EGIPTO: Persisten críticas al pacto de Camp David

Numerosas figuras de la oposición egipcia reclaman la suspensión del Acuerdo de Camp David, por el que este país, con la mediación de Estados Unidos, normalizó su vínculo con Israel hace 30 años.

"El tratado viola nuestra soberanía nacional y reduce nuestra capacidad de defendernos", dijo a IPS el analista político Abdelhalim Kandil, despedido del diario Sout Al-Umma por sus críticas al régimen de Hosni Mubarak.

"Al pedir la suspensión del acuerdo, lo único que hacemos es clamar por la restauración de la soberanía egipcia", agregó.

El 26 de marzo de 1979, el entonces presidente de Egipto, Anwar Sadat, y el primer ministro de Israel, Menajem Begin, firmaron el pacto de paz en los jardines de la Casa Blanca, en presencia del presidente estadounidense Jimmy Carter.

"Dimos, por fin, el primer paso hacia la paz, el primer paso de un camino largo y difícil", dijo Carter en la ceremonia.
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El acuerdo implicó la devolución a Egipto por parte de Israel de la península del Sinaí, capturada en la guerra de los Seis Días en 1967, y el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre los dos países.

Egipto se convirtió así en el primer país árabe en reconocer a Israel desde su creación en 1948, en medio de la oposición del público nacional.

Desde entonces, el único que siguió sus pasos es Jordania, que firmó su tratado de paz con Israel en 1994. Los restantes 21 integrantes de la Liga Árabe continúan insistiendo en que la normalización del vínculo diplomático sólo será posible mediante un acuerdo entre Israel y Palestina.

Luego de tres decenios de paz, la idea de cooperación con Israel continúa siendo impopular entre los egipcios, dada la dureza con la que trata ese país a los palestinos.

Los críticos del Acuerdo de Camp David mencionan una larga serie de violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de convenciones sobre derechos humanos universalmente reconocidas.

En ese sentido, recuerdan episodios como el sitio interminable contra Gaza, la construcción de asentamientos judíos en territorio árabe, frecuentes asesinatos de dirigentes políticos palestinos y la supuesta purga de Jerusalén de su población no judía.

La guerra de tres semanas de Israel contra Gaza en diciembre y enero pasados reforzaron la percepción del público egipcio del Estado judío como agresor. Se lo acusó de uso indiscriminado de la fuerza, de armas ilegales como fósforo y de la muerte de más de 1.400 palestinos, la gran mayoría civiles.

"Por esos motivos, los egipcios rechazan no sólo el Acuerdo de Camp David sino cualquier tipo de acuerdo de paz con Israel", dijo a IPS el general del ejército retirado Gamal Mazloum.

Gran parte de los partidos opositores de Egipto tienen una posición contraria al pacto y al mantenimiento del vínculo diplomático normal con Israel, en contraste con el gobernante Partido Nacional Democrático.

"Rechazamos el tratado desde el primer día y seguimos rechazándolo", dijo Mohammed Habib, de la Hermandad Musulmana, el principal partido opositor de Egipto, proscripto aunque tolerado por las autoridades.

"No podemos reconocer a la entidad sionista mientras continúe ocupando tierra árabe y musulmana", advirtió Habib.

También la oposición secular se opone al acuerdo, que "ha perdido todo el apoyo popular que pudo haber tenido alguna vez", según Kandil, para quien sus términos establecen a Egipto restricciones irracionales, tanto en lo político como en materia de seguridad nacional.

"Políticamente, obliga a El Cairo a normalizar su vínculo con Israel a pesar de las circunstancias. Y en cuestiones de defensa, exige la desmilitarización de la península del Sinaí", explicó.

El acuerdo divide el Sinaí en tres partes. El Área A, que se extiende hasta 30 kilómetros al sur del límite con Gaza, está totalmente desmilitarizada. Egipto no debe apostar más de 750 policías de frontera, y sólo con armas ligeras, en esa zona.

Luego de la retirada de Israel de Gaza en 2005, Egipto solicitó elevar su fuerza de frontera a 3.500, para garantizar la seguridad en esa volátil área. Israel se negó.

"Estas limitaciones exponen a Egipto al riesgo de degradar su capacidad de defenderse de un ataque", según Kandil. "Dada la actual disposición de las fuerzas, Israel podría ocupar toda la península en menos de 24 horas si lo quisiera."

Por lo tanto, el acuerdo degrada a Egipto al papel de "prisionero y eleva a Israel al rol de carcelero", afirmó.

La ciudad turística de Sharm el-Sheikh, en el Área A, "no puede recibir tráfico aéreo sin el consentimiento israelí", agregó. "Eso significa que, si el presidente Mubarak se viera bajo amenaza mientras está allí —incluso una amenaza doméstica—, las fuerzas egipcias deberían recibir la autorización israelí antes de ingresar en el área en su ayuda."

Sin embargo, Mazloum consideró que los términos del acuerdo no afectan la capacidad de defensa de Egipto. "Las tropas hoy desplegadas en la frontera son suficientes para lidiar con cualquier ataque, y los equipamientos modernos, basados sobre el poder aéreo, reducen drásticamente la dependencia de las fuerzas en tierra", explicó.

Mazloum consideró que el pedido egipcio de reforzar sus tropas respondía a un supuesto plan estadounidense-israelí de reasentar permanentemente a la población palestina de Gaza en la península del Sinaí.

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