ELECCIONES-EEUU: Cuestión de fe

Los candidatos a presidente de Estados Unidos, sin importar el partido al que pertenecen, relacionan religión, política y «guerra contra el terrorismo» en sus acciones y discursos de forma recurrente.

Pero, en realidad, buena parte de las organizaciones religiosas de este país carecen de posiciones férreas sobre cuestiones espinosas como la política y el terrorismo. Y, en algunos casos en que sí las tienen, a menudo son contradictorias con candidatos que son sus feligreses.

Sin embargo, los candidatos siempre se preocupan por dar muestras de sensibilidad religiosa, con un ojo puesto en las congregaciones.

Dos muestras recientes: la reunión del virtual candidato del gobernante Partido Republicano, senador John McCain, con el líder espiritual del budismo de Tíbet, Dalai Lama, y la visita de su contrincante, el senador del Partido Demócrata Barack Obama, al Muro de los Lamentos en Jerusalén.

Ambos acontecimientos ocurrieron el mismo día, el 25 de julio.
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Por otra parte, un vistazo rápido indica que muchos evangelistas hicieron público su apoyo a la política del presidente George W. Bush, incluidas las guerras de Afganistán e Iraq. Pero no todas las organizaciones de esta denominación cristiana hicieron lo mismo.

Por el contrario, algunas encabezaron las protestas en su contra y el menos visible trabajo humanitario en esos países.

La organización cuáquera American Friends Service Comité (AFSC) comenzó a asistir a la población de Afganistán poco después de los atentados que dejaron 3.000 muertos en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 y, por lo tanto, poco antes de la invasión a ese país, encabezada por Estados Unidos.

"Enviamos sábanas y ayudamos a las mujeres", relató Alice Andrews, subsecretaria general de programas internacionales de la AFSC. Los miembros de la organización tienen grandes problemas de seguridad en el terreno.

El Departamento (ministerio) de Defensa estadounidense anunció que por segundo mes consecutivo murieron más soldados de esa nacionalidad en Afganistán que en Iraq.

Los riesgos que corre el personal de AFSC incluyen "amenazas de ataques suicidas, uso generalizado de bombas ocultas y un aumento de secuestros extorsivos", indicó Andews.

Los cuáqueros también participaron en manifestaciones y protestas contra la guerra junto a otras organizaciones religiosas. Sin embargo, no todas las confesiones, aun las pacíficas, impulsan ese tipo de medidas directas.

"Los budistas no hacemos eso", rió Lama Karma Chotso, del Templo Budista Tibetano de Miami.

"Tratamos de lidiar con nuestros propios asuntos y de crear conciencia. No participaré (en manifestaciones) hasta no alcanzar un grado de ilustración como la del Dalai Lama, en el cual se puede hablar públicamente de cuestiones mundanas", añadió.

"No apoyamos a ninguno de los candidatos", señaló, por su parte, Adam Taylor, director político de la revista Sojourners, publicación cristiana progresista, que apunta a un público ecuménico.

"Gran parte de nuestros programas sociales apuntan a combatir la pobreza y nos gustaría que el próximo presidente, quienquiera que sea, la disminuya a la mitad en 10 años", señaló Taylor.

"Gran parte del dinero puede usarse para ayudar a los pobres, pero se usa para financiar las guerras de Afganistán e Iraq", alegó. "Las elecciones son una oportunidad para moldear el debate público y lograr que la diplomacia pura y dura ponga fin a las guerras."

Para la Iglesia Metodista Unida, la participación de Estados Unidos en las guerras de Afganistán e Iraq es una cuestión delicada. El presidente Bush es miembro de esa congregación, al igual que los ex aspirantes demócratas a la presidencia Hillary Rodham Clinton y John Edwards.

El vicepresidente Dick Cheney participa en sus servicios religiosos, pero no es miembro oficial.

"Ojalá Bush hubiera escuchado a su Iglesia, o al menos a sus líderes", comentó Jim Winkler, secretario general del directorio de Iglesia y Sociedad de la Iglesia Metodista Unida.

"Tras el comienzo de la guerra contra el terrorismo, autoridades de la Iglesia Metodista se reunieron con el Papa y con altos funcionarios de los gobiernos de Francia y Rusia con el fin de discutir vías humanitarias para ponerle fin" al conflicto, indicó.

"El único país donde no pudimos entrevistarnos con ninguna autoridad fue en el nuestro", subrayó.

En los años 60, las organizaciones religiosas estadounidenses mostraron su oposición a la guerra de Vietnam "muchos años después de iniciado el conflicto y con poca colaboración entre congregaciones", según Winkler.

Pero ahora, con la ocupación de Afganistán e Iraq, "hubo mucho más trabajo interreligioso para mostrar desacuerdo" con la guerra contra el terrorismo, apuntó.

Una comunidad religiosa que tiene muchos más problemas que cualquiera otra en Estados Unidos es la musulmana, muy discriminada y, en algunos casos, hasta víctima de violencia física, como sucedió en los días y las semanas siguientes a los atentados contra Nueva York y Washington de 2001.

Estos ataques persisten.

"La guerra de Iraq se basó sobre razones equivocadas", señaló Ahmed Rehab, director de comunicaciones del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR, por sus siglas en inglés).

"El otro problema es cómo siguió el conflicto. No tenemos una solución a la guerra contra el terrorismo y no decimos tenerla. Sólo queremos que se respeten los derechos civiles de los musulmanes", advirtió.

Ya pasaron casi siete años desde los atentados de 2001, y, sin embargo, "todavía hay mucha gente que no termina de comprendernos, desgraciadamente", según Rehab. "La sensibilidad de muchos estadounidenses casi desapareció. Ahora, los antimusulmanes difunden sus mensajes por diversas vías, como Internet", según Rehab.

Si bien CAIR es "una organización social, no religiosa, muchos de nuestros miembros son musulmanes", explicó Rehab.

CAIR trabaja con otras organizaciones de fe "porque creemos que el Islam no es bien comprendido. Si es necesario que colaboremos con otras religiones para difundir el mensaje de que somos personas pacíficas, lo haremos", añadió.

Mientras, "los hindúes siempre rezamos a los dioses y les pedimos paz. No le decimos a nadie qué hacer o a quién votar y tampoco lo haríamos", explicó Narasim Battar, sacerdote del templo hindú de Malibu, en el occidental estado de California.

"Le rogamos a los dioses que impidan la guerra porque nunca le hace bien a nadie. Rezamos para que la gente se ilumine y pueda darse cuenta de eso", añadió Battar.

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