La pandemia ya retrasó la marcha hacia la Agenda 2030

Motoristas se desplazan por Ciudad Ho Chi Minh, en Vietnam. Las emisiones de carbono ocasionadas en parte por la actividad de transporte se redujeron muy poco durante los meses álgidos de confinamiento por la pandemia, lo que amerita nuevos esfuerzos de reducción, según la Unctad. Foto: Nicolay Likomanov/Unsplash

GINEBRA – La crisis generada por la pandemia covid-19 exacerbó muchos desequilibrios en 2020 y retrasó el progreso hacia la Agenda 2030, de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, según mostró el Pulso ODS divulgado por la Unctad este martes 6.

“Con solo ocho años para la Agenda 2030, y la pandemia poniendo a prueba el sistema global, la orientación basada en hechos es crucial para una política eficaz”, destacó al presentar el Pulso la secretaria general interina de la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), Isabelle Durant.

El Pulso presenta análisis de una serie de indicadores de los ODS y otros relacionados con el comercio, la inversión, la financiación para el desarrollo, la deuda, el transporte y la tecnología.

Lo primero que registró esa evaluación es que la pandemia afectó duramente a economías estructuralmente débiles y vulnerables, como los países menos adelantados (PMA), los países en desarrollo sin litoral (PDSL) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID).

Se revirtieron beneficios socioeconómicos que esos países consiguieron con grandes esfuerzos en las últimas décadas, como la reducción de la pobreza, de acuerdo con el estudio dirigido por la Unctad en su sede en esta ciudad suiza.

En consecuencia, “2021 ha visto el surgimiento de una nueva agenda para el multilateralismo, que pide el acceso igualitario a vacunas y recursos para enfrentar la pandemia y garantizar una recuperación económica más equitativa”, agregó.

Las políticas y estrategias de recuperación “deben enfocarse en reconstruir la resiliencia a los impactos, abordando los desafíos de desarrollo persistentes y emergentes que enfrentan los países en desarrollo”, indicó el texto.

Ente los elementos considerados está el proteccionismo, que ya había comenzado a aumentar antes de que la economía mundial fuera golpeada por la pandemia.

A medida que el comercio disminuyó en la primavera boreal de 2020, muchos gobiernos impusieron barreras a las exportaciones de productos médicos y redujeron los aranceles a las importaciones de productos agrícolas, para maximizar el suministro de bienes críticos a los mercados internos.

El impacto económico resultante tuvo muchas consecuencias. La deuda externa, por ejemplo, creció a un nivel récord en 2020, alcanzando 31 por ciento del producto bruto en las economías en desarrollo, según el Pulso.

Las corrientes de inversión extranjera directa y asistencia oficial para el desarrollo destinadas a los más necesitados (los PMA, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo) siguieron una trayectoria descendente.

Los contratiempos de la economía en 2020, particularmente en la demanda de energía, el turismo y el transporte, provocaron una caída de siete por ciento en las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), la mayor disminución jamás registrada.

Pero aunque batió récords, no fue suficiente para lograr ni siquiera el objetivo más bajo del acuerdo climático de París: se necesitará un recorte de casi ocho por ciento cada año para alcanzar el objetivo de un calentamiento por debajo de 1,5 grados centígrados desde los niveles preindustriales para mediados de siglo.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la caída de las emisiones en 2020 se tradujo en una reducción de solo 0,01 grados centígrados del calentamiento global para 2050.

Las emisiones de CO2 relacionadas con la energía ya habían comenzado a recuperarse en diciembre de 2020, y la Agencia Internacional de Energía espera que crezcan casi cinco por ciento en 2021 con la recuperación en curso de la pandemia.

Otro elemento del Pulso, las ventas de comercio electrónico, ascendieron a 26,7 billones (millones de millones) de dólares en 2019, 30 por ciento del PIB mundial, sumadas desde las grandes ventas a comercios hasta las ventas minoristas.

Con los bloqueos y el aumento del teletrabajo, las ventas minoristas en línea aumentaron tres por ciento en 2020, pero, de las 20 economías con puntuaciones más bajas, 18 eran PMA, “lo que sugiere que no están preparadas para la adopción del comercio electrónico y otras oportunidades de desarrollo asociadas”.

El Pulso también mostró la lejanía como un desafío para el desarrollo sostenible, para ayudar a los países a considerar cómo mitigar la distancia geográfica. Nueve de los 10 países más remotos son pequeños Estados insulares en desarrollo.

La Unctad reivindica que la mayor parte de su cooperación y financiamiento se dirige actualmente al ODS 8, trabajo decente y crecimiento económico, ODS 9, Infraestructura, industria e innovación, ODS 15, Vida de ecosistemas terrestres, y ODS 17, alianzas para lograr los objetivos.

A-E/HM

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