Mujeres temen parir en hospitales del interior de Armenia

Un decreto del gobierno de Armenia, que prohíbe a las mujeres embarazadas que no residan en esta capital recibir atención gratuita durante el parto, causa malestar en la zona periférica.

Con el fin de aumentar la población, el Estado se hizo cargo hace tiempo del costo de la atención del parto en Armenia. Pero las mujeres de otras partes del país suelen desplazarse hasta Ereván en busca de mejores instalaciones y personal médico para dar a luz.

El año pasado, 64 por ciento de las más 70.600 mujeres registradas para recibir atención médica estatal parieron en Ereván, según el Servicio Nacional de Estadística.

El Ministerio de Salud, que emitió el decreto el 1 de este mes, pretendió mejorar la atención en los hospitales de las 10 regiones del país. A partir de esa fecha, las parturientas solo reciben atención médica gratuita en los hospitales de las regiones donde tengan residencia oficial.

El autor del decreto, el ministro de Educación, Derenik Dumanian, sostuvo que pronto llegarán los fondos para mejorar la situación de los hospitales públicos regionales.

El gobierno destina actualmente 135.000 drams (329 dólares) por parto en los hospitales de Ereván, y 97.000 drams (unos 236 dólares) en los centros de salud rurales.

«Un tercio de las mujeres embarazadas en las regiones paren en Ereván. Eso hace que el dinero destinado a los hospitales rurales se transfiera a los de la capital y que los primeros carezcan de recursos económicos y pierdan profesionales», dijo Dumanian a EurasiaNet.

Pese a las garantías de las autoridades, a algunas mujeres embarazadas de las zonas rurales les preocupa este decreto.

Gohar Minasian, una mujer embarazada de 33 años que vive en Abovián, a 16 kilómetros de Ereván, teme atenderse en el hospital local.

En 2011, un error de un anestesista en Abovián derivó en la muerte de una paciente, relató Minasian. «Si hubiera sido en la capital, bajo la supervisión de profesionales, la madre y el bebé habrían sobrevivido», opinó, sin dar más argumentos.

El decreto mantiene la atención de urgencia gratuita en Ereván para las embarazadas que no residan en la capital. El jefe de ginecología y obstetricia del Ministerio de Salud, Razmik Abrahamian, insistió en que la mayoría de las pacientes ya tienen acceso a una atención médica adecuada en las regiones.

«Si hace unos años no teníamos maternidades rurales con instalaciones modernas y se entendía que vinieran a Ereván, en la actualidad, seis de las 10 regiones tienen hospitales totalmente equipados. Pero la gente sigue viniendo a la capital por costumbre», opinó Abrahamian.

«El nuevo decreto por lo menos les permitirá familiarizarse con las instalaciones y condiciones que están a su disposición, y luego podrán tomar una decisión», arguyó.

El parlamentario independiente Edmon Marukian, quien se manifiesta contrario al decreto, arguyó que la medida podría alentar la corrupción.

«Si (el decreto) prevé excepciones para los partos de alto riesgo y las mujeres pueden ser derivadas a Ereván, es posible que alguna con un embarazo normal o sin riesgos trate de sobornar a alguien para venir a la capital», arguyó Marukian, quien representa a la norteña región de Lori.

«O una mujer embarazada de una zona rural puede encontrarse en Ereván y tener que parir, pero el hospital solo la ingresará mediante un pago», apuntó.

Abrahamian desestimó la posibilidad de corrupción, y prometió que supervisará con sumo cuidado la implementación del decreto. Todos los hospitales tienen una línea telefónica especial a través de la cual pueden denunciarse los intentos de soborno, indicó.

«Que llamen y todo el mundo será penado», añadió.

Según las estadísticas de mortalidad infantil, las regiones parecen un mejor lugar para parir que un hospital de Ereván. En 2011, el último año del que se tengan datos, murieron 118 bebés, la cifra más alta de todo el país.

Pero Abrahamian sostuvo que las madres de 70 por ciento de ellos se trasladaron a Ereván para parir, y atribuyó la situación a que en las regiones no se tiene mucha conciencia de la atención prenatal.

A escala nacional, la mortalidad infantil disminuyó de forma sostenida en la pasada década.

Entre 2006 y 2012, la mortalidad infantil se redujo a la mitad, 12 cada 1.000 nacidos vivos. La mortalidad materna también se redujo a unos pocos casos, en relación con las 35 mujeres que morían al año hace una década.

Las autoridades de los hospitales regionales sostienen que la percepción pública sobre la atención que ellos brindan no se ajusta a la evidencia estadística. Por ejemplo, en la ciudad de Artashat, 29 kilómetros al sudeste de Ereván, el índice de natalidad en los centros de salud locales cayó 50 por ciento desde 2008, cuando el Estado comenzó a pagar la atención médica de los partos.

«Nuestras condiciones también son buenas, el personal médico es muy profesional, pero no podemos competir con los hospitales de la capital, equipados con lo más nuevo», indicó Zemfira Navasardian, directora del departamento de ginecología y obstetricia del hospital de Artashat.

Los obstetras que se habían mudado a Ereván para trabajar, podrán verse tentados a regresar a sus regiones, según varias autoridades hospitalarias. Pero el proceso llevará su tiempo, acotaron.

Pero algunas mujeres armenias no están dispuestas a esperar. Al no poder parir de forma gratuita en los hospitales de Ereván, Minasian, maestra preescolar, ahorra para hacerse cargo de los gastos de su parto.

*Nota del editor: Gayane Abrahamyan es periodista de ArmeniaNow.com, en Ereván. ** Este artículo fue publicado originalmente por EurasiaNet.org.

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