porque hay «corruptores».

Mientras tanto, el conflicto armado en Sudán del Sur ha tenido consecuencias trágicas. Las mujeres y las niñas son tomadas como “trofeos de guerra”, sometidas a violaciones masivas, embarazos forzados, torturas, esclavitud y una larga lista de brutalidades. Mientras tanto, el país avanza rápidamente hacia una hambruna devastadora.

Un poco de historia

Sudán del Sur es el Estado más joven del mundo. Nació en 2011, a raíz de las acusaciones de crímenes de guerra cometidos por el entonces régimen de Omar al Bashir, que fue el séptimo jefe de Estado de Sudán bajo varios títulos desde 1989 hasta 2019, cuando fue depuesto en un golpe de Estado.

Este joven Estado era parte integrante de Sudán desde que el Imperio británico y las potencias europeas se repartieron el mundo durante la larga era del colonialismo europeo que duró desde el siglo XV hasta el XX. Durante ese periodo, las potencias europeas extendieron enormemente su alcance por todo el planeta estableciendo colonias en América, África y Asia.

¡Allí hay petróleo!

En cualquier caso, Sudán del Sur alberga reservas de petróleo que representan más de 80 % del total de las reservas de petróleo de Sudán, país al que pertenecía hasta su precipitada declaración de independencia en 2011.

El país ocupa el tercer lugar en reservas de petróleo en el África subsahariana, con una producción estimada de 3500 millones de barriles anuales. Sin embargo, también se calcula que 90 % de sus reservas de gas y petróleo están aún sin explotar.

Alan Boswell, de Crisis Group Internacional, una organización independiente que trabaja para prevenir los conflictos armados y diseñar políticas que construyan un mundo más pacífico, informó en febrero de 2022:

“El petróleo sentó las bases para la secesión de Sudán del Sur. Un histórico acuerdo de paz de 2005 concedió a Juba la mitad de los ingresos petrolíferos del Sur, aportando miles de millones al nuevo gobierno semiautónomo.

Pero la repentina riqueza comprometió gravemente la estabilidad del país. En 2013, solo dos años después de la independencia, la lucha de las élites por las riquezas petroleras de Sudán del Sur contribuyó a desencadenar una nueva guerra que podría haber matado a 400 000 personas y desplazado a millones.

Hoy en día, a pesar de un acuerdo de paz en 2018 y un gobierno de unidad nacional, el monopolio de Juba sobre los ingresos del petróleo obstruye un acuerdo político más amplio que el país necesita desesperadamente”.

Los líderes de Sudán del Sur desvían la mayor parte de los petrodólares, dejando a gran parte de los algo más de 11 millones de habitantes del país de África oriental sin servicios básicos y, en algunas partes del país, al borde de la hambruna.

Una existencia horrible para las mujeres y las niñas

Mientras tanto, la violencia sexual generalizada contra las mujeres y las niñas en el conflicto se ve alimentada por la impunidad sistemática, según informó el 21 de marzo de 2022 la oficina en Sudán del Sur de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El informe de la Comisión, basado en entrevistas realizadas a víctimas y testigos a lo largo de varios años, describe una «existencia infernal para las mujeres y las niñas», con violaciones generalizadas perpetradas por todos los grupos armados del país.

Según esa institución, la violencia sexual se ha instrumentalizado como una recompensa y un derecho para los jóvenes y los hombres que participan en el conflicto.

El objetivo es infligir el máximo daño posible al tejido de las comunidades, incluso mediante su constante desplazamiento, continúa el informe.

La violación se utiliza a menudo como «parte de las tácticas militares de las que son responsables los dirigentes gubernamentales y militares, ya sea por no haber impedido estos actos o por no haber castigado a los implicados», avanza la Comisión.

“Allí, las mujeres son tomadas como ‘botines de guerra’, un ‘trofeo’ para los hombres armados”, denuncia.

En este sentido, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, incluyó en su agenda de la 49 sesión, que comenzó el 28 de febrero y culmina este viernes 1 de abril, a la violencia sexual relacionada con el conflicto contra mujeres y niñas en Sudán del Sur.

Situación infernal

La violencia sexual relacionada con el conflicto contra las mujeres y las niñas es generalizada y sistemática en todo Sudán del Sur. El conflicto actual en todo el país ha creado una situación peligrosa de gran inseguridad para las mujeres y las niñas, exacerbada por la falta de responsabilidad por la violencia sexual y de género, destaca la síntesis del documento del Consejo.

También destaca que la violencia sexual en Sudán del Sur se ha instrumentalizado como «recompensa y derecho» para los jóvenes y los hombres que participan en el conflicto.

