Diez años para frenar la desertificación

La desertificación es desde hace tiempo considerada un grave problema ambiental, económico y social por muchos países. Pero, a pesar de los esfuerzos internacionales, la degradación de la tierra se intensifica.

Yukie Hori, de la Convención de las Naciones Unidas para el Combate de la Desertificación (UNCCD), dijo a IPS que el Plan de Acción contra este fenómeno, adoptado en la conferencia internacional de 1977, "no ha llamado la suficiente atención como para mejorar la situación en las tierras semiáridas".

Sin embargo, marcó un nuevo comienzo en la lucha contra la desertificación y "sirvió de plataforma para un enfoque nuevo e integrado al problema, enfatizando la acción para promover el desarrollo sostenible a nivel comunitario", dijo Hori.

Impulsar acciones que protejan las zonas semiáridas será el objetivo de la Década de las Naciones Unidas para los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación, lanzada oficialmente este lunes y que rige desde enero de 2010 hasta diciembre 2020. El lanzamiento de la "Década" coincide con la inauguración de la Segunda Conferencia Internacional sobre Clima, Sostenibilidad y Desarrollo en Regiones Semiáridas, que se desarrolla en la nororiental ciudad brasileña de Fortaleza, en el estado semiárido de Ceará.

En momentos que los habitantes en África occidental sufren escasez de alimentos como resultado de una sequía prolongada, la importancia de llamar la atención sobre la desertificación y sus consecuencias no puede ser subestimada, dijeron expertos.
[related_articles]
La región más afectada es la de Sahel, una larga franja de tierra que atraviesa el continente africano desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo, y donde el Programa Mundial de Alimentos implementa un plan de emergencia para asistir a unas ocho millones de personas.

La esperanza es que las iniciativas de la Década ayuden a revertir el proceso de desertificación, evitando crisis por sequías en el futuro.

El lanzamiento global en Brasil será complementado por actividades regionales, como una conferencia de prensa conjunta en Nairobi del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los lanzamientos simultáneos subrayarán el hecho de que se trata de un "problema global" y por tanto merece la atención de todos.

La desertificación, definida como la degradación de los ecosistemas tanto por actividades humanas como por variaciones climáticas, ocurre en todos los continentes excepto en la Antártida, pero es de especial preocupación en las áreas áridas y semiáridas.

Los principales factores son la explotación de recursos naturales en forma insostenible como consecuencia del aumento poblacional, determinadas políticas socioeconómicas y algunas formas de agricultura.

Se estima que 1.000 millones de personas en más de 100 países están afectadas por la desertificación, y que si el proceso no es detenido podría causar el trastorno de 44 por ciento de todos los sistemas cultivados de la Tierra.

"Cuando ocurre, la degradación de la tierra tiene consecuencias de largo alcance que afectan varios aspectos de la vida", dijo Hori.

Los últimos estudios indican que los suelos secos ocupan 41.3 por ciento de la superficie del planeta y en ellos viven 2.100 millones de personas.

Sus pobladores son los más pobres del mundo, con ingresos por habitante en promedio casi 10 veces más bajos que los de los ciudadanos de los estados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de naciones ricas.

Las tasas de mortalidad infantil también son muy altas, con un promedio de 54 por cada 1.000 nacimientos.

Aunque "el proceso de desertificación se intensificó en las estadísticas generales", eso no significa que haya sucedido en todas partes, explicó Hori a IPS. Se pueden constatar mejorías "acumulando los ejemplos locales de éxito".

Uno de ellos son las Iniciativas para la Reforestación de África (ARI, por sus siglas en inglés). Este programa promueve la regeneración natural para ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático y para mejorar la seguridad alimentaria en África subsahariana.

Al introducir sistemas más complejos y productivos, con la integración de la agricultura, la ganadería y la silvicultura, las ARI procuran lograr un incremento de 10 por ciento en la producción agrícola, y una consecuente reducción de la pobreza de entre seis y nueve por ciento.

Estos programas no sólo revierten la desertificación, mejoran la biodiversidad y optimizan la fertilidad de los suelos, sino que también tienen un impacto social.

Pueden mejorar la vida de las mujeres, que ya no tendrán que caminar tan lejos para obtener leña, y pueden reducir los conflictos entre pastores y agricultores gracias a la mayor disponibilidad de recursos.

Limitar o revertir la desertificación puede también estabilizar regiones enteras, deteniendo el flujo de emigrantes que, debido a las sequías y la escasez de alimentos, cruzan las fronteras en busca de tierras más fértiles.

Hori dijo a IPS que, al igual que las ARI, "deben surgir iniciativas exitosas contra la desertificación de la propia gente de las comunidades, apoyadas por políticos locales, nacionales e internacionales".

La Década es promovida por la UNCCD en colaboración con el Departamento de Información Pública y la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas, el PNUD, el PNUMA y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola.

Compartir

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe