Ultimátum de la ONU al personal y los diplomáticos: Vacúnese o no coma

El secretario general de la ONU, António Guterres, tras vacunarse contra la covid en un centro educativo del barrio del Bronx, en Nueva York, en enero de este año. Foto: Eskinder Debebe / ONU

NACIONES UNIDAS –  Mientras la ciudad de Nueva York se esfuerza por afrontar al brote de la nueva variante mortal del coronavirus Delta, que contagia a más de 100 000 personas al día en Estados Unidos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está estableciendo directrices estrictas en su sede para el personal, los diplomáticos y los delegados visitantes.

En una carta publicada el 13 de agosto, el secretario general, António Guterres, afirma que la variante Delta “está planteando algunos retos a nuestra planificación, y vamos a tomar medidas de precaución adicionales para garantizar un entorno de trabajo seguro para nuestro personal y delegados”.

La ONU seguirá respetando todas las restricciones impuestas por Nueva York, la ciudad anfitriona del organismo mundial. En virtud de las nuevas restricciones anunciadas por el alcalde Bill de Blasio, es obligatorio presentar una prueba de vacunación para acudir a restaurantes, bares, clubes nocturnos, conciertos, teatros y gimnasios,  y quienes no estén vacunados tendrán prohibida la entrada a estos locales.

De acuerdo con las directrices de la ciudad, se espera que la ONU insista en la prueba de la vacunación para utilizar varios de los comedores de la Secretaría General, así como en la obligatoriedad de llevar una mascarilla dentro del acristalado edificio.

“Con el fin de alinear el enfoque de la sede de las Naciones Unidas sobre los comedores interiores con las directrices de la ciudad de Nueva York, pronto exigiremos una prueba de vacunación para las comidas sentadas en las cafeterías y otros comedores de las instalaciones”, ha asegurado Guterres.

Además, se están elaborando nuevas orientaciones sobre la plena reincorporación al trabajo, que se publicarán en septiembre.

Para garantizar la protección adecuada de todos los colegas, a partir del 13 de agosto, todo el personal de la ONU debe llevar mascarillas cuando esté en el interior de las instalaciones.  “Volveremos a evaluar este requisito cuando las condiciones lo justifiquen”, indicó el máximo funcionario del organismo mundial.

La carta subraya que el factor más importante del riesgo relacionado con la covid-19 es el estado de vacunación.  Por lo tanto, la información precisa sobre el estado de vacunación del personal es esencial para determinar el riesgo y las estrategias de mitigación adecuadas.

“Estamos lidiando con crisis simultáneas en Haití y Afganistán, donde la ONU tiene mucho personal en peligro”, analizó para IPS Aitor Arauz, presidente del Sindicato del Personal de la ONU en Nueva York y vicepresidente de la Federación Internacional de Funcionarios de la ONU (Uniserv, en inglés).

En ese contexto, afirmó, “lo que puedo decir sobre la cuestión de los comedores en la sede de la ONU es que, como principio general, desde el comienzo de la crisis de covid-19, el Sindicato del Personal ha apoyado una estrecha alineación con las directrices de la ciudad anfitriona y del Estado de Nueva York”.

Es “un enfoque que proporciona al personal una sensación de coherencia y consistencia”, adujo.

Sin embargo, advirtió, la aplicación de estas medidas concretas puede resultar un reto dadas las particularidades de nuestro entorno de trabajo.

Ian Richards, expresidente del Comité Coordinador de Sindicatos y Asociaciones del Personal Internacional (CCISUA), dijo a IPS que exigir una prueba de vacunación en los lugares de trabajo en los que todos han tenido la oportunidad de vacunarse es una forma sensata de volver a poner las cosas en marcha y mantener la seguridad del personal y los diplomáticos.

“Esperamos que se adopten medidas similares en Europa y, a su debido tiempo, en otros lugares”, dijo Richards, cuya organización tiene su sede en Ginebra.

Mientras tanto, la ONU ha colocado varios monitores de televisión fuera de las salas de los comités y otras instalaciones de congregación de personas, dirigidos principalmente a los diplomáticos y a los delegados visitantes, con diferentes advertencias para reforzar la protección ante el nuevo brote de covid.

“No hay reuniones cara a cara a menos que se evalúe el riesgo individualmente”, “2 personas por ascensor”, “bájese la mascarilla y presente su identificación válida de la ONU cuando se lo pida Seguridad”, “Al pasar su identificación válida de la ONU confirme que en los últimos 14 días no ha tenido síntomas de covid-19, ni resultado positivo en el descanso de Covid-19, y que no ha tenido contacto cercano con un caso confirmado o sospechoso de covid-19”, son algunas de ellas.

En varias ciudades y compañías estadounidenses, el ultimátum es más severo que el de la ONU: “Vacúnate o serás despedido”, dicen autoridades urbanas y empresariales.

