Pedro Castillo buscará una nueva constitución para un nuevo Perú

Pedro Castillo jura el cargo de presidente de Perú con su infaltable sombrero blanco, este miércoles 28, en un acto en que destacó que al cumplir su bicentenario de Independencia el país será gobernado por un campesino, que promoverá una asamblea constituyente para redactar una nueva constitución. Foto: Presidencia de Perú

LIMA – El docente de origen campesino Pedro Castillo juró como nuevo presidente del Perú este miércoles 28, en coincidencia con el 200 aniversario de la declaración de independencia de su país, al que buscará dotar de una nueva constitución.

“Juro por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva constitución”, dijo Castillo en su primer discurso ante el Congreso peruano, tras ser investido como presidente para el quinquenio 2021-2026.

Castillo, abanderado del partido izquierdista Perú Libre, venció por estrecho margen (50,1 versus 49,9 por ciento de votos) a la derechista Keiko Fujimori en la segunda vuelta de la elección presidencial, el 6 de junio.

“Una de nuestras banderas políticas es la convocatoria a una Asamblea Constituyente”, que en su opinión deberá ser “popular, plurinacional y con paridad de género”.

Dijo que “insistiremos en esa propuesta, siempre en el marco de la ley. Nunca se hará tabla rasa con la legalidad. Deberemos conciliar posiciones con el Congreso, porque será aquí donde se tendrán que aprobar las normas”, dijo Castillo.

El parlamento peruano está políticamente muy fraccionado y el partido Perú Libre ocupa apenas 37 de las 120 bancas, por lo que el mandatario aspira someter a referéndum la nueva constitución.

Trajeado con una chaqueta de cuello cerrado, en vez del terno con corbata usual de sus predecesores, y con su infaltable sombrero de ala ancha típico del campo en el norte peruano de donde es oriundo, Castillo proclamó que “es la primera vez que nuestro país será gobernado por un campesino”.

El nuevo mandatario, de 51 años, se desempeñó como maestro de escuela, ingresó a la política después de conducir una huelga nacional del magisterio, y anunció que renunciará al pago como jefe de Estado para devengar el salario de un docente.

Otro vistoso anuncio fue que no despachará desde la Casa de Pizarro, el palacio presidencial en el centro de Lima, pues entregará esa edificación al nuevo Ministerio de las Culturas, que reemplazará al actual Ministerio de Cultura.

Con respecto a la minería –de oro y cobre, principalmente-, un pilar de la economía peruana bajo explotación principalmente de firmas extranjeras, Castillo anunció que “pondremos orden, con reglas claras”, y aseguró que es “totalmente falso” que vaya a desencadenar un proceso de expropiaciones.

El nuevo mandatario sostuvo que “es posible realizar cambios al modelo económico respetando la propiedad privada”.

Anunció programas para potenciar la producción agrícola, ganadera y pesquera del país, abriendo nuevos canales de crédito que deberán llegar a los pequeños y medianos productores, y con el incremento en la producción de alimentos buscará alcanzar objetivos de “hambre y desnutrición cero”.

Casi un tercio de los 33 millones de habitantes de Perú viven en la pobreza, y 70 por ciento de quienes trabajan lo hacen en la economía informal.

La pandemia de covid-19 ha castigado fuertemente a este país andino, con más de dos millones de casos y más de 196 000 fallecidos.

Castillo fijó como objetivo “concretar un sistema de salud universal, unificado, gratuito, descentralizado y participativo”, y ofreció que “el Estado asumirá la rehabilitación integral de las víctimas de la violencia sexual”.

Su oferta electoral enfatizó en la necesidad de más y mejor educación –el símbolo de su campaña fue un lápiz- y la sostuvo en su discurso, ofreciendo trabajar por oportunidades para la juventud, “pero los jóvenes que no estudian ni trabajan deben acudir al servicio militar”.

También insistió en su propósito de “sancionar con firmeza y dureza” a quienes queden incursos en actos de corrupción, un delito por el que han sido procesados casi todos sus predecesores en los últimos 30 años.

El jueves 29 Castillo acudirá a una ceremonia en el campo de Ayacucho, donde se libró la batalla que selló la independencia de la América española el 9 de diciembre de 1824. Allí juramentará a su primer ministro, y el viernes 30 en Lima a los restantes integrantes de su gabinete.

A-E/HM

 

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