Mayor cooperación Sur-Sur impulsa desarrollo africano

El ingeniero y empresario indio Raj Rajendran fue a Ruanda a cerrar una fábrica textil en 1999, pero descubrió condiciones agroclimáticas propicias para cultivar gusanos de seda y fue el principio de una gran empresa.

Charles Gore con una pieza de la fábrica de Raj Rajendran. Crédito: El Hadj Gorgui Ndoye/IPS.
Charles Gore con una pieza de la fábrica de Raj Rajendran. Crédito: El Hadj Gorgui Ndoye/IPS.
"Rajendran convirtió un viejo refrigerador en un dispositivo para incubar huevos del insecto, importó de India maquinaria de segunda mano y echó a andar la primera fábrica de hilo de seda de Ruanda", dijo a IPS el responsable de la división para África de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (Unctad), Charles Gore.

Con tenacidad, Rajendran creó en 10 años la marca Silk Hills, que lleva el rótulo "Made in Rwanda" (fabricado en Ruanda). La compañía exporta productos de seda y algodón a Canadá y Estados Unidos, entre otros países y es la empresa privada que con más personas contrata en ese país.

"El empresario indio demostró que es posible lograr cambios en un país africano mediante el intercambio económico y de conocimientos con grandes estados en desarrollo como China, India y Brasil", indicó el funcionario de la agencia.

Gore es responsable del informe anual de la Unctad, "Cooperación Sur-Sur: África y nuevas formas de asociación para el desarrollo", divulgado el 18 de este mes.
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El documento confirma que China e India son los principales motores del comercio y de las inversiones de los países africanos.

"Mayor intercambio de bienes y productos e inversiones entre las naciones en desarrollo, con la reducción de las barreras comerciales, podría representar beneficios reales en materia de empleo e ingresos", dijo a IPS en Ginebra, la asesora de la organización humanitaria Oxfam, Isabel M. Mazzei.

"También puede servir a mejorar las relaciones políticas entre los estados y disminuir la dependencia con las naciones industrializadas", apuntó.

Pero "dadas las grandes diferencias entre las economías no es deseable liberalizar el comercio Sur-sur", alertó Mazzei.

"El gran desafío para los gobernantes es encontrar el equilibrio adecuado entre liberalización y protección de sectores vulnerables como el agrícola y la industria incipiente", añadió.

Cada vez se reconoce más que la cooperación Sur-Sur, que acelera las inversiones y el comercio entre las grandes naciones en desarrollo como China, India y Brasil con los países africanos, puede facilitar la transferencia de tecnología y de conocimientos, señaló el secretario general de Unctad, Supachai Panitchpakdi, en la presentación del informe.

Las grandes economías del Sur deben exceder las inversiones y crear un nuevo clima económico y social para revertir la histórica tendencia de África a ser vendedora de productos agrícolas y materias prima y compradora de mercancías, urgió Panitchpakdi.

"Creo que habrá un cambio paradigmático en los próximos años con la creciente asistencia al desarrollo que fluye de los principales países del Sur hacia África, estimada en unos 2.800 millones de dólares en 2006", dijo a IPS. China también aumentó la ayuda a ese continente en el último año, añadió.

Hay una corriente subyacente que cambia gradualmente el escenario del comercio Sur-Sur, señala el informe de 116 páginas.

El comercio entre los países africano y las grandes naciones emergentes aumentó a 283.000 millones de dólares en 2008, respecto de los 34.000 millones de 1995.

En cambio, el comercio de África con los países ricos aumentó de 138.000 millones de dólares a 588.000 millones de dólares en el mismo periodo.

"La mayor participación de las naciones en desarrollo en el comercio de África llevó a un menor intercambio con socios tradicionales de Europa y América del Norte", señala el informe.

"Hubo un aumento en los intercambio comerciales entre los países africanos y las naciones en desarrollo, pero la tendencia sigue siendo a que las importaciones superan a las exportaciones, añade.

Las potencias emergentes no africanas son los grandes inversores en ese continente que crea nuevos bienes económicos, como fábricas y otros proyectos de infraestructura.

Pero no hay que considerar la mayor presencia china como un asunto exclusivo de ese país y África, sino como parte de una tendencia general a intensificar las relaciones del Sur con ese continente, advierte el informe.

Los países africanos deben adoptar una posición activa, planificar proyectos económicos a largo plazo y hacer valer sus propias necesidades internas en las negociaciones de los acuerdos de cooperación con otras naciones en desarrollo, remarca el informe.

Además deben concentrarse en desarrollar su propia "capacidad productiva" para elaborar una variada gama de productos con mayor valor agregado, añade.

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