EEUU protege a Israel con veto tras veto en el Consejo Seguridad 

El humo de un ataque aéreo de Israel se eleva sobre la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. Foto: Eyad El Baba / Unicef
El humo de un ataque aéreo de Israel se eleva sobre la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. Foto: Eyad El Baba / Unicef

NACIONES UNIDAS – El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), su órgano político más poderoso, ha permanecido en gran medida silencioso o ineficaz en la resolución del  conflicto armado de más larga data en Medio Oriente, que involucra a israelíes y palestinos. Y lo vuelve a hacer ante la mortífera escalada actual del enfrentamiento.

Varios intentos de condenar a Israel por sus excesos se han visto frustrados por las sucesivas administraciones estadounidenses, que han ejercido el poder de veto en el Consejo de Seguridad para proteger a uno de sus principales  Estado clientelar: Israel.

La supervivencia de ese país ha dependido en gran medida de los miles de millones de dólares de ayuda económica y militar de Estados Unidos, de los sistemas de armamento de última generación y de las subvenciones militares directas repartidas sin costo para el gobierno de Tel Aviv.

Stephen Zunes,  catedrático de Estudios de Medio Oriente en la estadounidense Universidad de San Francisco, dijo a IPS que Washington ha vetado no menos de 45 resoluciones críticas con Israel, “haciendo así que el Consejo de Seguridad sea efectivamente impotente”.

Ningún otro Estado de los otros cinco miembros del CSNU “ni siquiera se acerca” a tantos vetos de Washington para defender sus políticas y ataques contra Palestina y los palestinos, aseguró este especialista que ha escrito extensamente sobre la política y decisiones del directorio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

China, Francia, Reino Unido y Rusia son los otros cuatro miembros permanentes y con poder de veto del CSNU, a los que se suman otros 10 miembros rotatorios, en un virtual directorio de la ONU donde han fracasado hasta ahora todos los intentos por ampliarlo y hacerlo más abierto e igualitario.

En enero de 2017, señaló Zunes, una abrumadora mayoría bipartidista  del legislativo Congreso estadounidense aprobó una resolución que se opone a la participación de las Naciones Unidas en la cuestión de Israel y Palestina.

En esa decisión legislativa se subraya que todos los asuntos vinculados al tema deben resolverse solo mediante diálogos bilaterales entre los israelíes y los palestinos, incluso sobre los territorios ocupados ilegalmente por Tel Aviv.

Una posición a la se ha ceñido el presidente Joe Biden durante el estallido de una nueva confrontación este mes.

Por ello, para Zunes es poco probable que la administración de Biden permita que se apruebe cualquier resolución en el CSNU que critique los ataques israelíes en Jerusalén Este o Gaza, incluso si se compensa con una crítica a las acciones palestinas, ya que, en opinión de Washington, toda acción militar de Israel es, por definición, “defensa propia”.

A principios de la segunda semana de mayo, un portavoz del Departamento de Estado defendió los ataques aéreos israelíes en una concurrida zona urbana de la Franja de Gaza alegando que “todo Estado tiene derecho a la autodefensa”.

Ante las repreguntas de los periodistas, el portavoz no estuvo dispuesto a reconocer, incluso en el plano teórico,  que los palestinos también tienen derecho a la autodefensa, recordó Zunes, quien también es columnista y analista principal de la publicación internacional Foreign Policy in Focus.

Biden se mantuvo dentro del libreto de los presidentes estadounidenses, cuando el martes 11 dijo que espera que las tensiones israelí-palestinas se “reducirían más pronto que tarde”, al mismo tiempo que remarcó que “Israel tiene derecho a defenderse, cuando hay miles de cohetes volando hacia su territorio”.

Ciudadanos palestinos en una calle con sus edificios derruidos por ataques aéreos de Israel. Foto: UNRWA
Ciudadanos palestinos en una calle con sus edificios derruidos por ataques aéreos de Israel. Foto: UNRWA

En las declaraciones públicas, tanto el presidente como sus colaboradores han ignorado los s letales ataques aéreos israelíes con aviones de combate suministrados por Estados Unidos, que hasta ahora han matado al menos a 67 palestinos, entre ellos mujeres y niños, al tiempo que han convertido casas y edificios en escombros, incluido un edificio de oficinas de 12 plantas.

