DDHH-BIRMANIA: Juicio a Suu Kyi sin fallo y con muchas fallas

El juicio que podría prolongar por cinco años más el aislamiento de la principal líder opositora de Birmania, Aung San Suu Kyi, es una inesperada oportunidad para que la comunidad internacional juzgue la calidad de la justicia en ese país gobernado por militares desde 1962.

Muchos enviados extranjeros apostados en Rangún supieron de primera mano que el los jueces postergaron hasta el 11 de este mes el veredicto sobre la dirigente democrática Suu Kyi, premio Nobel de la Paz.

La junta militar gobernante permitió el viernes que diplomáticos extranjeros estuvieran presentes en el juicio, que no fue público. Nadie desaprovechó la oportunidad, y la destartalada sala judicial que funciona dentro de la prisión de Insein, en el norte de Rangún, quedó repleta.

Esa presencia refleja la atención internacional sin precedentes que este juicio ha concitado desde su inicio, a comienzos de mayo.

"En el tribunal había entre 20 y 25 diplomáticos de Europa, Estados Unidos, China, Corea del Sur y otros países asiáticos", dijo por teléfono desde Rangún un diplomático europeo que asistió a la sesión del viernes.
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La concurrencia fue igual de numerosa que en el tercera audiencia del proceso, celebrada a fines de mayo. En esa ocasión, la junta militar accedió a que estuvieran presentes unos 30 diplomáticos.

Resultó una decisión desusada que los militares permitieran echar un vistazo a la batalla que Suu Kyi libra contra el sistema judicial birmano.

Suu Kyi aprovechó la ocasión para acercarse abiertamente al cuerpo diplomático. "Se la veía relajada, confiada y digna cuando agradeció a los diplomáticos su presencia e interés en el juicio. También hubo un instante bastante surrealista, cuando ella rió y bromeó con su equipo legal, mientras esperaba el ingreso de los jueces", relató el emisario europeo.

La dirigente, de 64 años, ha pasado 14 de los últimos 20 bajo arresto domiciliario. El actual proceso obedece a un extraño incidente ocurrido a comienzos de mayo, cuando un ciudadano estadounidense apareció sin invitación en su casa de Rangún, luego de atravesar a nado el lago vecino a la vivienda de Suu Kyi. El hombre pernoctó dos noches allí.

Las autoridades acusaron a la líder de violar los términos de su arresto domiciliario.

En la audiencia, la aparición de los dos magistrados fue únicamente para anunciar que el esperado veredicto se pospondría hasta el 11 de este mes, argumentando que el tribunal necesitaba "más tiempo para revisar los detalles del caso".

Con calma, vestida con una blusa rosa claro y una "lungyi" —falda tradicional birmana— de color violeta oscuro, Suu Kyi se dirigió a algunos de los diplomáticos. "Perdón por el inconveniente. Tal vez quieran regresar el 11 de agosto", les dijo.

Pero los abogados de Suu Kyi no esperan que el retraso cambie el contenido del fallo.

"Desde el inicio ella no es optimista. Está lista para enfrentar lo peor", dijo a IPS desde Rangún uno de los defensores de la activista, Nyan Win.

Tal pesimismo obedece al modo como se condujo este proceso de carácter político. "No fue libre ni justo, no fue una audiencia pública", observó Nyan Win.

"Ésa es nuestra principal preocupación, esta falta de apertura común en nuestro país para todos los juicios por razones políticas", agregó.

Los procesos a puertas cerradas son comunes en la dictadura. Las víctimas son activistas por la democracia, que constituyen la mayoría de los 2.100 prisioneros políticos que languidecen en las cárceles birmanas. Y los fallos son muy severos, con algunas sentencias de hasta 100 años de prisión.

Estos procedimientos siguen un patrón conocido destinado a pisotear cualquier noción de "imparcialidad" y "justicia" en el recinto judicial.

"En todos los casos de procesos políticos, personal de inteligencia militar se sienta en la audiencia y controla abiertamente el procedimiento, las acciones de los magistrados, los abogados y demás participantes", dijo Aung Htoo, secretario general del no gubernamental Consejo de Abogados de Birmania, que actúa desde la fronteriza Tailandia.

"Al celebrar juicios dentro de las prisiones, las autoridades (implícitamente) amenazan a todos los participantes del procedimiento", agregó Aung Htoo en una entrevista por correo electrónico.

La inteligencia militar "incluso intercepta reuniones privadas entre los abogados defensores y el acusado", continuó.

"Muchas veces, (la inteligencia militar) envía a los magistrados los fallos ya escritos para que ellos simplemente los lean en sala", reveló.

"El Poder Judicial ha sido usado como instrumento para aplastar a los opositores políticos y a los activistas por los derechos humanos", añadió.

Esta cultura judicial está bajo escrutinio desde que la junta decidió demandar a Suu Kyi en el primer juicio por delitos políticos al que e4s sometida desde que se le impuso el arresto domiciliario por primera vez en 1989.

En este país "nunca hubo un caso de mayor perfil. Ha concitado mucha atención y presión internacional. No es habitual que los diplomáticos asistan" a este tipo de juicios, dijo Soe Aung, portavoz del Foro para la Democracia en Birmania, una red de activistas birmanos que viven en el exilio.

"El régimen birmano está sintiendo el calor, dentro y fuera del país, por toda la atención que ha despertado. Prolongar el proceso postergando el veredicto hasta mediados de agosto es una de las señales de que (la junta) está preocupada por la creciente presión internacional", opinó.

Las especulaciones de la comunidad diplomática se inclinan hacia un fallo de culpabilidad.

"Los diplomáticos occidentales creen que la sentenciarán a tres años de reclusión, en un máximo de cinco", dijo a IPS una fuente de Rangún que pidió no ser identificada.

"También estiman que primero la mantendrán en la prisión de Insein y luego la trasladarán de vuelta a su casa", agregó.

Diplomáticos asiáticos, particularmente de Asia sudoriental, tienen otro punto de vista, describió. "Estiman que la sentencia será conmutada por arresto domiciliario sin mucha demora", porque el gobierno quiere dar una buena imagen antes del inicio del 64 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que se inaugurará el 15 de septiembre, dijo la fuente diplomática.

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