La educación ya perdió dos tercios de un año académico

Más de 800 millones de estudiantes resultaron perjudicados por los largos cierres de sus centros de enseñanza en 2020 y todavía las escuelas permanecen totalmente cerradas en 31 países. Foto: Unesco
Más de 800 millones de estudiantes resultaron perjudicados por los largos cierres de sus centros de enseñanza en 2020 y todavía las escuelas permanecen totalmente cerradas en 31 países. Foto: Unesco

Las escuelas siguen completamente cerradas en 31países y los horarios académicos reducidos en otros 48, al cabo de un año de pandemia covid-19 que todavía afecta a más de la mitad de la población estudiantil mundial, al menos 800 millones de alumnos, destacó la Unesco en un informe difundido este lunes 25.

El cierre completo de las escuelas, en promedio 3,5 meses (14 semanas), se elevó a 5,5 meses o 22 semanas en zonas especialmente localizadas ante la pandemia, lo que equivale a dos tercios de un año académico, según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

La duración de los cierres varía mucho según la región, desde cinco meses (20 semanas), como promedio de escuelas completamente cerradas en los países de América Latina y el Caribe, hasta dos meses y medio (10 semanas) en Europa, y sólo un mes en Oceanía.[pullquote]3[/pullquote]

Se observan variaciones regionales similares cuando se tienen en cuenta los cierres localizados. La duración de los cierres completos y localizados superó los siete meses (29 semanas) de media en América Latina y el Caribe, en comparación con la media mundial de cinco meses y medio (22 semanas).

La directora de la Unesco, Audrey Azoulay, dijo que “los cierres prolongados y repetidos de los centros educativos tienen un creciente coste psicosocial para los estudiantes, aumentando las pérdidas de aprendizaje y el riesgo de abandono escolar, lo que afecta de forma desproporcionada a los más vulnerables”.

“El cierre total de las escuelas debe ser, por tanto, el último recurso, y su reapertura en condiciones de seguridad, una prioridad”, resumió la responsable.

La Unesco reconoció que los gobiernos se han esforzado en reducir al mínimo los cierres a nivel nacional -de 190 países durante el peor momento en abril de 2020 a 31 naciones en la actualidad -en favor de cierres parciales y/o locales.

Hoy en día, las escuelas están totalmente abiertas en 101 países.

Lo que ha distinguido a la covid de todas las demás crisis es que ha afectado a niños y jóvenes estudiantes en todas partes y al mismo tiempo.

Los estudiantes y profesores se encontraron lidiando en 2020 con una tecnología de conferencias desconocida, una experiencia que muchos encontraron difícil de afrontar, pero que era, para muchos que vivían encerrados, la única forma de garantizar que cualquier tipo de educación pudiera continuar.

Sin embargo, para millones de niños, la idea de un aula virtual en línea es un sueño inalcanzable. La Unesco señaló en abril del año pasado que, según sus datos, unos 830 millones de estudiantes no tenían acceso a una computadora.

En los países de bajos ingresos, como los de África subsahariana, el panorama resultó más sombrío pues en esa región 90 por ciento de los estudiantes no tiene computadora en su hogar y 82 por ciento no podía costearse el acceso a internet.

A ese respecto, la Unesco señaló que incluso antes de la crisis de la covid “solo uno de cada cinco países demostraba un fuerte compromiso con la equidad en la educación a través de sus mecanismos de financiación”, y hay “pocos indicios de fuerte preocupación al respecto” en el marco de las respuestas ante la pandemia.

Según sus datos, el sector solo recibe 0,78 por ciento de los paquetes de ayuda en todo el mundo, y se estima que la ayuda a la educación pueda disminuir en 12 por ciento como consecuencia de la pandemia.

La covid también puede aumentar el déficit de financiación de la educación en un tercio, hasta alcanzar los 200 000 millones de dólares anuales en los países de ingresos bajos y medios, lo que representa cerca de 40 por ciento del costo total de esta actividad.

Por contraste, la Unesco destaca que “la inversión inicial en programas de recuperación ahorrará dinero en el futuro, reduciendo en 75 por ciento el costo de la reparación de los daños causados por la covid-19”.

Azoulay dijo que “necesitamos un paquete de recuperación adecuadamente financiado para reabrir las escuelas de forma segura, dirigiéndonos a los más necesitados y volviendo a encarrilar la educación para la generación covid-19”.

Adicionalmente, para permitir un regreso seguro a la escuela, la Unesco ha pedido que los 100 millones de docentes y educadores del mundo tengan prioridad en las campañas de vacunación.

A-E/HM

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