Por qué las mujeres paquistaníes se sienten inseguras en los espacios públicos

Manifestación del Día Internacional de la Mujer en Pakistán, el 8 de marzo de 2018. A pesar del crecimiento del feminismo y el activismo contra la violencia de género, las mujeres aún temen los ataques que muchas reciben en lugares públicos del país. Foto: Zofeen Ebrahim/ IPS

KARACHI, Paquistán – Los golpes, manoseos y sacudidas a una mujer joven por una turba de entre 300 y 400 hombres en un parque en la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán, en que además la desnudaron y la revolotearon por el aire, ha causado una ola de indignación en el país y dice mucho de cómo son de inseguros los espacios públicos para las mujeres paquistaníes.

«Si no estoy a salvo en mi propia ciudad, nunca podré estarlo en ningún otro rincón del mundo», dijo la sobreviviente, una tiktokera, en una entrevista en que narró el incidente que ocurrió durante el 74 Día de la Independencia de Pakistán, el 14 de agosto, y que fue captado en videos que se volvieron virales poco después.

El actor Ushna Shah se hizo eco de ese sentimiento de rechazo en Twitter: “¿Qué más tiene que suceder para que cada persona acepte el hecho de que las mujeres no están seguras en Pakistán? Las mujeres no están a salvo».

«Durante años, los espacios públicos para las mujeres en Pakistán han ido disminuyendo», lamentó Sheema Kermani, una reconocida bailarina clásica y fundadora de Tehrik-e-Niswan, un grupo de derechos de la mujer con sede en Karachi, la ciudad más poblada del país y situada en su sureste.

Ella y su grupo han tenido su cuota de episodios injustificados, actuando en espacios públicos, incluso haciendo teatro callejero. Les han arrojado piedras o les han pedido que dejen de actuar, en cuyo caso hacen las maletas de inmediato y se van para “evitar el enfrentamiento”.

En este país del sur de Asia de 200 millones de habitantes, más mujeres se han incorporado a la fuerza laboral y han surgido grupos feministas jóvenes que «de hecho han presionado para que los espacios públicos sean seguros para las mujeres», observó Kermani.

Sheema Kermani dice que sus bailarinas empacan y abandonan los espacios públicos cuando perciben que podrían ser agredidas. Foto: Cortesía de la fuente

Pero «los últimos dos años han hecho retroceder a la sociedad pakistaní muchos cientos de años», donde las mujeres son «odiadas, degradadas, explotadas, abusadas e incluso violadas», se lamentó. «Es como si sus vidas fueran de poca importancia», agregó.

Y eso es lo que sintió la tiktokera agredida, que aseguró que “ellos (los hombres agresores) estaban jugando conmigo», mientras le arrancaban la ropa.

Este incidente se produce pocas semanas después de la decapitación de la hija de un exdiplomático en la capital, Islamabad.

Otro video sin fecha que se volvió viral, luego del asalto de la tiktokera, mostró a un hombre arremetiendo contra dos mujeres que viajaban en la parte trasera de un rickshaw (pequeño vehículo de transporte urbano de dos ruedas) y se escucha besando a una de ellas. La policía está investigando otro video de una mujer desnudada por un grupo de hombres en un parque.

El primer ministro de esta república islámica, Imran Khan, tampoco se lo pone más fácil cuando culpa a las mujeres de estos crímenes que, según él, “se propagan como el cáncer”. “Usar muy poca ropa”, dijo, tendrá un “impacto en los hombres, a menos que sean robots”.

En 2019, el ministro de Información citó al primer ministro para culpar a TikTok, una plataforma de redes sociales, por la “creciente obscenidad y vulgaridad en la sociedad”.

“Pero ni siquiera estaba vestida de manera vulgar”, manifestó la sobreviviente productora de tiktoks en su entrevista.

«Puedo imaginarme bien el trauma de esta mujer», dijo la presentadora de televisión Maria Memon.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Se había enfrentado a una agresiva turba mientras cubría una sentada de protesta contra el gobierno del ahora gobernante partido Pakistán Tehrik-e-Insaf (PTI), en Faisalabad, como Lahore situada en el estado de Punjab, en 2014, que la había dejado «conmovida hasta la médula» después de ser atacada por una andanada de agresiones verbales.

“Querían verme caer”, dijo. Como eso no sucedía, empezaron a «tirarme palos y botellas vacías de plástico», dijo a IPS por teléfono desde Islamabad.

Siete años después, dijo Memon, las mujeres periodistas paquistaníes siguen “sin formación”, “sin preparación” y “vulnerables” a una multitud que rápidamente puede volverse violenta.