“El objetivo es infligir la máxima perturbación y la destrucción del tejido de las comunidades, incluso mediante su constante desplazamiento. Esta lacra ha tenido un impacto muy profundo en las víctimas, sus familias y sus comunidades”, afirma.

Añade que “la violencia sexual relacionada con el conflicto contra las mujeres y las niñas en Sudán del Sur es generalizada y omnipresente, y se produce en el contexto de un conflicto y una inseguridad persistentes, de una drástica desigualdad de género y de la impunidad reinante, lo que agrava su prevalencia y contribuye a su normalización”.

El informe concluye que la violencia sexual relacionada con los conflictos en Sudán del Sur adopta muchas formas: «violaciones, violaciones en grupo y violaciones en masa, secuestros y esclavitud sexual, tortura sexual, palizas y tratos crueles e inhumanos, obligación de presenciar la violencia sexual, relaciones sexuales forzadas sin protección y embarazos no deseados, y otras formas de violencia».

La violencia sexual relacionada con el conflicto sursudanés, añade, ha sido instrumentalizada para destruir el tejido mismo que une a las comunidades, y como estrategia para desplazar, aterrorizar y humillar a la población civil. Esta violencia sexual está vinculada a las divisiones políticas y étnicas que están en el centro de estos conflictos.

“La violencia sexual se utiliza para humillar y obligar a los oponentes a abandonar un territorio determinado, y por ello desempeña un papel fundamental como uno de los instrumentos del desplazamiento étnico”, sentencia el informe del Consejo.

Pobreza generalizada

Este tipo de violencia y lesiones brutales, prosigue el estudio, se producen en un contexto de pobreza generalizada y extrema desigualdad de género, que se refleja en diferentes elementos.

Entre ellos, los elevados índices de violencia sexual y de género fuera de los conflictos, la falta de participación de las mujeres en la vida política y pública, los elevados índices de niñas sometidas a matrimonios precoces o forzados, la falta de acceso de las mujeres y las niñas a los medios de subsistencia y los malos resultados en materia de salud, que se encuentran entre los más bajos del mundo para las mujeres y las niñas.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

“Las experiencias de las mujeres y las niñas sometidas a la violencia sexual en los conflictos no pueden aislarse de la violencia política más amplia, que suele implicar violaciones y abusos brutales perpetrados por hombres armados contra civiles, como asesinatos, secuestros, torturas y desplazamientos forzados”, asegura el informe.

Cuerpos reducidos a “botines de guerra”

El informe de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Sudán del Sur también añade que «es indignante y completamente inaceptable que los cuerpos de las mujeres se utilicen sistemáticamente a esta escala como botín de guerra», como declaró Yasmin Sooka, presidenta del organismo.

Las supervivientes de la violencia sexual, precisa, han detallado las «asombrosamente brutales y prolongadas violaciones en grupo» perpetradas contra ellas por varios hombres, a menudo mientras sus maridos, padres o hijos se veían obligados a observar, impotentes para intervenir.

“Mujeres de todas las edades contaron que fueron violadas varias veces mientras otras mujeres también eran violadas a su alrededor, y una mujer violada por seis hombres dijo que incluso fue obligada a decir a sus agresores que la violación había sido ‘buena’, amenazándola con violarla de nuevo si se negaba”, añade la Comisión.

En espera de la peor crisis de hambre de la historia

Más de 70 % de la población de Sudán del Sur tendrá que luchar para sobrevivir al pico de la temporada anual de escasez este año, ya que el país se enfrenta a niveles de inseguridad alimentaria sin precedentes causados por el conflicto, las crisis climáticas, la pandemia de covid-19 y el aumento de los costes, advirtió el Programa Mundial de Alimentos (PMA) el 11 de marzo.

Mientras que la atención mundial se centra en Ucrania, dijo el PMA, una «emergencia de hambre oculta» se está extendiendo por Sudán del Sur, donde unos 8,3 millones de personas, incluidos los refugiados, se enfrentarán al hambre extrema en los próximos meses.

A medida que la escasez de 2022 alcanza su peor nivel, los alimentos empiezan a escasear y las provisiones se agotan, según las últimas conclusiones publicadas del PMA en el Panorama de las Necesidades Humanitarias de 2022.

“Particularmente en riesgo se encuentran decenas de miles de sursudaneses que ya están gravemente hambrientos tras sucesivos y continuos choques y podrían morir de hambre sin ayuda alimentaria”, alertó la agencia de la ONU.

Mientras tanto, el negocio del petróleo continúa.

T: MF / ED: EG

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