Unesco y Unicef urgen a reabrir las escuelas

La Unesco y Unicef sostienen que millones de niños y jóvenes están perjudicados por el cierre presencial de las escuelas y han señalado que muchos países mantuvieron cerrados los centros de enseñanza mientras permitían la apertura de bares y restaurantes. Foto: Unesco

NACIONES UNIDAS – Las escuelas primarias y secundarias de 19 países están completamente cerradas y más de 156 millones de estudiantes están afectados, por lo que la reapertura de esos centros “no puede esperar”, advirtieron la Unesco y Unicef en una declaración conjunta.

“Esto no puede continuar. Las escuelas deben ser las últimas en cerrar y las primeras en reabrir”, señaló el texto suscrito por Henrietta Fore, directora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), y Audrey Azoulay, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Al cabo de 18 meses de pandemia “lo que los niños y los jóvenes han perdido por no poder asistir a la escuela puede que no se recupere nunca”, aseveraron en la declaración presentada con motivo de una reunión mundial de autoridades de Educación este martes 13.

Las mermas incluyen la pérdida de aprendizaje, las dificultades psicológicas, la exposición a la violencia y el maltrato, la ausencia de comidas y vacunas en la escuela, o la limitación de las habilidades sociales, con consecuencias para su rendimiento, inserción social, y su salud física y mental.

Azoulay y Fore recordaron que “en un esfuerzo por limitar la transmisión del virus, los gobiernos han cerrado con demasiada frecuencia las escuelas durante períodos muy largos, incluso cuando la situación epidemiológica no lo justificaba”.

Por contraste, “en muchos casos, las escuelas se mantuvieron cerradas mientras que los bares y restaurantes permanecieron abiertos”.

Los más afectados suelen ser los niños que viven en entornos con pocos recursos y que no tienen acceso a herramientas de aprendizaje a distancia, así como los más pequeños que se encuentran en etapas críticas de su desarrollo, según el texto.

Los padres y cuidadores también pagan un alto precio, pues mantener a los niños en casa obliga a los padres y madres a dejar sus puestos de trabajo, sobre todo en los países donde la licencia familiar es muy limitada o no existe, indicaron.

“Por ello, la reapertura en persona de las escuelas no puede esperar”, afirmaron.

En 2020, las escuelas de todo el mundo estuvieron totalmente cerradas en los cuatro niveles educativos durante una media de 79 días lectivos. Las cifras oscilaron entre 53 días en los países de ingresos altos y 115 días en los de ingresos medios-bajos.

Una encuesta de Unicef mostró que uno de cada tres países en los que se cierran o se han cerrado escuelas todavía no está aplicando programas de recuperación tras el cierre de esos centros a causa de la covid.

Al mismo tiempo, solo un tercio de los países, sobre todo los de ingresos altos, está midiendo las pérdidas de aprendizaje en los niveles primario y secundario inferior, un procedimiento que se considera fundamental para medir sus consecuencias.

Entre los países de ingresos bajos y medios, menos de un tercio informaron que todos los alumnos habían vuelto a la escuela de forma presencial, en la encuesta realizada con apoyo del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de 36 naciones industrializadas.

Azoulay y Fore insistieron en que “no se puede esperar a que el número de casos sea cero. La reapertura de las escuelas no puede esperar a que todos los profesores y alumnos hayan sido vacunados”.

Recordaron que “dada la escasez mundial de vacunas en los países de ingresos bajos y medios, la prioridad es la vacunación del personal de primera línea y de las personas con mayor riesgo de desarrollar formas graves y mortales de la covid-19”.

Además, “los datos muestran claramente que las escuelas primarias y secundarias no se encuentran entre las principales fuentes de transmisión del virus, y el riesgo de transmisión en las escuelas se puede controlar en la mayoría de los casos si se adoptan las medidas de mitigación adecuadas”.

“El cierre de escuelas hipoteca nuestro futuro sin que en este momento se produzca ningún beneficio tangible. Tenemos que establecer bien nuestras prioridades. Podemos y debemos reabrir las escuelas de forma segura”, indicó finalmente la declaración de Unesco y Unicef.

A-E/HM

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