ENERGÍA-SERBIA: A la búsqueda de fuentes alternativas

La crisis del gas renovó el interés por las fuentes alternativas de energía en la región de los Balcanes.

"El uso de la energía eólica aumenta 20 por ciento al año en el mundo", dijo a IPS Bojan Kovacic, de la Agencia para la Eficiencia Energética de Serbia.

"Este país no ha explorado esa posibilidad. Para empezar, sólo siete por ciento de la electricidad procede de esa fuente. En los próximos años, la mayoría de las turbinas podrían duplicar su producción, contribuyendo así a la generación total de electricidad", apuntó.

El área más prometedora es Negotin, 250 kilómetros al sudoeste de Belgrado.

Pero un estudio internacional, el "Atlas del potencial energético del Sol y el viento en Serbia" identifica una decena más de zonas para explotar esas fuentes de energía.
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La primera turbina que funciona con el viento comenzará a funcionar a fines del año próximo en Negotin.

Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado "Energía en los Balcanes occidentales", señala que el uso energético en la región no es sostenible.

El consumo por metro cuadrado es 2,5 veces mayor que el promedio europeo y en un cuarto de los hogares la cantidad de espacios calefaccionados por persona está por debajo de los estándares mínimos saludables.

Además, más de la mitad de la población emplea carbón y madera como sus principales fuentes de energía, lo que contamina el aire interno y propicia las enfermedades crónicas. La mortalidad aumenta 30 por ciento en invierno, según el estudio.

El PNUD también instó a los países de la región a ampliar el uso de fuentes de energía alternativa y estimular medidas para controlar el consumo y disminuir el despilfarro.

Lo mismo sucede en Croacia. Un grupo de organizaciones no gubernamentales declararon el fin de semana que ese país "debió estimular el desarrollo, la producción y el consumo de biocombustibles, que ahora podría cubrir 10 por ciento de las necesidades de gas".

El país ha descuidado bastante ciertos terrenos que podrían haberse utilizado para la producción de biocombustibles, lo que podría haber "aliviado, al menos un poco, la dependencia en el gas importado".

Mientras, en Serbia se renuevan los reclamos para reevaluar la política energética con Rusia.

"Los primeros en mandar gas a Serbia cuando se desató la crisis fueron otros países como Alemania, Austria y Hungría, y eso nos salvó", declaró a la emisora B92 Sonia Liht, jefa del Consejo de Política Extranjera del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Desde hace varios años, los tres países cubren las necesidades de gas de Serbia y permiten que la situación sea casi normal.

Rusia y Serbia han sido considerados aliados a raíz de la religión cristiana ortodoxa que comparten y por el apoyo de Moscú cuando este país atraviesa dificultades. Pero los últimos acontecimientos muestran que el idilio es superficial.

Muchos ciudadanos se estaban congelando en la víspera de la navidad, celebrada el 7 de este mes por el calendario juliano, a raíz de que Rusia interrumpió el suministro de gas a los Balcanes.

Eso ocurrió tan sólo dos semanas después de que la compañía Oil Industry de Serbia (NIS) fuera comprada por la rusa Gazprom, por 600 millones de dólares, cifra que suele considerarse muy baja.

La bandera de Rusia fue quemada en público en Navidad en la central localidad serbia de Kragujevac, donde unos 17.000 hogares quedaron sin gas con temperaturas exteriores de 12 grados bajo cero.

"Nos costó unos 6.000 dólares la instalación de gas en nuestra casa el año pasado porque creímos lo que dijo el Estado, que con la venta de NIS nuestros problemas de energía se solucionarían", señaló Radovan Mirkovic, de 32 años.

"Nos estamos congelando. Con ese dinero podríamos vivir 10 inviernos con madera o carbón", añadió.

"La crisis del gas pone en cuestión la estrategia de dependencia de Rusia", dijo a IPS el analista Dimitrije Boarov.

El economista Stojan Stamenkovic calificó el acuerdo de NIS de "catástrofe" y de la "peor" privatización de la historia.

Por su parte, el especialista Miroslav Prokopijevic declaró a la emisora B92 que "la venta de NIS, sencillamente, dejó a Serbia de rehén".

El progubernamental diario serbio Politika señaló que este país debía ser cuidadoso ante los rumores de que los rusos quieren comprar la compañía estatal de electricidad.

"Hay un viejo proverbio que dice ‘no pongas los huevos en la misma canasta porque podría romperse’. Las autoridades deberían pensar en eso", añadió.

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