ECONOMÍA-EEUU: La tijera fiscal apunta al Pentágono

Conforme aumenta la presión en Estados Unidos para reducir el déficit fiscal de 1,3 billones de dólares, crece el debate sobre si el Pentágono debería ser exceptuado o no de los recortes.

Dos importantes informes bipartidistas divulgados en los últimos 10 días –incluyendo uno comisionado por el propio presidente Barack Obama— se expresaron en contra de una excepción para el Departamento de Defensa.

Pero líderes del opositor Partido Republicano, que controlará la Cámara de Representantes y recuperará influencia en el Senado en enero tras triunfar en las elecciones de medio periodo a comienzos de este mes, parecen determinados a impedir cualquier recorte en los gastos de defensa.

Todavía no se sabe exactamente cuál será la actitud de varias decenas de republicanos identificados con el movimiento ultraconservador "Tea Party", varios de los cuales ocuparán asientos en el Congreso y que han lanzado una fuerte campaña para recortar de inmediato los gastos del Estado.

Aunque algunos, especialmente Sarah Palin, ex candidata republicana a la Vicepresidencia, están a favor de un mayor gasto militar, otros como el senador Rand Paul, del oriental estado de Kentucky, insisten en incluir en los recortes al Departamento de Defensa.
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Está por verse aun si los republicanos más proclives a reducir los gastos militares formarán una alianza con los legisladores del gobernante Partido Demócrata.

En lo que va de este año, el presupuesto del Pentágono excede los 530.000 millones de dólares, sin contar los adicionales 182.000 millones invertidos en las guerras de Afganistán, Iraq y operaciones contraterroristas en el exterior.

El presupuesto militar estadounidense representa más de 40 por ciento de todo el gasto en defensa del mundo, y es aproximadamente cinco veces mayor que el del segundo país con mayor inversión en seguridad exterior: China.

En gran medida como consecuencia de la "guerra contra el terrorismo" impulsada por la administración de George W. Bush (2001-2009), el presupuesto militar estadounidense se duplicó en la última década.

También abarca 55 por ciento de los gastos discrecionales del gobierno, esto es, no obligatorios, y casi 25 por ciento del presupuesto total.

Todo esto lo convierte en un tentador objetivo de la campaña contra al exorbitante déficit fiscal.

Anticipándose a la inminente batalla, el secretario (ministro) de Defensa, Robert Gates, anunció un plan para recortar gastos por hasta 100.000 millones de dólares en los próximos cinco años, reformando procedimientos de compras, reduciendo la dependencia de contratistas privados y otras medidas para evitar desperdiciar dinero.

Pero esos ahorros serían reciclados dentro del propio presupuesto del Pentágono, y de todas formas, en términos reales, éste crecería al menos uno por ciento anual.

"Mi más grande temor es que, en los momentos económicos difíciles, la gente vea en el presupuesto de defensa el lugar para resolver los problemas de déficit de la nación", dijo a periodistas en agosto. Alertó que sería "desastroso recortarlo en un esfuerzo para obtener algún tipo de dividendo para colocar dinero en algún otro lugar".

No obstante, 56 representantes demócratas presentaron en octubre una carta a la bipartidista Comisión Nacional sobre Responsabilidad Fiscal y Reforma —grupo de veteranos políticos reunidos por la Casa Blanca para hacer recomendaciones sobre la reducción del déficit— e instaron a incluir al Pentágono en eventuales recortes.

El grupo de de legisladores estuvo encabezado por el presidente del Comité de Servicios Financieros, Barney Frank, y el representante republicano Ron Paul (padre de Rand Paul). Como co-presidentes del Grupo de Trabajo de Defensa Sostenible, sostuvieron que Washington debería recortar un billón de dólares de los proyectos en defensa para la próxima década.

Esto se haría principalmente frenando las guerras en Afganistán e Iraq, cerrando algunas de las más de 700 bases militares estadounidenses en todo el planeta y eliminando sistemas de armas caros y de cuestionable utilidad.

Ante esto, tres centros de estudios apoyados por contratistas en defensa, el neoconservador American Enterprise Institute, la ultraderechista Heritage Foundation y la Iniciativa en Política Exterior, publicaron un informe conjunto titulado "Defendiendo la defensa", difundido en importantes periódicos.

"El presupuesto militar es una relativamente pequeña tajada del pastel estadounidense de más de 14 billones de dólares", señalaron, en referencia al producto interno bruto (PIB).

"Y es una tajada que se está reduciendo", insistió el informe, señalando que el presupuesto del Pentágono iba a disminuir de 4,9 por ciento del PIB a 3,6 por ciento en 2015, "aun cuando la nación ha asignado más misiones a los militares para las próximas dos décadas".

Sin embargo, cuando la Comisión Nacional, co-presidida por el ex jefe de Estado Mayor Erskine Bowles y el ex senador republicano Alan Simpson, presentó su reporte inicial el 10 de noviembre, propuso recortes de al menos 100.000 millones de dólares para 2015, como parte de un paquete de reducciones para el presupuesto general.

Específicamente llamó a cancelar varios sistemas de armas clave, particularmente el jet de combate V-35, la aeronave militar V-22 Osprey y otros dos tipos de vehículos de combate, entre otros recortes.

Las recomendaciones fueron criticadas de inmediato por líderes republicanos, incluyendo el probable próximo presidente del poderoso Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Howard "Buck" McKeon, quien alertó que el país no podía darse el lujo de "recortar la defensa en medio de dos guerras".

Por su parte, Gates señaló que la propuesta era pura "matemática, no una estrategia".

Sin embargo, al mismo tiempo, algunos republicanos, en particular Rand y Ron Paul, el senador Tom Coburn y otros partidarios de reducir el déficit a toda costa, respaldaron el informe, señalando que ayudaría a crear un espacio para el tan necesitado debate.

La semana pasada, otro grupo convocado por el Centro de Políticas Bipartidistas, divulgó sus propias recomendaciones para reducir el déficit.

El grupo, integrado por ex gobernadores, ex senadores y líderes del sector privado, propuso un congelamiento del gasto militar en su actual nivel durante los próximos cinco años, y tomar medidas tendientes a un ahorro de 430.000 millones de dólares en el mismo periodo y 1,1 billones para 2020.

También propuso cancelar sistemas de armas demasiado caros y reducir el número de soldados e infantes de marina.

* El blog de Jim Lobe sobre política exterior puede leerse en http://www.lobelog.com.

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