Caribe trata de “no perder terreno” en reunión climática de ONU

Erosión costera en Antigua. Aun las que no tienen construcciones sufren un proceso de erosión, dijo la directora de ambiente Diann Black-Layne. Crédito: Desmond Brown/IPS.
Erosión costera en Antigua. Aun las que no tienen construcciones sufren un proceso de erosión, dijo la directora de ambiente Diann Black-Layne. Crédito: Desmond Brown/IPS.

Diann Black-Layne creció en un hogar monoparental con nueve hermanos en la pequeña isla caribeña de Antigua. Pero no le impidió disfrutar de la vida, sin problemas, según recordó. Para ella era un paraíso.

Pero aquel edén desapareció en 1979, cuando el huracán David, entonces considerado como la peor tormenta que había golpeado al Caribe, llegó rugiendo, seguido 10 años después por Hugo.

Desde 1995, Antigua y Barbuda soportó la furia de otros cinco huracanes.

“Mi mamá, que me lleva 20 años, solo experimentó un huracán y yo ya viví nueve”, contó Black-Layne a IPS, ahora directora de ambiente de Antigua y Barbuda.

La también representante de su país para el cambio climático, añora el paraíso en el que creció, pero es consciente de que el ambiente de su niñez desapareció para siempre.

“Las playas se erosionan, aun las que no tienen construcción. Tenemos intrusión de agua salada, cada vez más calor y a los agricultores les cuesta mucho producir. Ahora, todo es muy diferente”, remarcó.

Antigua y Barbuda tiene 89.000 habitantes y la gente sabe que pasa algo con el clima, pero para la mayoría la 19 Conferencia de las Partes (COP 19) de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), que se desarrolla entre el 11 y el 22 de este mes en esta capital de Polonia, es solo otra ronda de conversaciones.

“Solo se enfocan en que sus casas estén preparadas para cuando haya una tormenta y es todo lo que les importa ahora, asegurarse de tener dinero suficiente para pagar el seguro, que puede ascender a entre 10 y 20 por ciento del pago mensual de la hipoteca”, señaló Black-Layne.

“Yo entiendo lo que pasa y por eso dejé a mis tres hijos y a mi esposo para venir aquí” a Varsovia, apuntó.

Black-Layne tiene claro qué quiere lograr en las negociaciones, no solo para Antigua y Barbuda, sino para todos los pequeños estados insulares en desarrollo del Caribe.

“Antigua ya está pagando por la adaptación y le cuesta mucho dinero. Decimos que debemos estar en el mismo nivel de lo que paga un ciudadano de Estados Unidos o de la Unión Europea por la adaptación. Nuestras tasas de interés son mucho más altas, dos o tres veces más de lo que pagaría un estadounidense”, señaló.

“Necesitamos tener acceso a capital a la misma tasa a la que ellos acceden. Eso aliviaría la presión de forma notable y es posible. Por eso ahora negociamos en el marco de la CMNUCC. Esa es la clave”, arguyó.

Denis Antoine, embajador de Granada y representante permanente ante las Naciones Unidas, dijo a IPS que la delegación del Caribe presenta en las negociaciones un “frente unido” para promover temas de interés para la región como la construcción de capacidades, la financiación para el desarrollo, la mitigación y la adaptación.

También subrayó la necesidad de fondos para hacer frente al cambio climático y de que los países más ricos cumplan con sus compromisos para que los pequeños estados insulares en desarrollo tengan la oportunidad de desarrollar sus economías.

“No emitimos los gases invernadero. No somos los culpables, pero nos vemos obligados a gastar nuestros propios recursos, para nosotros representa una doble sanción”, subrayó Antoine en diálogo con IPS.

“Nos gustaría que los países más ricos tuvieran una mayor voluntad de cumplir su promesa y nos aseguraremos de no retroceder respecto de la posición que teníamos cuando llegamos a la COP-19. Estamos aquí para asegurarnos de que no perdemos terreno”, añadió.

John Ashe, presidente de la Asamblea General de la ONU y también antiguano, dijo en la inauguración del primer segmento de alto nivel de la COP 19 que el pronóstico era lúgubre.

“Y si usamos los mismos argumentos y las mismas tácticas dilatorias, las perspectivas serán aún peores”, remarcó; también pidió a las partes que aseguren la concreción de un acuerdo para 2015 y que sea “integral y obligatorio para todos”. Para evitar dejar para el final el último intento, los urjo a comenzar aquí y ahora en Varsovia las serias consideraciones.

“Entramos en una época de súper tormentas, y los destrozos y tragedias humanas que dejan las tormentas y tifones forman parte de nuestra vida cotidiana”, apuntó. “Pero nosotros, en esta habitación, no tenemos que acostumbrarnos nunca jamás”, añadió Ashe.[related_articles]

Pero apenas unas horas después de la presentación de Ashe, el Grupo de los 77 países en desarrollo y China abandonaron las negociaciones por las pérdidas y daños porque el borrador del documento de las negociaciones era insuficiente para cubrir las necesidades de los países vulnerables.

“Mientras Filipinas sigue contando el costo de la pérdida de vidas y sustento dejado por el tifón Haiyan, apelamos no solo a la simpatía de los gobiernos del mundo, sino también a la solidaridad mediante su apoyo el acuerdo institucional para atender las pérdidas y daños”, indicó Voltaire Alferez, coordinador nacional de Aksyon Lima.

La organización, una red de más de 40 entidades de la sociedad civil, también criticó a los países ricos, que motivaron el malestar en las últimas conversaciones sobre el tema de pérdidas y daños.

A pesar del empeño de algunas naciones ricas, el Caribe toma la iniciativa en algunas áreas. Black-Layne dijo a IPS que Antigua y Barbuda, al igual que muchos otros países, sufrieron varias tormentas tan seguido que aprobaron algunas de las mejores pautas en materia de construcción de la región.

“Para nosotros es un logro. El huracán Luis, una tormenta de categoría dos, golpeó el país en 1995 y se quedó durante dos días, durante los cuales destruyó 90 por ciento de las viviendas, y solo de pensarlo se me pone la piel de gallina porque lo recuerdo”, rememoró.

“La historia resultó un éxito porque al año siguiente llegó una tormenta de categoría tres y tuvimos 10 por ciento de daños. En ese tiempo pudimos recuperarnos, reconstruir viviendas y lo hicimos mucho mejor”, destacó.

 

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