Opinión

Anteponer las personas a los beneficios para avanzar contra la covid

Este es un artículo de opinión de Jomo Kwame Sundaram, exprofesor de economía que fue secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico y recibió el premio Wassily Leontief por promover un pensamiento económico sin fronteras.

En Bamako, en Mali, se ha puesto en marcha un programa de vacunación contra la covid, con 396 000 dosis suministradas por el mecanismo Covax. Foto: Seyba Keïta / Unicef
En Bamako, en Mali, se ha puesto en marcha un programa de vacunación contra la covid, con 396 000 dosis suministradas por el mecanismo Covax. Foto: Seyba Keïta / Unicef

KUALA LUMPUR – Se espera que millones de personas mueran debido al retraso o a la imposibilidad  en acceder a las pruebas, los tratamientos, los equipos de protección personal y las vacunas contra la covid-19. Se necesita desesperadamente la cooperación urgente para salvar vidas y medios de subsistencia para todos.

Apartheid de las vacunas

Hasta ahora, los países ricos han comprado la mayor parte de las vacunas disponibles. A mediados de abril, los países ricos habían recibido más de 87% de los más de 700 millones de dosis de vacunas disponibles en todo el mundo, mientras que los países pobres solo habían recibido 0,2 %.

Una cuarta parte de la población de los primeros había sido vacunada, frente a una de cada 500 de los segundos. A mediados de mayo, se había vacunado a menos de una duodécima parte de la población mundial, y 10 países ricos recibieron las cuatro quintas partes de las dosis. La vacuna de Pfizer llega principalmente a los ricos del mundo.

A pesar de la promesa de su director general, Alberto Bourla, de garantizar que los países más pobres tengan el mismo acceso que el resto del mundo, los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirman que Pfizer ha hecho realmente poco por los pobres del mundo.

Jomo Kwame Sundaram
El autor, Jomo Kwame Sundaram

Después de haber prometido anteriormente no sacar provecho de la pandemia, Moderna, que nunca ha obtenido beneficios en una década y sin otros ingresos, ha decidido sacar provecho de su vacuna. Johnson & Johnson y AstraZeneca se han comprometido a no obtener beneficios de la venta de vacunas durante la pandemia.

Beneficios de Pfizer

Según un artículo de The New York Times, el gigante farmacéutico estadounidense Pfizer optó por beneficiarse anticipadamente de las vacunas de covid-19, rechazando la decisión de los desarrolladores rivales de no obtener beneficios durante la pandemia.

En el primer trimestre de 2021, Pfizer vendió vacunas por valor de 3500 millones de dólares, su mayor fuente de ingresos. Las ventas de vacunas están superando rápidamente al medicamento para el colesterol de Pfizer, Lipitor, que vendió unos 125 000 millones de dólares en los últimos 15 años.

Pero los beneficios de las ventas de vacunas se han ocultado deliberadamente. Estados Unidos paga 19,50 dólares por cada dosis de Pfizer, mientras que Israel pagó más de 50 % por encima para acelerar la vacunación de sus ciudadanos. La segunda semana de mayo, la Unión Europea aceptó pagar más que antes por sus vacunas.

Pfizer obtuvo 9600 millones de dólares de beneficios en 2020, antes de que los ingresos por vacunas fueran significativos. Ya muy rentable, Pfizer no necesitó ni aceptó fondos federales estadounidenses en el marco de la Operación Warp Speed, la asociación público-privada promovida por el gobierno  de Washington para acelerar el desarrollo de vacunas.  Pero su socio en el desarrollo de vacunas, BioNTech, recibió mucho apoyo del gobierno alemán.

El director general Bourla firmó el compromiso de la Mesa Redonda de Negocios de 2019 de servir a una serie de partes interesadas, no solo a los accionistas. Pfizer incluso se unió en enero de 2021 al Fondo de Acceso Global a las Vacunas Covid-19 (Covax, en inglés).

Con sus ventas mayoritariamente a los países ricos, en abril, Pfizer ganaba alrededor de 900 millones de dólares en beneficios antes de impuestos por el comercio de las vacunas.

Pfizer proyecta ahora 26 000 millones de dólares en ingresos este año por las ventas de vacunas anticovid, en lugar de su proyección anterior de 15 000 millones de dólares. Ahora espera un flujo de masivo de ingresos masivo con la categorización de la covid como endémica,  lo que requiere vacunas de refuerzo. En consecuencia, la empresa está cambiando su estrategia comercial.

Lo que exige la pandemia

La rápida mutación del coronavirus causante de la covid, casi exponencial, no solo preocupa a los pueblos y naciones pobres, que quedan muy atrás. Contener la pandemia exige vacunar a todo el mundo lo antes posible.

Varias mutaciones del virus son más contagiosas, algunas más mortales que el original y otras más resistentes a los tratamientos o vacunas existentes. Aunque los desarrolladores de vacunas de ARNm creen que pueden modificarse rápidamente contra las nuevas variantes, hay un acuerdo general sobre la necesidad urgente de frenar el contagio.

