LIBIA: Inmigrantes hallan barrotes en el Sahara

Mientras el polvo cubre esta aislada localidad del desierto del Sahara, los guardias de un centro de detención ordenan a unos cientos de inmigrantes que griten “Libia libre, chadianos fuera”, antes de arrodillarse para las oraciones de la tarde.

La mayoría de los prisioneros en este pequeño complejo llamado paradójicamente "Centro de Detención Libertad", administrado por el consejo militar de Kufra, son originarios de Chad. Otros cientos de detenidos de Somalia, Eritrea y Etiopía, fueron llevados a instalaciones más grandes.

A unos 1.600 kilómetros de la costa sobre el mar Mediterráneo, el oasis de Kufra se ubica estratégicamente cerca de las extensas y porosas fronteras libias con Egipto, Sudán y Chad.

"Los dos principales centros (que reciben inmigrantes) en Libia son Kufra y Sabha", explicó Emmanuel Gignac, jefe de la oficina en Libia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

"Todos los que emigran de África occidental van a Sabha a través de Chad o Níger, y los que vienen del Cuerno de África atraviesan Sudán con dirección a Kufra… De allí van directamente a Trípoli o Bengasi (noreste). Esas son más o menos las rutas", indicó.
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A pesar del último brote de violencia entre las tribus zwei y tubu de Kufra, los inmigrantes siguen llegando a este lucrativo centro de tráfico de personas, armas, drogas y combustibles.

Bernham es un delgado eritreo de 35 años, y se encuentra detenido en una pequeña y abarrotada celda a la entrada del complejo de Kufra. Guardias informaron a IPS que otros inmigrantes lo identificaron como traficante de personas que se aprovechó de ellos para sacarles dinero. Pero Bernham negó los cargos con vehemencia.

"Esos hombres fueron víctimas de los traficantes y viajan a pie en el desierto", indicó el guardia Abdul Rahim Ab Wazzah, señalando a los inmigrantes mientras rezaban.

"Bernham es parte de una red de conexiones que llega hasta Sudán. Les saca dinero a hombres que quieren ir a Kufra y luego a Trípoli", dijo Ab Wazzah.

"Kufra es más segura que Bengasi", opinó Moussa Habib Mohammed, chadiano de 30 años que comparte una pequeña y húmeda celda con otros 15 hombres.

Hace un mes, fue detenido en Bengasi y llevado de regreso a Kufra.

Desde el levantamiento contra el régimen de Muammar Gadafi, derrocado y asesinado en 2011, los africanos negros son vistos con recelo por la mayoritaria población árabe de Libia, ya que el fallecido líder contrató como mercenarios a muchos subsaharianos.

Ahora, los inmigrantes negros corren riesgo de ser detenidos e incluso torturados por las milicias rebeldes, según organizaciones defensoras de derechos humanos como Human Rights Watch (HRW).

Sin embargo, el conflicto en Kufra es claramente local. Integrantes de la tribu zwei, predominantemente árabe, acusan a muchos miembros de la marginada etnia tubu, de raza negra –y que participaron del levantamiento contra Gadafi- de ser en realidad chadianos que pretenden monopolizar los recursos de la región.

Hace cuatro años, Gadafi confiscó los documentos de identidad a todos los ciudadanos tubus de Kufra.

Los tubus son seminómades y habitan especialmente Libia, Chad, Níger y Sudán. Sin sus papeles, corren riesgo de ser víctimas de los arrestos masivos a extranjeros indocumentados.

En un informe elaborado por HRW en 2009, inmigrantes subsaharianos entrevistados en Malta e Italia mencionaban frecuentemente a Kufra como un lugar de detención en Libia.

El estudio señalaba que la mayoría de los inmigrantes estaban convencidos de que la policía y los traficantes de personas trabajaban en forma coordinada.

A los inmigrantes que eran deportados "se los liberaba de la prisión de Kufra y por lo general eran entregados a los traficantes, que los llevaban en custodia, le exigían más dinero a sus familias, y los trasladaban otra vez a ciudades en la costa" libia.

"El gobierno está abrumado y es incapaz de encarar el flujo migratorio. El gobierno no tiene control de sus fronteras ni del sistema de detención. En este caótico ambiente posconflicto, las milicias y los grupos armados están llenando el vacío", explicó Fred Abrahams, consejero de HRW.

"Algunas milicias están haciendo lo correcto", dijo a IPS. Pero "otras son muy problemáticas. Hay informes de abusos y trabajos forzados. Hay también tendencias preocupantes de inmigrantes obligados a trabajar en negocios locales y granjas. Por lo general los inmigrantes reciben un salario, pero crecen los casos en los que no les pagan", añadió.

Al Sanussi Bashir Attwati, de la Sociedad de la Media Luna Roja en Kufra, provee de alimentos y primeros auxilios al centro de detención.

El trabajador humanitario dijo que el gobierno libio estaba construyendo una instalación más grande para albergar inmigrantes a unos 10 kilómetros de Kufra, en el desierto, en vez de trasladarlos en avión a los centros que existen en la costa.

"Hace tres semanas, 25 hombres llegaron aquí caminando descalzos a través del desierto con los pies lacerados. Les dimos tratamiento y zapatos, y los transferimos a Bengasi", contó Attwati.

Cuando IPS visitó Kufra, cientos de hombres somalíes, eritreos y etíopes fueron obligados a sentarse en la pista del aeropuerto local, a pleno sol, y esperar un avión de carga que los llevaría a Bengasi o al centro de detención de Ghanfouda, en el norte.

Los militares a cargo no les especificaron a dónde serían trasladados.

Suel Abdalá, de 20 años, oriundo de Mogadiscio, compartió con IPS una historia muy común. El grupo islamista "Al Shabaab quería matarnos, y vivíamos con temor en Somalia", dijo.

En su viaje al norte, Abdalá estuvo detenido por breves periodos en vetustas cárceles etíopes y sudanesas. "Entonces, nuestro traficante nos llevó de Sudán a Libia, y nos abandonó en el desierto. Fuimos capturados por hombres que decían ser de las fuerzas libias, pero que en realidad eran de Chad", indicó.

"Éramos 800, y nos cargaron como animales y nos pidieron 700 dólares a cada uno. Finalmente, llegó el ejército libio y se produjo un tiroteo. Nos trajeron a Kufra", contó.

Libia es un importante lugar de tránsito para emigrantes que se dirigen a Europa. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registró más de un millón de inmigrantes en Libia antes de que cayera el régimen de Gadafi.

En tanto, según Acnur, 50.000 intentaron el año pasado cruzar el mar Mediterráneo.

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