Así se le dijo, por ejemplo, a las enfermeras en el Centro Médico de Winchester, una ciudad del noroccidental estado de Virginia. En Sacramento, en el estado occidental de California, el alcalde ha insistido en lo mismo a los actuales o nuevos empleados de la alcaldía.

Ultimatos como estos están recibiendo un gran rechazo por parte de los sindicatos, que dicen que los trabajadores tienen derecho a elegir.

En el estado de Washington, el gobernador Jay Inslee ha anunciado que unos 60 000 empleados deberán vacunarse contra la covid si quieren conservar su empleo.

El gobernador ha dado a los trabajadores del estado  hasta el 18 de octubre para vacunarse en forma completa, con pocas excepciones. Y los empleados que no presenten la prueba de su inmunización serán despedidos, salvo que califiquen para una exención médica o religiosa.

Desde diciembre del año pasado, se han aplicado más de 353 millones de dosis anticovid en Estados Unidos, y 167 millones de personas tienen la pauta completa, o algo más de la mitad de la población del país. El resto sigue sin vacunarse, ya sea por motivos personales, políticos o médicos.

Pero la ONU no tiene un registro sobre cuántos de sus más de 3 000 empleados en Nueva York se han inmunizado.

Palitha Kohona, exjefe de la Sección de Tratados de la ONU, dijo a IPS que, como miembro vital de la comunidad de Nueva York, la ONU también tiene la responsabilidad de contribuir a los esfuerzos de la ciudad para contener la propagación de la temida variante del coronavirus.

“La ONU goza de amplias inmunidades según el derecho internacional, pero el virus no reconoce los derechos e inmunidades inventados por el hombre”, aseveró.

Muchos de los miembros del personal, dijo, viven en comunidades dispersas en lugares alejados de la Sede y viajan para trabajar. Podrían estar expuestos al virus.

“Las restricciones impuestas por la Organización son para la protección de todos. Lo más importante es que la Organización debe seguir perfeccionando las opciones para trabajar desde casa”, ponderó Kohona.

A su juicio de este antiguo representante permanente de Sri Lanka ante la ONU, “con la tecnología actual, esto no debería plantear demasiadas dificultades”.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Mientras tanto, la carta de Guterres también dice que todo el personal de la sede de la ONU, en consideración a la necesidad de protegerse mutuamente, deberá informar de su estado de vacunación, incluso a través del sistema EarthMed del organismo mundial, con efecto inmediato.

Además, todo el personal que arroje un resultado positivo en la prueba de covid, sea de PCR o de antígenos, debe informar de los resultados inmediatamente a la División de Gestión de la Atención Sanitaria y de la Seguridad y Salud en el Trabajo a través del portal confidencial de autoinformación, a fin de garantizar una mitigación eficaz de los riesgos en el lugar de trabajo.

“Sigo estando muy agradecido al personal que ha trabajado en las instalaciones durante toda la pandemia, ya sea porque sus funciones no podían realizarse a distancia o cuando el trabajo a distancia habría afectado a su eficacia y eficiencia”, indica Guterres. “Felicito especialmente a quienes lo hicieron cuando no contábamos con la protección de la vacunación”, añadió.

El secretario general añadió que “debido a que la presencia de personal no vacunado aumenta potencialmente el riesgo para otros miembros del personal, estén o no vacunados, la vacunación será obligatoria para el personal que realice ciertas tareas y/o ciertos grupos ocupacionales en la sede de las Naciones Unidas cuyas funciones no permitan una gestión suficiente de la exposición”.

Este mandato puede no aplicarse solo cuando una condición médica reconocida impida la vacunación.

El personal pendiente de vacunación, precisa, deberá recibir la última dosis de una vacuna a más tardar el 19 de septiembre, puntualiza.

Guterres precisa que se aceptará la inmunización con cualquier vacuna anticovid reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o cuyo uso rutinario haya sido aprobado por la autoridad sanitaria nacional de un Estado miembro.  El personal involucrado será notificado en esta semana que comenzó este lunes 16, se indica.

“El personal que presta servicio en Nueva York tiene el privilegio de tener acceso a vacunas eficaces a través de los programas locales de vacunación.  Además de exigir a cierto personal que se vacune, animo encarecidamente a todo el personal que aún no lo haya hecho a que aproveche esta oportunidad de vacunarse para promover su seguridad y salud y la de todos los que le rodean”, asegura Guterres.

Y advierte que “la situación sigue siendo monitoreada y la posibilidad de medidas adicionales anunciadas seguirá siendo considerada y será revisada y adaptada según sea necesario,”.

Mientras tanto, el diario The New York Times informó de que United Airlines, Amtrak, Capital One, McDonald’s, Facebook, Disney, Netflix y Google, entre otras grandes compañías, se han unido a una lista cada vez mayor de empresas que obligan a vacunar a todos o a buena parte de sus trabajadores.

T: MF / ED: EG

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