En Afganistán creen que habrá paz tras retiro de tropa extranjera

Soldado afgano protege palacio del rey Amanulá Kan (1919-1929), dañado en la guerra civil. Crédito: Giuliana Sgrena/IPS

Estados Unidos y sus aliados temen que estalle una guerra civil en Afganistán luego de la salida en 2014 de la fuerza de intervención. Pero especialistas locales sostienen que la situación actual no es igual a 1988, cuando se fueron los soviéticos, ni como en 1992, cuando los muyahidines tomaron el poder.

El secretario de Defensa de Gran Bretaña, Philip Hammond, calificó en abril de «incierto» el futuro de Afganistán en entrevista con Radio 4, de la cadena de radio y televisión británica BBC.

El funcionario se hizo eco de una advertencia del Comité de Defensa del Parlamento británico sobre la posibilidad de que se desatara una guerra civil en este país en los próximos años.

Pero analistas locales no comparten el desalentador pronóstico. El coronel retirado Mohammad Sarwar Niazai opinó que la situación es diferente de la que se presentaba a comienzos de los años 90.

Entonces, la fuerza militar de la hoy disuelta Unión Soviética se retiró de Afganistán dejando al gobierno comunista de Mohammad Najibulá sin apoyo y con siete partidos yihadistas, armados y ayudados por Estados Unidos, con posibilidades de hacerse con el poder.

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Esta vez, «nadie podrá sacar al gobierno por la fuerza», dijo Niazai en entrevista con IPS, refiriéndose a que Estados Unidos y sus socios en la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) prometieron apoyar al presidente afgano Hamid Karzai y a su gobierno.

En una conferencia realizada el 25 de marzo en Washington, el comandante general retirado de la ISAF, John Allen, dijo que Estados Unidos y sus aliados mantendrían una presencia en Afganistán suficiente para apuntalar a las fuerzas afganas tras el retiro de los efectivos internacionales a fines de 2014.

Por su parte, el jefe regional de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, Shamasullah Ahmadzai, alertó de que las Fuerzas Armadas de su país, con 336.000 efectivos, pese a estar muy motivadas, necesitan las armas prometidas por los aliados occidentales durante las conversaciones sobre su retirada.

Intereses estratégicos

Mientras los medios de comunicaciones internacionales hablan de un conflicto «inminente» o «inevitable», especialistas locales sostienen que los países occidentales a los que les interesa mantener una presencia militar en Afganistán evocan el fantasma de la guerra civil para justificar su continua presencia.

«Su objetivo es instalar el miedo en Afganistán», arguyó Ghulam Jailani Zwak, director del Centro de Asesoramiento y Análisis, en entrevista con IPS. Añadió que los pronósticos sobre la instalación del caos después de 2014 son infundados.

«En los últimos 11 años, Afganistán creó una sociedad civil operativa y un parlamento fuerte que probó ser capaz de hacer frente al Poder Ejecutivo», puntualizó, refiriéndose a que a fines de 2012, la asamblea legislativa citó a 11 ministros o llevó adelante juicios políticos.

Abdul Ghafoor Lewal, director del Centro de Estudios Regionales, consideró que la amenaza de una guerra civil es un complot deliberado de Occidente para mantener una presencia militar, en especial en la base aérea de la ciudad de Bagram, una de las mayores que tiene Estados Unidos en Afganistán y que está ubicada en la oriental provincia de Parwan.

Las potencias occidentales quieren que los afganos piensen que los efectivos extranjeros son lo «mejor para su seguridad», dijo Lewal a IPS. El gobierno debe ser «inteligente, prudente y protegerse de las maquinaciones de Occidente», añadió.

El general Rahmatullah Raufi, excomandante del cuerpo del ejército de la oriental provincia de Paktia y antiguo gobernador de la sureña provincia de Kandahar, rechazó las amenazas de guerra. Arguyó que la ciudadanía afgana está más unida ahora que hace 11 años.

Un claro ejemplo de esto fue la tercera conferencia ministerial del Proceso de Estambul, realizada en Almaty, la mayor ciudad de Kasajstán, el 26 de abril.

Concebida para promover la cooperación en el llamado «corazón de Asia», principalmente Afganistán y sus vecinos, la reunión de este año se concentró sobre una diversidad de asuntos sociales, desde la educación, pasando por la gestión de desastres, hasta el fortalecimiento de la economía en este país asediado por la guerra.

La independiente Red de Analistas de Afganistán dijo que la participación del gobierno afgano dejó claro que considera la iniciativa regional como fundamental para garantizar el futuro del país después de 2014.

El canciller afgano Zalmai Rassul, quien encabezó la delegación nacional, dijo que su país estaba «decidido a reclamar su debido lugar» como centro económico que conecta Asia meridional, Asia central, Eurasia y Medio Oriente.

Además, según especialistas como el parlamentario Habibullah Kalakani, excomandante yihadista que luchó contra los soviéticos, la sociedad civil de Afganistán ya no se deja «manejar» más por los intereses extranjeros.

Medios independientes y organizaciones como la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, cuya presidenta Sima Samar recibió el Premio Nobel Alternativo el año pasado, son ampliamente respetados y se ganaron el reconocimiento internacional por su esfuerzo en la construcción de una cultura de paz.

Kalakani también destacó el mayor número de jóvenes con formación y capacitación para ayudar en la transición democrática.

Según el Instituto de Educación Internacional, 4.000 estudiantes presentaron la solicitud para ingresar a la universidad en 2004, 40.000 lo hicieron al año siguiente y 52.000 en 2006. Pero en 2012, la cantidad se disparó a más de 120.000.

Las mujeres ocupan 25 por ciento de los asientos en las universidades públicas, una cifra que aumenta cada año. Además, aparecieron 52 centros privados de formación terciaria.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Siamal Herawi, coincidió en que 2014 será un «año de cambios», e insistió en que hay buenas razones para creer que estos «serán positivos, y no negativos», dijo a Killid. Añadió que esta vez «manos afganas» ayudarán a construir el país.

* Lal Aqa Sherin escribe para Killid, grupo independiente de medios afganos asociado con IPS.

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