Maria Memon fue zarandeada y sufrió agresiones verbales mientras cubría una actividad política en la calle. Foto: Cortesía de la fuente

Si bien los medios de comunicación quieren enviar mujeres a estos acontecimientos noticiosos, rara vez tienen un plan de escape de contingencia para evacuarlas rápidamente cuando las cosas se ponen difíciles.

En 2018, la Fundación Thomson Reuters, con sede en Londres, clasificó a Pakistán como el sexto país más peligroso para las mujeres y el quinto en violencia no sexual, incluido el abuso doméstico.

«A menos que estos hombres no sean castigados, nadie los detendrá», dijo Sana Mirza, colega de Memon, quien enfrentó una situación similar en otro mitin del PTI en Lahore, solo unas semanas después de la de Memon, en 2014.

Sana Mirza recuerda su propio incidente humillante y felicita a quienes denuncian el acoso. Foto: Cortesía de la fuente

A diferencia de Memon, se derrumbó frente a la cámara, “sintiéndose humillada”, dijo, y el episodio continuó atormentándola y se negó a salir al sector durante unos ocho meses.

«Incluso me retiré de las redes sociales porque estas plataformas se habían vuelto demasiado tóxicas y no podía dormir», dijo a IPS por teléfono desde Islamabad.

Muchas mujeres se habrían mantenido en silencio si hubieran experimentado lo que le pasó a la tiktokera, dijo Mirza, por lo que ella aplaudió a esta mujer «por su coraje para hacer la denuncia ante la policía».

Hasta ahora, más de 60 hombres han sido arrestados después de que fueron identificados a través del video utilizando la base de datos nacional. La policía ha cercado geográficamente a 28 000 personas y preseleccionado a 350 sospechosos, y los arrestos continúan.

Pero Mirza sigue sin estar convencida de que los detenidos serán castigados. «Nunca lo son. ¡Solo observa las estadísticas!» dijo.

Según la organización no gubernamental War Against Rape (guerra contra la violación), con sede en Karachi, aunque los casos de agresión sexual y violación han aumentado, la tasa de condenas es inferior a 3 %. Y esta cifra tiene que ver con los delitos que se denuncian.

Si bien el «sistema puede no ser perfecto», dice Amna Baig, una mujer policía que vive en Islamabad, defender el sistema policial al no denunciar tales incidentes «envalentona» a los perpetradores. Ella consideró que la presentación de la denuncia por parte de la usuaria de TikTok, aunque lo hiciese tres días después, fue un paso muy «valiente».

En sus cinco años de estar en la fuerza en varias ciudades de Punjab, dijo, se había encontrado con varios asesinatos de mujeres por parte de sus cónyuges. Aun así, ni la víctima mortal ni su familia denunciaron la violencia doméstica antes del asesinato.

Amna Baig cree que las mujeres deben denunciar los incidentes, ya que el no hacerlo envalentona a los perpetradores. Foto: Cortesía de la fuente

«Puedes salvar tantas vidas si informas», dijo. Agregó que “el simple hecho de hacer la denuncia puede actuar como disuasivo porque la persona sabe que se le hará responsable».

Curiosamente, Baig se siente «más segura» y «empoderada» con un uniforme de policía que con ropa de civil. «Creo que el uniforme exuda tanto el factor miedo como el respeto», dijo, para precisar que nunca ha sido acosada mientras estaba de servicio.

Sea como sea, no es demasiado tarde para asegurarse de que «las decisiones, las voces y las vidas de las mujeres cuenten» si se le pregunta a la senadora Sherry Rehman.

A su juicio, es el momento de dar vida al proyecto de ley sobre violencia doméstica que presentó por primera vez en 2004, como miembro de la asamblea nacional, pero que, se queja, sigue tropezando «con las barreras de la misoginia y los lobbies antimujeres».

El Consejo de Ideología Islámica (CII) lo está examinando para asegurarse de que sea compatible con la shária, la ley islámica.

«¿Por qué solo se envía a la CII la normativa relacionada con la mujer?», preguntó Rehman. “Como el resto, esta también puede discutirse en el parlamento, y su destino se decide votando de la misma forma en que se discuten y aprueban otros proyectos de ley”, agregó.

Si bien admitió que ninguna ley o paquete de leyes cambiaría el juego, evolucionar la ley es el punto de partida, no el punto final del cambio.

«Sin leyes de base contra la violencia doméstica…, los tribunales no tendrán el andamiaje legal para brindar el alivio incluso si así lo desean», señaló.

T: MLM / ED: EG

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