Islas del Pacífico sortean baja conectividad a Internet

Las islas del Pacífico tienen una de las penetraciones de Internet más bajas del mundo, pero habitantes de las ciudades con conocimientos tecnológicos promueven el surgimiento de varias redes sociales dedicadas a generar debate público y a reclamarle responsabilidad al gobierno.

Sin embargo, estos foros de Internet quedarán limitados en su capacidad de reflejarse en las reformas políticas y sociales en la región si no hay una acción real,.

En Vanuatu, donde apenas 7,4 por ciento de la población de aproximadamente 260.500 habitantes tiene acceso a Internet y 3,7 por ciento usa Facebook, Youth Against Corruption Vanuatu (YACV, juventud contra la corrupción en Vanuatu), se convirtió en el primer grupo de discusión virtual en evolucionar hasta ser una organización "real" en 2011. Ahora tiene más de 700 miembros.

"Comenzó como un grupo de debate entre una red de personas que utilizaban correo electrónico y redes sociales para discutir sobre la corrupción en Vanuatu, y sobre qué medidas podían tomar los jóvenes para combatirla", dijo a IPS su presidenta, Linda Rokrok.

"Pero quedó claro que los miembros del grupo en Internet deben actuar, en vez de simplemente hablar sobre estos asuntos", agregó.
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YACV realiza actividades anticorrupción para jóvenes, grupos socialmente marginados y comunidades rurales, y elevó una petición al gobierno de Vanuatu presionando para que se implementen obligaciones en el marco de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción.

El Grupo de Teatro Contra la Corrupción Electoral, liderado por jóvenes de YACV, actuó en comunidades urbanas y rurales previo a las elecciones generales de octubre de 2012.

Rokrok dijo que en el país existen grupos contra la corrupción independientemente de Internet, pero que el uso de las redes sociales "definitivamente amplificó el alcance y la propagación del apoyo a YACV, además de sentar las bases de la organización".

Sin embargo, todavía hay una brecha digital en las islas del Pacífico, donde 10 millones de personas habitan un tercio del planeta en comunidades insulares separadas por vastas distancias oceánicas.

Aunque 52 por ciento de la población de la Polinesia francesa y 27,8 por ciento de la de Fiyi están en Internet, estas proporciones caen a 9,9 por ciento en Kiribati, a 5,9 por ciento en las Islas Salomón y a 2,1 por ciento en Papúa Nueva Guinea.

A pesar de su creciente popularidad, Facebook es usado apenas por 21 por ciento de los habitantes de Fiyi, 9,89 por ciento de los de Samoa y 1,87 por ciento de los de Papúa Nueva Guinea.

En contraste, los teléfonos celulares se han vuelto ubicuos en áreas rurales y urbanas, al bajar los costos a raíz de la reforma en el sector de las telecomunicaciones y de una mayor competencia de mercado.

Internet móvil también está disponible en las islas Cook, Fiyi, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Tonga y Vanuatu. Sin embargo, un estudio del Instituto de Políticas Públicas del Pacífico (PIPP, por sus siglas en inglés) revela que 95,5 por ciento de los hogares de Vanuatu posee un teléfono celular, pero 72 por ciento de los consultados nunca usaron Internet.

Muchas naciones insulares del Pacífico trabajan para conectarse a cables submarinos de fibra óptica, pero el costo de los servicios de tecnologías para la información y la comunicación en la región es mucho más alto que en industrializados países vecinos.

En Papúa Nueva Guinea, el analista político Deni ToKunai, conocido como ‘Tavurvur’, mantiene su propio blog, "The Garamut", y dijo a IPS que "los celulares que permiten acceder a Internet han derribado, en buena medida, barreras que durante mucho tiempo impidieron el acceso a Internet por parte de la mayoría de la población, que no vive en zonas urbanas".

Pero "el mayor obstáculo es el costo de adquirir créditos (de Internet) a partir de ingresos ya limitados".

Una conexión limitada a Internet puede equivaler a 12,1 por ciento del ingreso promedio en Papúa Nueva Guinea, y a 9,5 por ciento en Vanuatu, pero esto se eleva a 85,5 por ciento del ingreso mensual promedio en las Islas Salomón y a 150,9 por ciento en Papúa Nueva Guinea.

Para Tavurvur, no hay punto de comparación entre el alcance que tienen Internet y la radio en su país, donde este último "debe ser el medio más popular".

Pero los medios digitales permiten expresarse y colaborar de un modo que según el PIPP se asemeja a las "asambleas de la aldea", y son aprovechados por personas cuyas vidas están asoladas por la corrupción, la falta de servicios básicos, el desempleo y la vulnerabilidad a altos niveles de delito y violencia.

En los últimos tiempos, un debate en un grupo de Facebook de Papúa Nueva Guinea ("Sharp Talk PNG") con 9.500 integrantes abordó el mal manejo de los fondos públicos, el estado de los hospitales y la atención médica, el secuestro y la violación de mujeres, entre otros asuntos.

En Vanuatu, el foro de Internet "Yumi Toktok Stret", que tiene 10.000 miembros, también promueve el debate público.

Pero ¿acaso quienes están en el poder están pendientes de los debates digitales?

Con algunas excepciones, que incluyen a los gobiernos de Kiribati y Fiyi, la mayoría de los líderes de la región todavía no usan Internet de un modo dinámico que les permita dialogar con la población.

Según el PIPP, "los líderes de la región están notoriamente ausentes, pero el debate en línea continúa sin ellos".

Derek Brien, director ejecutivo del PIPP, dijo a IPS que los debates en Internet "pueden ser exitosos si los medios sociales se vinculan con formas más tradicionales de desarrollo de políticas", pero actualmente "el impacto político de estos debates es limitado".

El poder popular está determinado a predicar con el ejemplo.

"La participación en las comunidades de los medios sociales de Papúa Nueva Guinea es un paso en un proceso que puede o no conducir a la acción física. Todo esto depende de la motivación humana para actuar de modo decisivo. Sin embargo, los medios sociales son a menudo un catalizador", dijo Tavurvur.

El analista recordó los hechos de noviembre de 2011, cuando su país se vio envuelto en una lucha política por el poder entre el Partido de la Alianza Nacional, de Michael Somare, y el Congreso Nacional del Pueblo, de Peter O’Neill.

"Los medios sociales fueron la forma en que muchos ciudadanos expresaron sus preocupaciones y frustraciones ante el impasse. Esto condujo a la creación de una alianza de organizaciones no gubernamentales, grupos de la sociedad civil y estudiantes universitarios en todo el país que adoptaron una posición en nombre de lo que se llamaba ‘la mayoría silenciosa’", dijo.

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