Alarma en la ONU por abusos contra migrantes en Libia

Migrantes de países africanos que llegan a Libia en busca de asilo o una oportunidad para pasar a Europa, son detenidos en condiciones insalubres por las autoridades de Trípoli, según denuncian responsables de la ONU y organizaciones humanitarias. Foto: Guillaume Binet/MSF

GINEBRA – Miles de migrantes procedentes de otros países de África han sido detenidos por autoridades de Libia este octubre y sometidos a castigos, lesiones e incluso la muerte, denunció la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) en esta ciudad suiza.

“Estamos extremadamente preocupados por el sufrimiento continuo de los migrantes y solicitantes de asilo en Libia. Están experimentando una miríada de violaciones y abusos diarios a manos de actores estatales y no estatales”, dijo la portavoz de la Acnudh, Marta Hurtado.

Indicó que este mes han sido detenidos “en condiciones espantosas” más de 4000 personas, en su mayoría procedentes de países de África subsahariana, quienes buscan asilo o una oportunidad para cruzar el Mediterráneo y migrar a Europa.

El 1 de octubre, personal del Ministerio del Interior libio allanó un asentamiento informal en Gergaresh, a unos 12 kilómetros al oeste de la capital, Trípoli, donde viven cientos de migrantes y solicitantes de asilo, incluidas personas registradas con la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

“Mujeres, niños y hombres fueron arrestados y esposados. Las fuerzas de seguridad utilizaron fuerza innecesaria y desproporcionada para detenerlos, incluso dispararon y golpearon a quienes se resistieron o intentaron escapar. Al menos una persona murió, cinco resultaron heridas y más de 4000 fueron detenidas”, dijo Hurtado.

Todos los detenidos fueron trasladados al centro de detención Al Mabani, gestionado por el gobierno en Trípoli, y recluidos en celdas extremadamente superpobladas con poco acceso a alimentos o agua.

“Estamos extremadamente preocupados por el sufrimiento continuo de los migrantes y solicitantes de asilo en Libia. Están experimentando una miríada de violaciones y abusos diarios a manos de actores estatales y no estatales”: Marta Hurtado.

Al día siguiente, cientos de migrantes fueron trasladados de Al Mabani al centro de detención de Gheriyan, en condiciones igualmente insalubres, y el 6 de octubre 500 migrantes lograron escapar, pero fueron perseguidos por guardias que abrieron fuego con munición real. Cuatro personas murieron y muchas otras resultaron heridas.

El 8 de octubre se produjo otra fuga masiva del centro de Al Mabani. Los migrantes fueron perseguidos por agentes que les dispararon, hiriendo y matando a un número desconocido. Muchos otros fueron capturados por grupos armados paraestatales y llevados a centros de detención oficiales y no oficiales.

“Esta serie de eventos horribles durante un período de ocho días es solo el último ejemplo de la situación precaria, a veces letal, que enfrentan los migrantes y solicitantes de asilo en Libia”, expuso Hurtado.

Sostuvo que “son criminalizados únicamente por su estatus migratorio; son detenidos habitualmente en condiciones abominables; son objeto de extorsión y abuso con frecuencia y, en algunos casos, son asesinados”.

Acnudh instó a las autoridades libias a que “establezcan investigaciones rápidas, exhaustivas, imparciales e independientes sobre las denuncias de uso innecesario y desproporcionado de la fuerza, incluidas las denuncias de homicidios cometidos por las fuerzas de seguridad y los grupos armados afiliados”.

Hurtado pidió la liberación de todos los migrantes y solicitantes de asilo detenidos arbitrariamente, y que se ponga fin a las redadas masivas y a las expulsiones forzosas y deportaciones de migrantes en las que se violan los principios de debido proceso, no devolución y prohibición de la expulsión colectiva.

También Ellen van der Velden, responsable en Libia de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras, dijo que “en vez de aumentar el número de personas retenidas en los centros de detención, hay que parar las detenciones arbitrarias y cerrar estas instalaciones peligrosas e inhabitables”.

“Las personas migrantes y refugiadas están atrapadas en Libia, viven en peligro y cuentan con pocas opciones para huir, dado que los vuelos humanitarios han sido suspendidos injustificadamente por segunda vez este año», dijo van der Velden.

También la opción de huir hacia Europa cruzando el mar Mediterráneo a órdenes de traficantes de personas es sumamente riesgosa, pues centenares de migrantes mueren cada año al naufragar las frágiles embarcaciones que emprenden esa aventura.

A-E/HM

 

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