Unión Africana no logra paz en la región sudanesa

La ONU instó al presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, en 2109, que investigara la violencia sexual en el norte del país. Crédito: Elias Asmare/IPS.
La ONU instó al presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, en 2109, que investigara la violencia sexual en el norte del país. Crédito: Elias Asmare/IPS.

Los esfuerzos de los gobernantes de los países miembro de la Unión Africana (UA) no alcanzaron para acercar posiciones en el conflicto que enfrenta a Sudán con su vecino del sur.

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kirr, y su par del norte, Omar al-Bashir, mantuvieron un encuentro al margen de la cumbre de la UA, realizada el 27 y 28 en Adís Abeba, para discutir la implementación de los acuerdos que suscribieron en septiembre de 2012.

El 25 de enero, Kirr llamó a una inmediata implementación de los acuerdos tras un encuentro bilateral, y dijo a los periodistas presentes en la sede de la UA que ambos países debían "pasar de la retórica a la acción".

Kirr y Al Bashir firmaron nueve acuerdos el 27 de septiembre de 2012 tras los continuos enfrentamientos que mantienen ambos países en la frontera por tarifas vinculadas al petróleo y por reclamos sobre los estados fronterizos ricos en crudo, incluida la región de Abyei.

Entonces, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) amenazó a ambos países con sanciones si no llegaban a un acuerdo.
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Pero los pactos todavía no han entrado en vigor, pues no tienen fecha límite.

El analista independiente en cuestiones de seguridad y paz en África oriental Mehari Taddele Maru dijo a IPS que las sanciones de la ONU podrían servir en caso de que los países no llegaran a un acuerdo.

"Hay que considerar de nuevo las sanciones, pero tienen que estar bien dirigidas para que sean un presión para las autoridades y no solo afecten al público general", opinó.

Pero el comisario del Consejo de Seguridad y Paz de la UA, Ramtane Lamamra, dijo a IPS que no se necesitan sanciones. "Hay una clara expectativa de que el fracaso no es una opción y la paciencia forma parte de todo el ejercicio", apuntó.

El presidente de la Comisión de la UA, Nkosazna Dlamini-Zuma, dijo a las delegaciones de ambos países que el conflicto plantea una serie de desafíos sobre "cómo celebrar la diversidad mientras se persigue el objetivo de una África unida".

Las negociaciones entre ambos países parecen seguir de forma indefinida mientras el Consejo de Seguridad y Paz extendió hasta fines de julio el mandato del equipo mediador, encabezado por el presidente sudafricano Thabo Mbeki.

Mehari dijo que ese hecho es motivo de preocupación, pues "cada reunión termina con nuevas condiciones, nuevas solicitudes y hasta nuevos documentos. Los acuerdos anteriores son casi olvidados", se lamentó.

Sudán del Sur responsabilizó a su vecino por demorar la implementación de anteriores acuerdos de seguridad, que incluyen crear una zona de contención entre ambos, y acusa a Sudán de plantear nuevos reclamos en la última reunión de alto nivel sobre seguridad.

La delegación sudanesa no quiso hacer comentarios al respecto y dijo a IPS: "Acordamos con la delegación sursudanesa al principio de no hacer declaraciones a la prensa con las negociaciones en curso".

Mehri dijo que las actuales negociaciones fueron usadas como excusa para no concentrarse en la democratización y el suministro de servicios básicos a los ciudadanos de ambos países.

También señaló que Al-Bashir puede usar el conflicto actual para obtener su propio beneficio político y alegar que es el único gobernante que puede hacer frente a la amenaza de Sudán del Sur y a la comunidad internacional.

Los problemas fronterizos también fueron usados por el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán, el principal grupo político de Sudán del Sur, para distraer la atención de que no han suministrado servicios a la población, pues todavía están lidiando con su transformación de movimiento de liberación a partido político democrático.

Organizaciones de la sociedad civil africana urgieron a la UA a tomar medidas respecto de las condiciones humanitarias que se deterioran en las zonas fronterizas en conflicto, como los estados sudaneses de Kordofán del Sur y Nilo Azul.

Ambos países mantienen un conflicto armado en zonas civiles de ambos estados. En 2012, la organización Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York, denunció a las fuerzas del gobierno sudanés por violar el derecho humanitario internacional.

Abozer Mohammad, de la organización sudanesa National Group for Human Rights (grupo nacional para los derechos humanos), con estatus consultivo en la ONU, señaló que los acuerdos entre ambos estados beligerantes no tienen en cuenta a la población, sino que tratan de cuestiones políticas.

La estrategia entre ambos países tendría que tratar más sobre la construcción de capacidades.

"Al escuchar hablar a los políticos piensas que la guerra empezará mañana. Hay que cambiar eso", dijo Mohammad a IPS.

Está previsto que delegaciones de Sudán y Sudán del Sur regresen a Etiopía en febrero para seguir negociando la implementación de los acuerdos.

Sudán del Sur, rico en petróleo, interrumpió su producción (https://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102079) en enero de 2012 por desacuerdos sobre la tarifa del transporte que le cobraba Sudán, y todavía no la ha reiniciado. Los ingresos que deja el crudo son esenciales para las economías de ambos países.

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