La ONU pide proteger a los migrantes en el Mediterráneo

La Guardia Costera de Libia intercepta un bote con migrantes africanos que se dirigen a las costas del sur de Europa, una travesía que solo este año ya cobró más de 500 vidas y comporta, para los sobrevivientes, malos tratos tanto si llegan a puertos europeos como si son devueltos a Trípoli. Foto: Neeske Beckmann/SeaWatch

GINEBRA – Los africanos que tratan de llegar a Europa cruzando el Mediterráneo central desde Libia enfrentan “horrores inimaginables”, por lo que se necesitan “canales de migración seguros, accesibles y regulares”, planteó este lunes 31 la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Bachelet dijo que “compartimos el objetivo común de asegurarnos de que ninguna persona se vea obligada a poner a su familia en barcos que no están en condiciones de navegar, o a arriesgar sus vidas en la búsqueda de seguridad y dignidad”.

“Pero la respuesta no puede consistir simplemente en impedir las salidas desde Libia o hacer que sus viajes sean más desesperados y peligrosos”, agregó la comisionada desde la oficina que dirige (Acnudh) en esta ciudad suiza.

Un nuevo informe de Acnudh indicó que entre enero de 2019 y diciembre de 2020, al menos 2239 migrantes murieron intentando atravesar la parte central del mar Mediterráneo, cruzando sobre todo desde Libia hasta Italia o Malta.

Y en lo que va de 2021 ya han muerto más de 500 personas.

El informe apela a las autoridades libias, los Estados miembros y otras instituciones de la Unión Europea, además de otros agentes relevantes, para que adopten “medidas enérgicas y eficaces para desplegar operaciones de búsqueda y rescate”.

En particular, piden apoyo para el trabajo de las organizaciones no gubernamentales humanitarias (como la alemana Sea Watch, la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras), y adoptar un plan común, basado en los derechos humanos, para el desembarco oportuno de todas las personas que son rescatadas en el mar.

El informe recogió testimonios como el de Asma (nombre ficticio, para su protección), joven embarazada procedente de Burkina Faso, quien no solo dio a luz en condiciones peligrosas dentro de un bote, sino que su pareja cayó al mar y pereció cuando en medio de una tormenta una ola sacudió la embarcación.

“Otras personas de ese bote también murieron. Se nos acabó la comida y el agua.  Muchos, incluidos niños, tenían tanta sed que tuvieron que beber agua del mar.  Dos de los niños cayeron gravemente enfermos y murieron”, narró Asma.

Si no hay tormenta, puede aparecer la Guardia Costera de Libia, la cual, según el reporte, aplica “un modelo de comportamiento temerario y violento», que incluye disparos contra o cerca de embarcaciones con migrantes, choques contra estos botes, violencia física contra migrantes y el uso de lenguaje amenazante o racista.

“Esa gente tiene una falta absoluta de humanidad”, dijo a los oficiales de Acnudh un hombre de 25 años, Abdul, quien realizó cuatro intentos por separado de salir de Libia en bote antes de llegar a Europa. “Les da igual si vives o mueres”, afirmó.

Una unidad de la Guardia Costera interceptó su embarcación y la embistió, hizo que volcara y los 42 supervivientes fueron devueltos a la fuerza a Libia.

“Fui golpeado por los guardias y solamente me dieron comida una vez al día. Finalmente y después de 25 días, conseguimos escapar. Me rompí una pierna.  Algunos otros fueron tiroteados por los guardias y murieron”, dijoAbdul.

Abdul finalmente llegó a Malta, en su cuarto intento. Pasó 29 horas en el mar antes de que el bote fuera finalmente rescatado por una organización no gubernamental de búsqueda y rescate.

La llegada a las costas de Europa no supone necesariamente el fin de la pesadilla: si lo consiguen, a menudo enfrentan detenciones, la amenaza de deportación, condiciones de vida inadecuadas, y obstáculos para recibir ayuda en alimentos, vivienda y atención médica.

“Hoy no hay Europa para vosotros”, fue lo primero que oyó Moussa, un hombre de Costa de Marfil, a su llegada a Malta.  Su bote con 80 migrantes fue divisado por helicópteros europeos, y posteriormente interceptado por la guardia libia.

Otras dos personas que iban en el mismo bote describieron maniobras de un barco de las Fuerzas Armadas de Malta para impedirles llegar a la costa. Relataron cómo las autoridades maltesas les dijeron que tenían tres opciones: volverse a Libia, continuar hasta Lampedusa, en Italia, o llegar a Malta y ser detenidos a su llegada.

Daraja, una mujer nigeriana cuya solicitud de asilo fue rechazada, madre soltera con dos hijos jóvenes, no sabe qué futuro le espera. “Me siento como si hubiera salido del infierno para llegar a una situación incierta. Pensaba que mi viaje llegaba a su fin y que iba a encontrar un lugar seguro en Europa”, narró.

Bachelet, quien también fue presidenta de Chile en dos oportunidades (2006-2010 y 2014-2018) pidió “canales de migración que sean suficientemente seguros, accesibles y regulares”, con reformas urgentes a las políticas y prácticas de búsqueda y rescate, tanto de la parte libia como de la europea.

A-E/HM

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