La sequía agudiza el hambre en el Cuerno de África

La sequía en Somalia, y en el resto del Cuerno de África, coloca en una peligrosa inseguridad alimentaria a millones de personas, en comunidades ya castigadas por prolongados conflictos armados o plagas como la langosta del desierto. Foto: Michael Tewelde

NAIROBI – Una sequía prolongada que abarca varias estaciones impulsa la inseguridad alimentaria aguda en el Cuerno de África, donde corren peligro de 12 a 14 millones de personas, ha alertado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Los ciclos de sequía se intensifican y aumentan su frecuencia. Ahora se precisa acción humanitaria inmediata para prestar apoyo a los agricultores y ganaderos”, declaró la directora general adjunta de la FAO, Beth, Bechdol, tras visitar comunidades de Kenia donde cabras y vacas mueren por falta de agua y pasto.

En la subregión, de la que hacen parte Etiopía, Kenia, Somalia y Yibuti, viven más de 160 millones de personas, ha soportado durante décadas conflictos armados y muchos cultivos y pastizales son arrasados por la inclemente sequia junto a plagas como la langosta del desierto, un insecto sumamente voraz.

Los conflictos motivados por los recursos se intensifican al tiempo que crece la competencia por el agua y las tierras de pastoreo, y las tasas de malnutrición aumentan en zonas afectadas de Etiopía, Kenia y Somalia.

En una charla informativa para donantes internacionales en esta capital, la FAO y sus asociados comunicaron que las perspectivas de la seguridad alimentaria en la región dependerán en gran medida del rendimiento de la próxima estación húmeda, cuyo pronóstico es actualmente incierto.

Según la hipótesis más pesimista, conforme a la cual no llovería en absoluto y las comunidades que dependen de la agricultura no recibirían el apoyo adecuado, el número de personas sujetas a un alto grado de inseguridad alimentaria podría ascender a 15 o 20 millones.

Algunos de los hogares más afectados pasarían a padecer condiciones de hambre “catastrófica” si no se recibe asistencia humanitaria a tiempo.

Solo en Somalia, un país de 15 millones de habitantes, se teme que el número de personas que padecen inseguridad alimentaria aguda (fases tres y cuatro de las cinco de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases) aumente de 3,5 a 4,1 millones entre enero y marzo de 2022.

Es probable que aproximadamente 1,4 millones de niños somalíes, o más de 44 % de los niños menores de cinco años, sufran desnutrición aguda, incluidos casi 329 500 que probablemente sufran desnutrición grave, de acuerdo con un análisis de la FAO.

La temporada de lluvias Deyr (septiembre-diciembre) en Somalia estuvo entre 40 y 60 % por debajo de los promedios en 2021, y en el sur somalí, fronterizo con Kenia, la cosecha de cereales se estimó en 42 700 toneladas, 58 % bajo el promedio del cuarto de siglo que va de 1995 a 2020.

“La comunidad internacional dispone aquí de escaso margen para impedir una gran catástrofe humanitaria”, dijo Bechdol tras visitar comunidades afectadas por la sequía en los condados de Isiolo y Marsabit en el norte de Kenia.

La FAO “tomó medidas preventivas en el segundo semestre de 2021 en Etiopía, Kenia y Somalia a fin de mitigar los efectos de la sequía en más de un millón de habitantes de zonas rurales”, expuso David Phiri, coordinador subregional de la organización para África oriental.

“Pero hace falta mucho más a medida que se deteriora la situación y se perfila una crisis”, afirmó Phiri.

Un nuevo plan de la FAO para responder a la sequía en el Cuerno de África requiere con urgencia 130 millones de dólares para prestar asistencia a comunidades muy vulnerables de los tres países afectadas por la sequía.

El plan apoyaría la producción de hasta 90 millones de litros de leche y hasta 40 000 toneladas de cultivos de alimentos básicos en la primera parte de 2022, “lo que daría cierta seguridad a más de un millón de personas en situación de inseguridad alimentaria grave”.

Para las familias de pastores, la FAO se propone proporcionar piensos y complementos nutricionales, ofrecer consultorios veterinarios móviles, transportar a zonas remotas depósitos plegables de agua con una capacidad de 10 000 litros, y modernizar los pozos existentes para que funcionen con energía solar.

Para las familias de agricultores, se propone distribuir variedades resistentes a la sequía y de maduración temprana de sorgo, maíz, frijoles y hortalizas.

La FAO también ejecuta programas de transferencia monetaria y de dinero por trabajo para garantizar el acceso de la población más vulnerable a los alimentos.

A-E/HM

 

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