DESARME: Especulaciones preceden a Gadafi

La inclinación del líder libio Muammar Gadafi por provocar controversias causa incertidumbre en las horas previas a su alocución ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), prevista para este jueves.

Ese día se dirigirá a los participantes en la sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU, que será presidida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Pero al verborrágico líder árabe le han aconsejado amablemente que se ajuste a la agenda del día, y que su discurso no exceda los cinco minutos previstos.

El tema de la reunión será el desarme y la no proliferación nuclear. Sería "inadecuado que cualquier jefe de Estado abordara temas no relacionados con eso", dijo la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Susan Rice.

El 1 de este mes, Gadafi celebró el 40 aniversario de un incruento golpe militar que lo catapultó al poder, tras el derrocamiento del rey Idris (1951-1969), fuertemente pro-estadounidense. ¿Acaso ahora desafiará el protocolo de la ONU?
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"Asumiendo que Gadafi plantee la cuestión del arsenal nuclear de Israel —que pese a toda la histeria sobre Irán es el único que existe realmente en Medio Oriente—, será interesante ver cómo reaccionan Estados Unidos y los estados de la Unión Europea", dijo a IPS Mouin Rabbani, editor asociado del Middle East Report, una publicación con sede en Washington.

Sobre el líder libio, Rabbani señaló que "suelen caracterizarlo como ‘voluble’, por decirlo de un modo suave". Esencialmente, cualquier cosa que él pueda hacer se ajustará a su patrón de conducta, planteó este prestigioso analista político de temas de Medio Oriente.

En una conferencia de prensa realizada a comienzos de este mes, Rice expresó que, al ejercer la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU este mes, Estados Unidos es muy consciente del "muy estrecho margen temporal disponible para esta sesión".

A tales efectos, pidió a las delegaciones concurrentes que sus jefes de Estado no se excedan de cinco minutos en sus discursos, señaló, agregando que la mayoría aseguró que así será.

Rice dijo "no esperar menos" del líder libio, "si es que viene".

Se espera que a la cumbre del Consejo de Seguridad de la ONU asistan jefes de Estado y de gobierno de los 15 países miembro de este máximo órgano de la ONU.

Los cinco miembros permanentes son China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia. Los 10 no permanentes son en estos momentos Austria, Burkina Faso, Costa Rica, Croacia, Japón, Libia, México, Turquía, Uganda y Vietnam.

La sesión de este jueves será la quinta ocasión en la historia de la ONU en que el Consejo de Seguridad se reúna en calidad de cumbre. Y también la primera en que la presida un mandatario estadounidense.

Hasta hace poco, Libia era uno de los países calificados por el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos de "terrorista", junto con Corea del Norte, Cuba, Irán, Iraq, Siria y Sudán. Gadafi despertó la ira de Estados Unidos a raíz de su apoyo militar y financiero a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el Ejército Republicano Irlandés (IRA), el Frente Moro de Liberación Nacional en Filipinas, el Baader Meinhoff en la ex Alemania Occidental, el Ejército Rojo en Japón y los rebeldes de Dhofar, en Omán.

Sin embargo, ahora el gobernante libio ha cortado relaciones con prácticamente todas estas organizaciones, alguna de las cuales han desaparecido, y desempeña el rol de un estadista en África y Medio Oriente.

La decisión de Gadafi de abandonar sus programas de armas nucleares, ya en diciembre de 2003, y su iniciativa de renunciar al terrorismo, le confirieron legitimidad internacional ante los ojos del mundo occidental.

En enero de 2004, Estados Unidos ayudó a sacar de Libia, por vía aérea, componentes del programa de armas nucleares que el país abandonó.

Libia estuvo implicada en el atentado de diciembre de 1988 contra el vuelo 103 de la aerolínea estadounidense Pan Am, que estalló cuando volaba sobre la localidad escocesa de Lockerbie, y en el que murieron 270 personas. Luego del mismo, Gadafi accedió a pagar unos 2.700 millones de dólares para indemnizar a las familias de las víctimas.

La única persona condenada por ese ataque fue Abdelbaset Ali Mohamed al-Megrahi, un agente de la inteligencia libia, que hace poco fue liberado por motivos humanitarios, lo que desató la ira en Occidente.

Sin embargo, algunos informes señalan que fue liberado a condición de que abandonara su solicitud de un nuevo juicio, lo que podría haber implicado a otros o a los verdaderos arquitectos del atentado.

"No hay ni que decir que prácticamente todos los estadounidenses se sintieron ofendidos por el recibimiento que tuvo el señor Megrahi en Libia, a su regreso de Gran Bretaña", dijo Rice.

"Éste es un tema muy crudo y sensible para los estadounidenses, al haber perdido a 270 de nuestros compatriotas en un acto terrorista", agregó.

"Y cómo el presidente Gadafi elija comportarse cuando asista a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, tiene el potencial de agravar más, o no, esos sentimientos y emociones", continuó Rice.

Rabbani dijo a IPS que es en cierto modo irónico que Gadafi se dirija al foro mundial en calidad de miembro del Consejo de Seguridad bajo el pretexto de abordar la no proliferación nuclear.

En buena medida como ocurrió en su momento con el de Iraq, el programa nuclear de Libia esencialmente no existía, y fue ampliamente inventado en las postrimerías de la invasión anglo-estadounidense de 2003 a Iraq para demostrar que la guerra producía beneficios genuinos en materia de desarme, planteó. Esto ayudó al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, (2001-2009) y al entonces primer ministro británico Tony Blair (1997-2007) a desviar la atención de los espurios pretextos invocados para invadir y ocupar Iraq, en violación de la Carta de la ONU, sostuvo Rabbani.

"Y en cuanto a Gadafi, consiguió su boleto de ingreso a lo que se llama ‘el mundo civilizado’, un grotesco término colonial que sugiere que el líder libio estaba en camino de lograr el estatus de un blanco honorario", dijo Rabbani.

No obstante esto, "sospecho que Gadafi bien puede usar su plataforma de la ONU para volver a argumentar que Libia —y más específicamente Megrahi— es inocente en relación al ataque de Lockerbie", agregó.

En materia de proliferación nuclear, probablemente haga algunas referencias al arsenal nuclear de Israel, aprobado por Estados Unidos y los europeos, además de algunos comentarios provocativos sobre el programa nuclear de Irán, pronosticó.

En este contexto, es una lástima que Megrahi retirara la apelación a su condena, opinó Rabbani.

Dado que el retirar la apelación no era un requisito para la liberación por motivos de compasión, parece indudable que se llegó a un acuerdo político en este sentido, dijo.

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