En Estados Unidos, el lobby israelí sigue siendo tan poderoso que pocos políticos estadounidenses se atreven a desafiar al Estado judío o criticar sus reiteradas violaciones de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Pat Buchanan, asesor principal de tres presidentes de Estados Unidos y dos veces candidato a la nominación presidencial republicana, describió en una ocasión al Congreso de Estados Unidos como “territorio ocupado por Israel”, por su apoyo ciego e implacable a Israel, lo que da alas a Tel Aviv para la violación sistemática del derecho internacional y de los derechos palestinos.

Mientras tanto, según la cadena de noticias CNN, los disturbios y los violentos enfrentamientos entre ciudadanos árabes y judíos han creado destrucciones en varias ciudades israelíes, que también han sufrido ataques de cohetes desde la Franja de Gaza.

Los militantes del grupo Fatah en Gaza han disparado más de 1000 cohetes contra Israel desde que comenzó la nueva y creciente ronda de violencia, a lo que Tel Aviv ha respondido con devastadores ataques aéreos contra Gaza.

Simon Adams, director ejecutivo del Centro Global para la Responsabilidad de Proteger (R2P), dijo a IPS que la situación en los Territorios Palestinos Ocupados se ha dejado enconar y pudrir durante al menos una generación.

En el pasado, dijo, Estados Unidos utilizó habitualmente su veto para dar cobertura política a Israel, haciendo que el Consejo de Seguridad de la ONU fuera irrelevante.

“La nueva administración de Biden debe dejar claro que Estados Unidos no volverá a ofrecer excusas diplomáticas para las violaciones del derecho internacional por parte de Israel, su castigo colectivo a la población civil o sus políticas de apartheid”, dijo.

De lo contrario, “el Consejo de Seguridad de la ONU se quedará al margen viendo cómo otra guerra sin sentido mata a civiles israelíes y palestinos”, declaró  Adams, antiguo miembro del movimiento internacional contra el apartheid y del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica.

Por su parte, Zunes recordó las Naciones Unidas y prácticamente toda la comunidad internacional reconocen que Jerusalén Este es un territorio bajo ocupación beligerante extranjera, por ello “responder a la escalada de violencia es algo que compete al Consejo de Seguridad”.

Sin embargo, desde 1993, Estados Unidos ha bloqueado, ya sea mediante una amenaza de veto o un veto directo, todas las resoluciones del Consejo de Seguridad  que han incluido críticas a las acciones ilegales israelíes en Jerusalén, en los territorios ocupados o Gaza y Cisjordania.

Fue bajo la administración del demócrata Bill Clinton (1993-2001)cuando Estados Unidos comenzó a reconocer informalmente a la Jerusalén Oriental ocupada como parte de Israel y a bloquear las resoluciones del Consejo de Seguridad que ratificaban a la gran Jerusalén Oriental como territorio ocupado.

Mientras tanto, una “Alerta de Atrocidad” emitida por el Centro Global para la Responsabilidad de Proteger, dijo que Israel ha controlado Jerusalén Oriental desde la guerra de 1967, “desatendiendo  el artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra prohíbe a una potencia ocupante transferir partes de su población civil a un territorio ocupado”.

Jahaan Pittalwala, analista de investigación del Centro Global para la Responsabilidad de Proteger, afirmó que “los desalojos forzosos de familias palestinas de Jerusalén Oriental tienen su origen en las políticas de apartheid del gobierno israelí. El traslado ilegal de colonos israelíes a territorio ocupado puede constituir un crimen de guerra”.

El viernes 7 de mayo, con las tensiones en Jerusalén a flor de piel, las fuerzas de seguridad israelíes irrumpieron en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa mientras decenas de miles de fieles terminaban sus oraciones durante el mes sagrado musulmán del Ramadán.

En los enfrentamientos generados por esa acción, las autoridades israelíes dispararon balas de goma y granadas de aturdimiento contra los manifestantes palestinos que lanzaban piedras.

La situación se agravó aún más cuando las fuerzas israelíes llevaron a cabo otra incursión en la mezquita de Al-Aqsa, uno de los lugares más sagrados del Islam.S

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, más de 1000 palestinos resultaron heridos entre el 7 y el 10 de mayo durante esos operativos. También resultaron heridos al menos 17 policías israelíes.

El 11 de mayo, dos relatores especiales de la ONU emitieron una declaración conjunta en la que afirmaron que “las recientes escenas en las que la policía y las fuerzas de seguridad israelíes han atacado a grandes multitudes de residentes y fieles palestinos no hacen más que intensificar una atmósfera profundamente incendiaria en la ciudad”.

“Una respuesta militarizada a las protestas civiles contra las prácticas discriminatorias no hace sino profundizar las divisiones sociales”, alertaron los relatores especiales.

T: MF / ED: EG

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