RÍO+20: Diálogos para el Desarrollo Sostenible dividen a participantes

Anunciada como una innovación para promover la participación de internautas y de la población civil en los debates y como parte de la programación oficial de Río+20, la propuesta de los Diálogos para el Desarrollo Sostenible también genera dudas sobre el futuro de sus recomendaciones.

"Siempre hay una repercusión", admitió a TerraViva el profesor Elimar Pinheiro do Nascimento, del Centro de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Brasilia, que estuvo presente en el segundo día de los Diálogos.

"Lo que puede cuestionarse es la naturaleza de las discusiones", dijo, agregando que, aunque se implementen todas las medidas, todavía se estará muy por debajo de lo necesario.

Según Nascimento, hubo mejoras desde la Cumbre de la Tierra en 1992 hasta ahora, en la víspera del inicio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible o Río+20, que se extenderá hasta este viernes 22 en esta ciudad brasileña.

Por ejemplo, se necesita menos energía para producir. Pero, como las cantidades producidas son mucho mayores, en definitiva se utiliza más materia prima y, por lo tanto, hay una mayor degradación del ambiente, explicó.
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Si las medidas definidas en los Diálogos se llevaran a la práctica pero al mismo tiempo aumentara la degradación, los impactos sobre la vida de todos también serían más profundos, sostuvo.

En caso de seguir las cosas como hasta ahora, "tendemos a vivir peor", dijo. "Por lo menos una parte significativa de la población va a enfrentar más guerras, emigraciones y escasez de alimentos. Para tener una vida mejor, se precisa mucho más", insistió.

"Los países del Norte (industrializado) no pueden crecer más, tienen que estacionar sus economías, y los países del Sur también tienen que cambiar su proceso de desarrollo", enfatizó.

Nascimento destacó la importancia de que los ciudadanos busquen formas diferentes de consumir y de que reconsideren la rápida obsolescencia de los productos. Aunque el peor escenario se montará de aquí a 50 años, es preferible adoptar actitudes más fuertes hoy, y no apenas paliativos, dijo.

Todavía menos optimista sobre los resultados de los Diálogos propuestos por el gobierno dentro de la programación oficial de Río+20 se muestra Rosa Alegria, coordinadora del Núcleo de Estudios del Futuro, vinculado a la Pontificia Universidad Católica (PUC) de São Paulo, quien también es parte del proyecto Millennium de la Red Mundial de Investigación y del Consejo Deliberativo de los Diálogos para la Economía Verde.

Alegria participó en la construcción del proceso desde que se planteó la idea por primera vez. Incorporada por las autoridades, la propuesta generó controversia sobre el formato a adoptar. "Lo que iba a ser de la sociedad pasó a ser algo diseñado por el gobierno", recordó.

"Lo que veo aquí es un formato tradicional, conservador, que no insta a la participación y que intimida, porque es muy formal y burocrático", criticó.

De todos modos, reconoció que los presentes en el Pabellón 5 de Riocentro aportaron preguntas al debate.

"Pero resumir un diálogo a 10 preguntas reduce el pensamiento. El proceso creativo se vio perjudicado. No parece un diálogo, parece un foro. Aparte, la integración de la sociedad debería ser más espontánea, y la Cumbre de los Pueblos no debería haberse hecho por separado", opinó Alegria.

Sus dudas se concentran ahora en el destino final que tendrán las recomendaciones. "Si ni siquiera está pronto el documento final, ¿cómo van a conseguir incluir eso?", preguntó.

Alegria sugirió que los resultados de los diálogos se aborden como un camino paralelo, en una especie de seguimiento o postratado de un nuevo modelo económico y una oportunidad de dilucidar la economía verde.

Porque, a su entender, la sociedad todavía no entiende qué es esa tal "economía verde", concepto que en ningún momento se discutió y definió clara y objetivamente.

Río+20 "podría ser la oportunidad de definir ese concepto", observó. En una entrevista colectiva realizada el domingo 17, el embajador Luiz Alberto Figueiredo anunció que un grupo se reuniría ese día para tratar de crear esa definición.

Desde el punto de vista de los panelistas invitados, los Diálogos son todo un éxito.

"Son un reflejo de lo moral y científicamente necesario. Lo que estos documentos muestran es lo que el mundo cree que es necesario hacer", dijo Manish Bapna, presidente del Instituto de Recursos Mundiales, que participó en el debate sobre desarrollo sostenible para el combate contra la pobreza.

En su panel hubo consenso en cuanto a la urgencia de promover la educación y difundir un concepto compartido de responsabilidad sobre la sostenibilidad.

El plenario sugirió que se asegure la capacitación de la población para promover esa sostenibilidad, con el Estado garantizando los servicios básicos y, finalmente, los panelistas acordaron la necesidad de enfatizar el empoderamiento de las comunidades locales, promoviendo el acceso a la información y la participación.

Maria Cecília Wey de Brito, secretaria general del capítulo brasileño del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), también hizo críticas. Pero, independientemente del proceso, consideró importante estar presente en el Diálogo sobre Bosques para sugerir incluir en la lista de prioridades la meta de deforestación cero hasta 2020. Su insistencia dio resultado.

La recomendación fue incluida inmediatamente, junto con el énfasis en la recuperación y reforestación de 150 millones de hectáreas (fue la más votada por los internautas), igual que el reconocimiento de la importancia de la ciencia, la tecnología y el conocimiento tradicional para el desarrollo sostenible.

Bertha Becker, profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, destacó la necesidad de generar recursos para las poblaciones que habitan estas áreas.

"La Amazonia occidental se está transformando en una frontera de inmigración de la pobreza", dado que la reforma agraria creó asentamientos en esa zona, "y también están yendo para allá haitianos, africanos e indios", señaló.

De ahí la necesidad de crear nuevas formas de producción sostenible y de equipar las ciudades para ofrecer los servicios básicos a esta población, dijo Becker.

Klaus Töpfer, fundador y director ejecutivo del Instituto de Estudios Avanzados sobre Sostenibilidad, cree que, por los debates que han generado, las conclusiones de todos los paneles son importantes no solo para Brasil, sino también para todo el mundo.

"No podemos garantizar que sean integradas al documento principal de Río+20, pero estarán en el papel", dijo.

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