Libia domina conversaciones entre la UE y Unión Africana

Los líderes de la Unión Africana y de la Unión Europea (UE) se comprometieron a trabajar como «socios iguales» para promover la democracia y las oportunidades económicas en el continente africano.

Jefes de los órganos ejecutivos de ambos bloques celebraron hasta este miércoles dos días de conversaciones centradas en la seguridad alimentaria, la economía y los derechos humanos.

Pero la discusiones fueron eclipsadas por la campaña liderada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para obligar la renuncia del líder libio Muammar Gadafi y la crisis de refugiados en el sur de Europa.

"Tuvimos reuniones abiertas, francas e intensas", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, en una conferencia conjunta con su par de la Unión Africana, Jean Ping.

"Ésta es una África nueva y joven, y quieren lo mismo que nosotros: democracia", señaló Barroso, añadiendo que "la verdadera estabilidad sólo puede ser provista por la democracia".
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Las comisiones ejecutivas de ambos bloques se reunieron seis meses después de la cumbre África-UE, convocada por el propio Gadafi en Trípoli, y en momentos en que la OTAN anunció una extensión de 90 días de su campaña de bombardeos contra el régimen libio.

Prometiendo una "solución política" al conflicto, Ping señaló: "Libia es parte de África, y no podemos hallar una solución que no involucre a toda África".

Aunque Barroso habló de "socios igualitarios", África sigue siendo en gran medida dependiente del comercio europeo y de las donaciones.

La UE es el mayor proveedor de asistencia al desarrollo (un récord de 53.800 millones de euros a nivel mundial en 2010) y responde por 56 por ciento de la ayuda a los 48 países menos adelantados, 33 de los cuales están en África subsahariana.

Este miércoles, Barroso anunció más ayuda para el naciente estado independiente de Sudán del Sur, por un total de 300 millones de euros.

En respuesta al aumento de los precios de los alimentos y las sequías regionales que han azotado a los agricultores africanos, la UE acaba de aprobar un programa a tres años por 1.000 millones de euros destinado a impulsar la producción y expandir el financiamiento, la infraestructura y la capacidad de almacenamiento de las pequeñas zonas agrícolas.

Analistas ven la sociedad entre las 27 naciones de la UE y las 53 de la Unión Africana como algo crucial para poder afrontar los complejos desafíos del desarrollo. A Europa por lo general se le han reconocido sus esfuerzos para proveer recursos a las organizaciones de la sociedad civil, así como a la salud y a la educación.

Siphokazi Magadla, conferencista sobre estudios de políticas y asuntos internacionales en la Universidad Rhodes de Sudáfrica, dijo que la asistencia al desarrollo había ayudado a reducir las infecciones de VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida), a mejorar las condiciones de las mujeres y a expandir la educación universal.

"La voluntad política tanto de donantes como de los gobiernos africanos ha llevado a estos logros sin precedentes en varias áreas que han cambiado para bien la realidad de muchos pueblos en África subsahariana", dijo IPS.

No obstante, la Comisión Europea prometió revisar algunas de las prácticas de asistencia del bloque en medio de cuestionamientos sobre el uso del dinero y dudas sobre el compromiso de varios países europeos.

Un informe de la Corte Europea de Auditores criticó la efectividad de parte de los miles de millones de euros que la UE da a las operaciones de la Organización de las Naciones Unidas para zonas de conflicto como Sudán, Somalia y Costa de Marfil.

En su informe del 25 de mayo, la Corte, con sede en Luxemburgo, señaló que los proyectos financiados por la UE no eran siempre completados a tiempo y costaban demasiado.

Los auditores se concentraron en las operaciones en Afganistán, Iraq y Sudán, concluyendo que se necesitaba "asegurar una administración sólida de todos los fondos canalizados por la comisión a través de la ONU".

Mientras, activistas contra la pobreza sostienen que la UE debería hacer más. Un reciente estudio de la coalición CONCORD señaló que, a pesar de que la UE proveyó 54.000 millones de dólares en ayuda para 2010, su efectividad está dañada por los presupuestos "inflados", la falta de transparencia y el fracaso de la mayoría de los países para cumplir con sus compromisos.

Los grupos de la sociedad civil señalaron que la UE se quedó corta en 15 millones de euros en sus promesas para 2010.

Líderes de la UE se comprometieron a proveer ayuda anual al desarrollo equivalente a 0,51 por ciento del producto interno bruto para 2010, y 0,7 por ciento para 2015. Para los 12 países que se integraron al bloque desde 2004, la meta era de 0,17 por ciento en 2010 y 0,33 por ciento para 2015.

Europa también es cuestionada por el continuo apoyo a regímenes represivos, algo que queda especialmente en el tapete ante la crisis de Libia.

La agencia de desarrollo de la Comisión Europea espera reevaluar cómo su propia ayuda está siendo utilizada por países que violan los principios de la cumbre de Lisboa de 2007 entre los líderes europeos y africanos, que llamaban a fortalecer la democracia.

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