Fútbol y narcotráfico, un cóctel aún vigente en Colombia

El fútbol, el deporte más popular en Colombia, no ha estado exento del control de narcotraficantes desde mediados de los años 70. Ahora, una investigación vuelve a mostrar que esa relación sigue contaminando la estructura directiva futbolística.

Pantalla en la central plaza de Bolívar de Bogotá para seguir el mundial de fútbol de Sudáfrica. Crédito: Helda Martínez/IPS
Pantalla en la central plaza de Bolívar de Bogotá para seguir el mundial de fútbol de Sudáfrica. Crédito: Helda Martínez/IPS
A los largo de tres décadas de auges y descensos se ha tejido una historia de muchos capítulos, actualizada hoy con las actuaciones judiciales en curso sobre lavado de 1.500 millones de dólares a través del capitalino club Independiente Santa Fe, uno de los 18 equipos de la primera división de Colombia.

Las pesquisas llevaron en los últimos meses a la detención de cinco personas, distribuidas en Buenos Aires, Bogotá, Miami y en Puerto Gaitán, localidad del central departamento colombiano de Meta.

Entre ellos se destacan dos antiguos funcionarios del estatal Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), entidad de apoyo a la Fiscalía General de la Nación.

Se trata de Luis Caicedo y Claudio Silva, quienes fueron apresados en abril en el marco de la llamada Operación Cuenca del Pacífico. Caicedo vivía en Buenos Aires sin ostentación, marcando diferencias con los primeros capos colombianos.
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Desde Argentina supuestamente coordinaba un entramado de ilícitos por el continente americano, vinculado a los hermanos Javier y Luis Calle, sucesores del capo Wilber Varela, asesinado en Venezuela en 2008.

Silva habría cumplido presuntamente el papel de testaferro. Las autoridades han intervenido 118 bienes a su nombre.

También se encuentra detenido en Estados Unidos por supuesta obstrucción a la justicia Ricardo Villarraga, ex funcionario del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, procesado en 1994 por haber ayudado en la fuga del puertorriqueño Fernando Montañez, detenido por narcotráfico.

La Fiscalía vincula a Villarraga, uno de cuyos hijos juega en Independiente Santa Fe, al caso de lavado de dinero, aunque su abogada defensora negó que su detención en Estados Unidos esté relacionada con el narcotráfico.

Otro detenido también perteneció al DAS. Se trata de Franklin Gaitán, quien se encargaba de la seguridad de la organización. El quinto capturado es Carlos Flórez, capitán de la Policía, quien habría filtrado información a la organización criminal.

El siguiente objetivo de la justicia es la captura de Julio Alberto Lozano Piraquive, al parecer residente en México, quien ya fue condenado en Estados Unidos a 20 años por "narcotráfico y lavado de dinero", por lo cual fue incluido en la circular roja de la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal).

Lozano aportaría dinero para Independiente Santa Fe bajo la figura de inversiones. Las investigaciones mencionan cifras que superan los 25 millones de dólares entre 2006 y 2008.

En el entramado figuran también ex presidentes del equipo desde 1985, como el asesinado César Villegas, condenado por lavado de dinero del narcotráfico en el proceso 8.000, que investigó los vínculos del Cartel de Cali con la campaña electoral del ex presidente de Colombia Ernesto Samper (1994-1998).

Luis Eduardo Méndez, quien dirigió el club entre 2003 y 2007, pagó 70 meses de prisión por haber ayudado a la fuga de Montañez quien, luego de ser recapturado, afirmó que éste recibía dineros del narcotráfico.

En medio del escándalo, el actual presidente de la institución, César Pastrana, emitió un comunicado asegurando que ninguna persona mencionada mantiene vínculos con Santa Fe, y reiteró la disposición de facilitar toda la información necesaria.

"La relación de los ‘narcos’ con el fútbol ha dejado incontables investigaciones judiciales inconclusas" en Colombia, comentó a IPS el diseñador y fanático de este deporte, Camilo Alejandro González.

Una investigación periodística de Fabio Castillo, publicada en 1987 bajo el título de "Los Jinetes de la Cocaína", da cuenta de los vínculos existentes en la época.

"Atlético Nacional, tenía como principal accionista a Hernán Botero, recordado en una gran foto en la que exhibía un puñado de dólares durante un partido de fútbol que perdía su onceno", escribió Castillo.

"Recordemos que en los años 80 y 90, el común de las personas oscilaba entre el deseo y la ética. Querían a los dirigentes deportivos que hacían ganar a sus equipos contratando a futbolistas famosos, a la vez que negaban u ocultaban la pena que podía causarles la participación de dineros del narcotráfico", dijo a IPS el sociólogo Fernando Morales.

"Fue la época en que muchos amaban al (zar de las drogas colombiano abatido por la policía en 1993) Pablo Escobar porque hacía casas para los pobres y apoyaba a los equipos barriales de fútbol", continuó.

Las décadas del 80 y 90 fueron también época de grandes triunfos futbolísticos. En 1989, el club Atlético Nacional ganó la Copa Libertadores de América y en 1993 la selección de Colombia goleó a Argentina por cinco goles a cero en el proceso clasificatorio a la Copa del Mundo de la FIFA de 1994 en Estados Unidos, victoria de la que los fanáticos siguen ufanándose.

La escuadra colombiana participó en las copas mundiales de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) de 1990, 1994 y 1998.

Hasta la cárcel La Catedral de Medellín llegó en 1991 a visitar a Pablo Escobar el entonces portero de la selección, René Higuita, famoso por su excelsa calidad y sus piruetas en el arco.

En 1994, fue asesinado en su natal ciudad de Medellín el futbolista Andrés Escobar, autor de un gol en contra de su equipo que a la postre significó la eliminación de la Copa del Mundo de Estados Unidos, "lo que encendió la furia de apostadores, seguramente algunos vinculados con el narcotráfico", dijo González.

Otros equipos han vivido situaciones similares. El Club Deportivo Los Millonarios perteneció al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, muerto en un operativo militar en 1989, y el clan de los hermanos Rodríguez Orejuela, extraditados a Estados Unidos en 2004, eran dueños de acciones de América de Cali.

Fanático de Los Millonarios, González tiene confianza en que el nuevo presidente de su equipo, José Roberto Arango, "lo renovará vendiendo algunos lotes y la marca, además de llamar a nuevos inversionistas, esta vez legales".

"Un proceso similar se vislumbra en el América de Cali", aseguró.

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