Chávez colocó a los pobres como su prioridad y su fuerza

La lucha contra la pobreza fue objetivo prioritario de la acción política del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y, al mismo tiempo, herramienta para afianzarse en el poder y proyectar sus estrategias a la escena internacional.

Su gestión –además de visibilizar a los pobres y colocarlos en el centro de la agenda nacional– deja un legado de luces y sombras, con una economía dependiente de un solo recurso, el petróleo, y una acción política marcada por una polarización aguda, tras dinamitar puentes para el diálogo con la oposición.

"Chávez es quien se preocupó por nosotros, nos hizo visibles, hablaba por nosotros, hizo programas de salud, de comida barata, nos entregó una vivienda", resumió a IPS el vendedor callejero Gregorio Sánchez, uno de los cientos de miles de seguidores que formaron largas filas desde el deceso el martes 5 para dar un último adiós "a mi comandante en jefe".

Llegado al poder en 1999, asediado por huelgas, marchas y un efímero golpe de Estado, Chávez respondió desde 2003 con un abanico de "misiones" o programas sociales: salud, alfabetización, educación, alimentación, becas de trabajo, auxilios a madres pobres y a indigentes, con los que blindó una consistente mayoría electoral a su favor.

En la década pasada y según cifras gubernamentales, se redujeron a la mitad la pobreza y la indigencia, que en 1998 afectaban respectivamente a 48 por ciento y 20 por ciento de la población.
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En este país de 30 millones de habitantes, se alfabetizaron un millón y medio de adultos, 700.000 cursaron educación básica y se atendió a 600.000 indigentes.

Además, 60 por ciento de la población compra alimentos subsidiados en expendios estatales; se estrenaron 7.000 centros de salud en zonas deprimidas; 200.000 familias recibieron tierras de labranza y otras tantas obtuvieron viviendas urbanas sin desembolsar, de entrada, ni un centavo.

Críticos tenaces, como el exlíder socialista Teodoro Petkoff, han dicho a IPS que el mérito sustancial de Chávez fue reivindicar a los excluidos, visibilizar su situación y atender algunas de sus necesidades apremiantes.

La oposición política, que avanzó hasta capturar 45 por ciento del electorado cuando su candidato Henrique Capriles disputó la Presidencia con Chávez en octubre de 2012, abandonó la crítica lineal a los programas sociales del gobierno y ofreció mantenerlos, con propuestas para mejorarlos y darles sostenibilidad.

"Su mérito está en que retomó la pobreza como tema protagónico cuando, a finales del siglo XX, la mayoría de las organizaciones políticas, y no solo en Venezuela, lo habían abandonado y abrazaban las tesis liberales del Consenso de Washington", dijo a IPS el expresidente del Colegio de Sociólogos y Antropólogos, Alexander Luzardo.

"El diagnóstico de la pobreza en el mundo ya existía, hecho por el sistema de conferencias de la Organización de las Naciones Unidas en la década de 1990, y Chávez lo convirtió en eje de su estrategia política", sostuvo Luzardo.

De esa manera, "batalló contra el recetario de liberales y socialdemócratas, en la arena internacional, y en el plano doméstico desplegó sus recursos como comunicador para convertir a los pobres en protagonistas políticos; de ahí su fuerza", subrayó.

Sus herederos políticos quieren recoger esa herencia y plantean "atender el reclamo de los pobres" –mayoritarios entre los miles de dolientes que desfilan ante su féretro– de modificar la Constitución y llevarlo sin dilación al Panteón Nacional, junto al libertador Simón Bolívar, para lo que legalmente deben transcurrir 25 años.

La otra cara de esta moneda es que Chávez dispuso de recursos fabulosos, superiores a un billón de dólares, más que la suma de todos los gobiernos venezolanos del siglo XX –según el ex economista jefe del Banco Central, José Guerra–, procedente de una bonanza petrolera que aportó hasta 95 por ciento de los ingresos en divisas y ancló más que nunca la economía de este país como monoproductora y monoexportadora.

El mandatario condujo la estatización de unas 1.500 empresas en un arco que va desde banca, siderurgia, hidrocarburos, electricidad y telecomunicaciones hasta modestos expendios de comida. Además, en este país rigen severos controles de cambio y de precios.

Sin embargo, 40 por ciento de la población activa trabaja en el sector informal, la inflación es la más alta del hemisferio, superior a 20 por ciento anual, y al cabo de 10 años de reformas rurales y de expropiación de más de tres millones de hectáreas que estaban en manos privadas, más de la mitad de los alimentos que se consumen son importados.

Jorge Botti, presidente de la central patronal Fedecámaras, dijo a corresponsales que de 614.000 empresas que había en 2002, a finales de 2012 quedaban solo 377.000.

La deuda del sector público se quintuplicó, y supera los 150.000 millones de dólares, mientras que la del consorcio petrolero estatal PDVSA casi se multiplicó por 10, hasta unos 40.000 millones de dólares, estima el profesor de economía Orlando Ochoa, pese a lo cual el grupo afronta dificultades para realizar inversiones como las requeridas por su socio Petrobras en una refinería en el Nordeste de Brasil.

En medio de un voraz consumismo –del que es emblema la gasolina más barata del mundo, dos centavos de dólar por litro–, Chávez abogó, sin éxito hasta ahora, por crear un sector de "economía socialista" basado en el trueque y en empresas de propiedad comunal.

Otro lunar en década y media de gobierno fue el auge de la delincuencia, con entre 16.000 y 20.000 homicidios al año, el triple de los que había antes de 1999, y la pésima gestión de las cárceles en las que se hacinan 45.000 reclusos y es asesinado al menos uno por día.

Luzardo apuntó como mérito de Chávez "el impulso a una nueva Constitución en 1999, que amplió derechos, en particular los ambientales e indígenas, aunque han permanecido en el papel pues el gobierno maneja criterios desarrollistas en materia petrolera y minera, y no ha cumplido las previsiones constitucionales para la demarcación de los territorios de los pueblo originarios".

En el terreno político, Chávez lega la tesis de procurar un "socialismo del siglo XXI", así como un partido, el Socialista Unido de Venezuela, que trata de ensamblar ideas de Bolívar con principios marxistas y las banderas más tremoladas por la izquierda latinoamericana a lo largo del siglo XX.

Sin embargo, soslaya a los sindicatos y busca en cambio una amalgama entre el pueblo y la Fuerza Armada.

A Chávez se lo criticó por su discurso y conducta de confrontar antes que de dialogar, explicada por intelectuales como el escritor Alberto Barrera porque "la polarización le ha dado dividendos políticos y ha sido la base de su estrategia electoral".

El líder que pasó a la historia el martes 5 resultó triunfador en 15 de las 16 consultas electorales en las que tomó parte desde que ganó por primera vez la Presidencia en 1998, mientras sus opositores cosechan más de 40 por ciento de electorado reacio a casi cualquiera de sus propuestas.

Finalmente, en el inventario de Chávez, un gran comunicador que se expresaba durante horas ante los micrófonos de radio y TV, debe anotarse su intensa confrontación con medios de comunicación privados, de Venezuela y el exterior, cada vez que lo hicieron blanco de críticas.

En 2007 no renovó la licencia de la estación televisora de mayor arraigo en el país, Radio Caracas TV. Además, el Estado mantiene bajo asedio fiscal, financiero y regulatorio a Globovisión, canal de 24 horas de noticias, en tanto se desarrollan con ingentes recursos medios de comunicación del sector público, entre ellos la estación multinacional Telesur.

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