Líderes de varias religiones claman por equidad en la vacunación

Vista de la catedral de Canterbury, Reino Unido, cuyo arzobispo, Justin Welby, primado de la iglesia anglicana, encabeza la lista de firmantes de una declaración multirreligiosa en favor de una distribución equitativa de vacunas en todo el mundo. Foto: Hans Musil/Wikipedia

GINEBRA – Responsables de varias de las religiones más extendidas en el mundo pidieron que los principales líderes mundiales se movilicen para generar acceso equitativo, en todos los países, a las vacunas contra la covid-19, en una declaración conjunta divulgada este lunes 24 desde esta ciudad suiza.

“Estamos en un punto de inflexión y hay una elección. El mundo de los próximos 10 años puede ser uno de mayor justicia, abundancia y dignidad, o puede ser uno de conflicto, inseguridad y pobreza”, plantearon los prelados.

Titulares de varias agencias del sistema de Naciones Unidas, así como de la Cruz Roja y la Federación Internacional de Entidades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, acompañaron la declaración.

El texto pide que se garantice “el acceso equitativo a las vacunas entre países, proporcionando vacunas, compartiendo conocimientos y experiencia, y financiando por completo el acelerador de acceso a las herramientas covid-19 (ACT)”.

El mecanismo ACT reúne a gobiernos, la Organización Mundial de la Salud (OMS), empresas e instituciones filantrópicas, para acelerar la producción y distribución equitativa de vacunas y tratamientos para enfrentar la actual pandemia.

La declaración coincide con un trabajo del Fondo Monetario Internacional (FMI) según el cual la pandemia puede frenarse si, con un programa inmediato que costaría 50 000 millones de dólares, se vacuna a 40 por ciento de la población mundial este año y se llega a 60 por ciento en el primer semestre de 2022.

La OMS registró que casi 90 por ciento de las vacunas se han aplicado en los países del Grupo de los 20 (economías industrializadas y emergentes), y muy pocas en las naciones en desarrollo. Hasta abril solo dos por ciento de la población africana había sido vacunada, según el FMI.

Los prelados piden que se garantice “acceso equitativo a las vacunas dentro de los países, asegurando que todos los sectores de la población estén incluidos en los programas de distribución y vacunación, independientemente de quiénes sean o dónde vivan, incluidas las comunidades estigmatizadas y marginadas”.

También solicitan “apoyar a los países financiera, política y técnicamente para garantizar que frenar el covid-19 no sea un objetivo independiente, sino un elemento importante de una estrategia de salud más amplia, implementada junto con las comunidades para lograr mejoras a más largo plazo en la salud”.

Según su texto, la crisis expuesta por la pandemia “nos ha llevado a reflexionar sobre las injusticias más prolongadas que se han perpetuado en partes del mundo donde la pandemia es otra capa más de miseria, inestabilidad y malestar”.

Coincidieron en que “en 2021 la economía mundial se enfrenta a la peor recesión desde 1945. Para algunos países, esto aumentará drásticamente la pobreza y el sufrimiento. Para otros, significa hambre y muerte. Las consecuencias de la pandemia nos acompañarán durante mucho tiempo”.

Las primeras firmas de la declaración son las del arzobispo de Canterbury, Justin Welby, primado de la Iglesia de Inglaterra, y Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Igualmente las del obispo Iván Abrahams, secretario del Consejo Metodista Mundial, del patriarca ecuménico ortodoxo Emmanuel de Calcedonia, y del reverendo Chris Ferguson, secretario general de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas.

Suscriben el gran rabino David Rosen, copresidente de Religiones por la Paz, el jeque Ahmed al-Tayeb, gran imán de la universidad islámica Al-Azhar, el cardenal Peter Turkson, prefecto del dicasterio católico para la promoción del desarrollo humano, y el reverendo Martin Junge, titular de la Federación Luterana Mundial.

También Azza Karam, secretaria general de la plataforma Religiones por la Paz, y Francesco Rocca, presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Les acompañaron Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, y Henrietta Fore, directora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Su llamado insistió en que “es hora de un liderazgo decisivo. Los países y organizaciones de todo el mundo tienen una oportunidad única en una generación para abordar la desigualdad global y revertir algunas de las consecuencias del año pasado”.

“Al hacerlo, traerán esperanza no solo para los más pobres del mundo, sino para todos nosotros”, concluyeron los líderes religiosos.

A-E/HM

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