Desde 1995, las patentes se protegen internacionalmente mediante un tratado dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic). El acuerdo Adpic impide que los gobiernos concedan licencias para fabricar un producto patentado sin el consentimiento expreso del titular de la patente.

Pero ahora, la mayoría de los miembros de la OMC apoyan una exención temporal para las pruebas, tratamientos, vacunas, diagnósticos y otras tecnologías de anticovid. Aunque la exención se ha hecho más urgente a medida que el número de víctimas de la pandemia aumenta rápidamente, esa posibilidad sigue bloqueada en la OMC.

La transferencia de tecnología es necesaria

La exención es legalmente necesaria para el progreso, pero no es suficiente. Se necesita mucho más para vacunar urgentemente al mundo. La producción de vacunas también se ha visto limitada por la negativa de las empresas a compartir conocimientos y tecnología.

Incluso cuando las empresas se han beneficiado de las subvenciones gubernamentales y de la investigación pública, los monopolios privados tienen pocos incentivos para suministrar rápidamente muchas más vacunas de forma asequible. Es evidente que es necesario facilitar y, si es necesario, exigir la transferencia de conocimientos y tecnología.

Ni una sola de las principales empresas farmacéuticas o de vacunas se ha sumado a la iniciativa del Acceso Mancomunado a la Tecnología contra la Covid-19 (C-TAP) de la OMS para compartir esos conocimientos. Las licencias y los conocimientos técnicos para producir vacunas se han negado a muchos fabricantes potenciales, incluso a los que disponen de las instalaciones necesarias.

La investigación básica y aplicada financiada por los contribuyentes ha sido esencial para el desarrollo de las vacunas contra la covid. Por ejemplo, la tecnología patentada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos es necesaria para fabricar vacunas de ARNm, y Pfizer utiliza la licencia de BioNTech.

Tras señalar que la administración de Joe Biden ya ha convencido a Johnson & Johnson para que comparta su tecnología con Merck para impulsar la producción nacional de su vacuna de dosis única, la prestigiosa catedrática india Jayati Ghosh sugiere que se podría presionar a otras empresas que se han beneficiado del apoyo público para que hagan lo mismo.

«Moderna… ya ha declarado que no hará valer su patente. Pero …su vacuna utiliza algunos conocimientos de los que obtuvo la licencia (pagada) de otras empresas, que a su vez podrían demandar a cualquier otro productor que utilice la misma tecnología.  La exención de los Adpic eliminaría estas amenazas legales, lo que permitiría aumentar rápidamente la producción», indica.

Lo que el mundo necesita ahora

La actual generación de vacunas contra la covid solo mitiga la gravedad de las infecciones, en lugar de erradicar la enfermedad, como ocurre con la poliomielitis o la viruela, argumenta la presidenta del Centro de Estudios y Planificación Económicos de la Universidad Jawaharlal Nehru, en Nueva Delhi.[related_articles]

Por lo tanto, a su juicio, nuestro mundo está atrapado en una espiral aparentemente interminable de desarrollo de vacunas para ponerse al día con nuevos refuerzos para mitigar las nuevas amenazas percibidas.

Para lograr un avance real, el mundo necesita desesperadamente la cooperación, no solo entre los investigadores que trabajan para los desarrolladores de vacunas que compiten entre sí, sino también entre los gobiernos que pueden y deben poner fin al prolongado genocidio y a la mayor catástrofe en la que se encuentra el mundo.

Ghosh advierte que «los fabricantes privados de vacunas tienen pocos incentivos financieros para satisfacer las necesidades mundiales actuales», al mismo tiempo que defiende la producción pública en Estados Unidos y en otros países.

Cita un informe de una organización de defensa de la salud, para sostener que «el gobierno de de Estados Unidos puede construir una instalación para tener suficiente capacidad de fabricación de vacunas de ARNm para inmunizar a todo el mundo en un año, y cada dosis costaría solo dos dólares».

Está claro que es necesario compartir conocimientos y trabajar juntos para acelerar la innovación.

Como los gobiernos han pagado, directa e indirectamente, por el desarrollo de vacunas, ahora pueden acelerar rápidamente los avances necesarios. Anteriormente, sugerí que se utilizara la ley Bayh-Dole de 1980, pero de hecho, esto está específicamente excluido por el contrato del gobierno estadounidense con Moderna.

En su lugar, el economista estadounidense Dean Baker, cofundador y codirector del Centro de Investigación en Economía y Política,  que la sección 1498 del código comercial de Estados Unidos proporciona la autoridad legal necesaria.

Así, los conocimientos tecnológicos necesarios, incluidos los secretos comerciales o industriales, pueden ser comprados o asegurados de otra manera por las autoridades gubernamentales.

T: MF / ED: EG

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