Pobreza y desigualdad aumentaron en Asia con la covid

Para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Asia y el Pacífico, las Naciones Unidas plantean invertir en mujeres, jóvenes, personas con discapacidad, trabajadores informales, refugiados y migrantes. Foto: BAD

BANGKOK – La covid-19 empeoró la situación de pobreza y la desigualdad entre los países de Asia y el Pacífico y dentro de ellos, alejando las posibilidades de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, según un informe regional de tres instituciones divulgado este lunes 28.

La pandemia ha resultado en una disminución global del desarrollo humano por primera vez en 30 años, y en Asia y el Pacífico un aumento de la pobreza extrema por primera vez en 20, dice el informe.

Casi 90 millones de personas pueden haber caído en la pobreza extrema (sobrevivir con menos de 1,90 dólares por día), según los parámetros del Banco Mundial, y más de 150 millones y 170 millones de personas se encuentran, respectivamente, por debajo de las líneas de pobreza de 3,20 y 5,50 dólares diarios.

Para los países en desarrollo de Asia y el Pacífico, se estima que las pérdidas de empleo en 2020 alcanzaron entre 109 millones y 166 millones de puestos de trabajo, casi 70 % de las pérdidas totales de empleo a nivel mundial.

Las pérdidas de ingresos salariales para la región oscilan entre 348 000 y 533 000 millones de dólares, alrededor de 30 % de las pérdidas globales.

El informe, “Construyendo juntos hacia adelante: hacia una Asia y el Pacífico inclusivos y resilientes” fue preparado por el Banco Asiático de Desarrollo, la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Su difusión coincidió con el inicio en Bangkok del noveno Foro de Asia y el Pacífico sobre Desarrollo Sostenible, que reúne a actores clave del desarrollo como funcionarios gubernamentales y de entes multilaterales, empresas privadas y organizaciones civiles, para tratar de movilizar la acción regional.

“Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible nunca iba a ser fácil. Pero aún es posible”, dijo en la sesión inaugural del foro la vicesecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed.

Para ello “necesitamos invertir en mujeres, jóvenes, personas con discapacidad, personas que trabajan en el sector informal, así como en refugiados y migrantes. Han sido los más afectados por la pandemia y seguirán pagando el precio más alto si no tomamos medidas urgentes”, expuso Mohammed.

El informe recuerda que la estructura económica y la concentración en sectores clave afectados por la pandemia, como el turismo, así como el espacio fiscal, han determinado la capacidad de los países para hacerle frente.

La digitalización se aceleró durante la pandemia y ayudó a las economías y sociedades a sobrellevar la situación, pero persisten las desigualdades en el acceso a las oportunidades digitales.

Al mismo tiempo, la creciente gravedad de los problemas ambientales en la región aumenta la probabilidad de que se produzcan nuevas conmociones y tensiones que retrasen aún más el progreso del desarrollo, se indicó.

La pandemia interrumpió el progreso en el logro de los ODS, con impactos significativos en el ODS 4 sobre educación, debido al cierre generalizado de escuelas antes que otros sectores de la economía, y el ODS 5 sobre igualdad de género.

Desigualdades que las mujeres y las niñas han enfrentado durante mucho tiempo empeoraron durante la crisis, incluida la vulnerabilidad a un mayor empleo y pérdida de ingresos, la carga de cuidados no remunerados, un menor acceso a una educación de calidad y mayores riesgos de violencia.

El informe enfatiza la necesidad de un enfoque más fuerte en la recuperación verde, y destaca los elementos clave de una agenda política destinada a poner a los países en el camino hacia una recuperación a largo plazo que sea inclusiva, resiliente y alineada con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

Las estrategas de recuperación deben considerar seis factores para evitar una recuperación «en forma de K»: vacunación (incluido el acceso a diagnósticos y terapias), protección social, digitalización, estructura económica, riesgos ambientales y espacio fiscal.

Los gobiernos de la región “deben revisar las estrategias nacionales de recuperación para garantizar la alineación con la Agenda 2030, con énfasis en las necesidades de las mujeres, las personas con discapacidad y otros grupos de población en situaciones vulnerables”, concluye el texto.

A-E/HM

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